domingo, 15 de septiembre de 2019




TUTORIALES

¿Que he comprado una caja de cerillas
y no me aclaro con las instrucciones?
¿Que no consigo atarme los cordones
y no puedo ponerme zapatillas?

¿Que no sé para que son los botones
que tiene el mando de la tele nueva?
¿Que ya me aterroriza hasta que llueva
porque no sé cerrar ni los balcones?

¡No problem! Ya no pienso ni discurro
cuando algo se resiste a mi intelecto
en la casa, en la calle o en el curro.

Me pongo un tutorial de dicho tema
y con un “savoir faire” pluscuamperfecto
en un segundo, zas, adiós problema.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

viernes, 13 de septiembre de 2019




VIERNES, 13
(1987)

Me detengo un instante infinito:

veo mi vida reflejada en un salón vertiginoso
circundado por espejos convexos y cóncavos.
Me veo a mí misma ridícula, deforme...

¿Dónde estoy?
¿En qué cristal absurdo se ve reproducida mi amorfa figura?

Sueños:
futuro incierto y lejano;
tan auténtico como un presentimiento meditado,
tan intrigante como sangre vertida en celuloide...

Ambiciones:
pasado oscuro y lloroso;
tan ambiguo como el beso de un hermano ajeno,
tan penetrante como sol de invierno prófugo...

Vida:
presente nuevo y ajado;
tan inocente como una ramera locamente enamorada,
tan avezado como niño precoz en un despacho...

Siempre y nunca,
todo y nada,
cerca y lejos...
esta noche quizás nazca un nuevo mesías,
esta noche quizás rompan a una doncella,
esta noche quizás salga negra la luna...

Mundo oculto,
realidad monótona:
sombra que brota cada día
por un lugar distinto;
luz que se oculta cada tarde
dejando el cielo oscuro...

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

jueves, 12 de septiembre de 2019





RECURRIR A BENEDETTI


Me ha hecho falta recurrir a Benedetti
para que él te recuerde

que mi mundo antes de ti
era peor que ahora

y que abriste ventanas al arte
y cambiaste mi vida

sin saberlo.

Enjugaste mi llanto
y yo a veces el tuyo

y nos emborrachamos muchas noches:

unas por diversión,
otras por desengaños

y otras
(yo creo que las más)
de modo accidental.

Y hasta una tarde
(¿recuerdas?)
nos jugamos el tipo
en un tugurio un tanto sospechoso.

Llevamos años
despistando al reloj para encontrarnos
(cualquier momento es bueno)
y contarnos las cosas
que a nadie se le cuentan.

Y hoy
que te sé sumida en el desánimo
no doy con las palabras

para hacerte saber cuánto te quiero
y lo importante que eres para mí.

Por eso he recurrido a Benedetti:

No te rindas.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

miércoles, 11 de septiembre de 2019




VERGÜENZA AJENA

Últimamente me encuentro cada vez con más gente que me devuelve la esperanza. Hace poco, un amigo me confesaba, un tanto avergonzado, que había oído hablar sobre el cambio climático a un grupo de chavales que se apostaron en su portal para, según pensaba él, fumarse un peta. Y que se quedó flipando. Del mismo modo que otra conocida, que me contaba que su hijo había tenido una pelotera tremenda con el abuelo por el asunto del calentamiento global. Que se subió a la parra y el abuelo le dijo que no era para tanto y el chaval le replicó que sí lo era. Y por otro lado, este finde alguien de mi edad sentenciaba que lo de la destrucción del plantea no tiene remedio, que está harto de recoger basura por el campo y encontrárselo a los cuatro días lleno de desperdicios. Y yo le dije que tal vez lo que sucede es que es necesario que nuestra generación desaparezca, porque somos unos guarros sin conciencia, y que toda esta chavalería inculque sus novedosos valores medioambientales a sus hijos para que, como está pasando con el tema de la igualdad de sexos, la peña se vaya dando cuenta de que esto no puede cambiar solo.

Y ahora, por favor, mirad la foto. Mirad a este chaval y lo que tiene tras él. 

Es plástico. Bolsas de plástico. Más de dos mil, alineadas y pegadas hasta formar lo que él nos describió como afluentes de un río de plástico que descansa bajo sus pies. Este chico, mejicano de nacimiento, concibió esta idea para participar en un concurso en el que quería rendir homenaje a nuestro río. No es la primera vez que alguien de fuera me habla de la fascinación que el padre Ebro ejerce sobre él. Nosotros vivimos aquí, lo tenemos al lado, de vecino. Nos regala peras y alcachofas y melocotones, y a veces se cabrea y nos convierte el casco viejo en un pantano. Pero nos ama, porque tendría el poder de aniquilarnos y no ha querido hacerlo. Y sin embargo, nosotros lo castigamos con nuestras bolsas, nuestros vidrios, nuestros pesticidas... como si su paciencia fuera eterna y nunca se fuese a cansar de nuestra falta de consideración.

Él se dio cuenta. Este chico digo. Y quiso por ello construir un río de plástico bajo el cual enterrar nuestra basura. Él mismo, junto a un grupo de voluntarios, recogió los desechos. Llenaron dos contenedores. Y después, se trajo una pequeña parte de toda esa porquería que vertemos en el río que nos da las alcachofas y la colocó en en suelo de un palacio. Bajo el agua plástica. Para concienciarnos. 

A nosotros.

Él, que ni siquiera vive aquí.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

martes, 10 de septiembre de 2019




Es curioso cómo nos empeñamos en encerrar el arte entre cuatro paredes cuando la creación artística es una de las mayores manifestaciones de la libertad humana. Y es que no hay nada comparable a la sensación que se produce en el espíritu al, por ejemplo, contemplar una obra pictórica o escuchar una canción por primera vez. Es como cuando nos tropezamos con alguien que va a cambiar el curso de nuestra vida. Podremos volver a ver ese cuadro o escuchar esa canción cientos de veces a lo largo de nuestra existencia y siempre nos remontaremos al instante mágico en que la descubrimos. Porque el arte es algo que nos entra directo al corazón. Y además puede hacerlo en el momento y el lugar más insospechado: desde el interior de un auditorio hasta un vagón de metro; todo puede ser arte si te atrapa. Si te sirve. Si te conmueve. Porque es la obra quien te elige a ti y no lo contrario: te elige en esa circunstancia y se convierte en parte de tu bagaje emocional. Y ha de pillarte ahí, in fraganti. Es por eso que el arte no tiene por qué pertenecer a nadie ni hallarse almacenado en un lugar sino esparcirse por el aire, como lo hacen las hojas de los árboles y el canto de los pájaros, hasta acabar convirtiéndose en algo que esté al alcance de cualquiera que sepa valorarlo.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb
Texto creado para la tercera edición de Des-Adarve

lunes, 9 de septiembre de 2019




PLAZA

Si vosotros fuerais un grupo de turistas y yo vuestra guía podría deciros que en ese edificio que se halla sobre los soportales estaba el hospital en el que vine al mundo. Y que tras esos muros murió mi padre hace tres años, puesto que ahora es una residencia. También os hablaría de la revoltosa, ese baile alocado que nos hace girar como posesos alrededor del kiosco durante media hora cinconoches al año. O de las ceremonias del Volatín y el Angel, dos ritos en los que religión y tradición se dan la mano, y que siguen ahí, anacrónicos en estos tiempos laicos y mestizos precisamente porque el pueblo así lo quiere. Ya que las tradiciones lo son mientras la gente las mantiene. Os diría también que este es el punto en que los tudelanos se congregan cuando algo les indigna, y que incluso utilizan el quiosco como escaparate de sus reivindicaciones. Y os hablaría, cómo no, de la marea humana que aguarda, nerviosa, el momento en que el chupinazo rasga el azul del mediodía del 24 de julio y convierte a la cuidad en una fiesta.

Pero no soy muy ducha en historia ni en costumbres y tengo los conocimientos justos. Y seguro que erraría datos. Y fechas. Y os iríais de aquí con un concepto equivocado de lo que es este lugar. Por eso solo puedo deciros que esta plaza es el rincón en donde habita mi memoria. Aquél en el que pensaría si alguien me preguntase de dónde vengo.

Y desde luego, es el sitio al que, vaya a donde vaya, siempre deseo regresar.

(Texto creado para la tercera edición del certamen de arte efímero
Des-Adarve#‎)
SafeCreative‬ Mina Cb
Imagen: Jose Miguel Jiménez Arcos

domingo, 8 de septiembre de 2019




CAMILO

Tenía nombre de rey con faltas de ortografía y enamoró a toda una generación de chicas que estaban hasta el gorro del Manolo Escobar de sus progenitoras. Era melenudo y poseía una voz profunda, y le grababan cantando en bordes de acantilados, los cabellos al viento y el brazo alzado al cielo al terminar la pieza. Era varonil, con ese no sé que que encandila a las niñas y preocupa a las madres. Y llevaba camisas a medio abrochar y pantalones de pata de campana.
Recibió, seguro, muchas cartas de amor y puede que hasta contestase alguna. Y seguramente también tuvo tórridos encuentros con fans que le guardaron el secreto porque en aquellos tiempos la castidad prematrimonial era una obligación. Y hasta me imagino que habría por ahí algún chaval de pueblo que se le pareciera y que arrasaría en las verbenas de verano a costa suya. Aunque supongo que sin llegar hasta el final.
Fue un mito. Un mito de verdad, de los que se recuerdan. Su voz y su presencia, las letras de sus canciones en las que hablaba de amor y desamores (que viene a ser los mismo) y toda la magia que envolvía a su persona hicieron de él una leyenda cuando las leyendas eran algo inaccesible y mágico. Antes de Twiter y del periodismo despiadado. Antes de la enfermedad que aniquiló su ego y lo convirtió en una patética copia de sí mismo. Quizá debería haberse resignado: aceptar que era el peaje por todo lo vivido y retirarse, como otros, a vivir una existencia en paz y anónima y dejar que los pósters que aún figurarán en las viejas carpetas de alguna de las adolescentes que lo amaron lo mantuviera intacto e inmortal.

Que es lo que siempre sucede con los grandes.

SafeCreative‬ Mina Cb