sábado, 6 de diciembre de 2014



A OSCURAS

El día que llegó no sabía que ellos acababan de marcharse. Simplemente se coló por entre una de las rendijas de la persiana entrecerrada y empezó a pasearse por la estancia. Le gustó aquel lugar, curvo y metálico, tan próximo a la techumbre de material poroso que el sol calentaba a mediodía y en la que se alojaban toda clase de pequeñas alimañas. Era feliz allí, estirando sus patas peludas, acicalándose, trepando y descendiendo por los hilos de su red blancuzca y pegajosa. Se sabía temida y poderosa, la más grande amenaza del lugar, aquélla a la que todos respetaban y miraban desde lejos, suplicantes y anónimos, sabedores de que éste podía ser el último día de su vida.

Algo turbó la calma de repente: un estruendo de ruedas y chirridos, y un vibrante motor que puso en marcha el mecanismo de apertura de la puerta. Y unos faros redondos y amarillos que agrandaron las sombras del garaje, dibujando al instante las siluetas de arquetas, tableros, bidones y un sinfín de herramientas y cachivaches varios.

Se detuvo el vehículo. El conductor salió del mismo y accionó el interruptor. Y la blanca luz salió a raudales del redondo foco.

Y entonces supo que todo había terminado.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Lumina Terris

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