martes, 23 de enero de 2018

 


 LO COTIDIANO

Convertir
la salida del sol en una feria,
el color de la hierba en un regalo,
el vuelo de un gorrión en una gesta,
el sonido del agua en un presagio.

Convertir
el olor del café en una promesa,
el sabor del azúcar en un pacto,
la vuelta a la rutina en una fiesta...

... Creo que en eso consisten los milagros.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Jose Miguel Jiménez Arcos

domingo, 21 de enero de 2018

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas, calzado y barba 



GITANOS

Se puede ser gitano por costumbre,
por afición, por juego, por herencia
Se puede ser gitano por querencia,
por temple, por placer, por servidumbre.

Se puede ser gitano, verbigracia,
por azar, por pasión, por desacato.
Se puede ser gitano por recato,
por vicio, por deseo, por audacia.

Se puede ser gitano, me repito
por cientos de motivos y razones
que nunca ha de explicar ningún perito

Se puede ser, como estos dos varones,
gitanos de guitarra y gorgorito:
gitanos de gitanos corazones.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 20 de enero de 2018

La imagen puede contener: texto 


 Y llegó el día en que el Príncipe Valiente le echó un par de narices y se enfrentó por fin con su pasado.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 18 de enero de 2018

No hay texto alternativo automático disponible. 


JUBILARSE

En España, hasta hace poco
se llegaba a jubilado
como muy tarde, a la edad
de sesenta y cinco años…
A no ser que trabajases
como poli, o en un banco,
o de minero, o en chollos
dependientes del estado,
o que te hiciera tu empresa
digamos, un buen apaño
y te arreglasen la vida
con sesenta o menos años
y así poder dedicarte
a viajar, a plantar nabos,
a jugar al dominó,
a hacer chapuzas a ratos
y hasta a sacarte en la Uned
tres o cuatro doctorados…

Pero, ¡Ay , amigo!, que ahora
ya no hay chollos ni en el rastro…
Se acabó lo que se daba
y nos toca dar el callo
hasta los sesenta y siete
de momento… y mientras tanto
ya estás llegándote a Roma
y comprándote el rosario
del Papa, para rogar
a las santas y los santos
que antes que llegue tu día
no decida algún pazguato
de ministro prolongar
la edad del fin del trabajo…

Que, tiempo al tiempo, te veo
invirtiendo el poco rato
que tienes para el café
o para echarte un cigarro
yendo a vaciar la sonda
de los orines al baño,
enchufándote el oxígeno,
comprobando el marcapasos,
tomándote las pastillas
y a lo mejor, y contando
con que te queden aún dientes
y con que puedas pagarlo
almorzándote en la máquina
del curro un cruasán enano
y un café con sacarina,
(cómo no, descafeinado)
mientras cuentas con los dedos
los meses, si no los años
que te quedan todavía
de aguantar ese calvario…

¡Qué negro está el porvenir
con trabajo o sin trabajo!

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 15 de enero de 2018

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, interior 



EL COLACAO

Mi infancia son manchurrones de colacao por todo: por la ropa de salir, por la de estar en casa, por los pijamas, por las sábanas, por los manteles, por las alfombras, por la mesilla del dormitorio y hasta por la encimera del lavabo… Manchurrones espesos con aspecto un tanto equívoco, sobre todo aquéllos que eran producidos por la pasta base necesaria para preparar un colacao en condiciones, esa mezcla marrón con grumitos y burbujas para la que se requería un talento casi culinario. Y eso que los dibujitos explicativos de la etiqueta ayudaban bastante, pero uno tardaba meses, cuando no años, en llegar a calcular las proporciones exactas de agua y de polvo chocolateado necesarias para que la textura del producto fuera la adecuada. Yo miraba los dibujos y luego el aspecto del vaso fotografiado en la etiqueta y no me cuadraban las cuentas. O se me iba la mano con el polvo y la bebida quedaba reducida a un vaso de leche color crema con unos grumos marrones en suspensión o bien me pasaba con el líquido y aquello más que colacao parecía nesquik. Que era lo peor que te podía suceder, porque con el colacao y el nesquik pasa como con el Barça y el Madrid: que sólo se puede ser de uno.

Menos mal que mi hermana me dio una de sus lecciones magistrales: para la base, de aproximadamente dos dedos de altura, lo que había que hacer era poner primero el polvo y luego añadir poco a poco la leche con una mano mientras con la otra se revolvía la mezcla con una cucharilla. Después, y una vez alcanzadas las proporciones adecuadas (¡He ahí el insondable misterio!), se mezclaba el conjunto hasta formar una solución de color marrón, granulosa y burbujeante y de textura un tanto pastosa. Y entonces, y sólo entonces, una vez que la base estaba perfectamente homogénea, se añadía lenta y cuidadosamente el resto de la leche, eso sí, sin dejar en ningún momento de remover con la cucharilla.

El resultado era una apetitosa bebida de color marrón claro cuya superficie, si habías hecho bien las cosas, debía presentar una fina capa de espuma que algunos nos comíamos a cucharadas y que dejaba siempre una delatora línea de espuma marrón sobre al labio superior.
Como un bigote.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 14 de enero de 2018

 



CAMANDULEANDO
(soneto escrito en la cama)

Me gusta ver el día, cauteloso
avanzar, y a su paso ir invadiendo
mi habitación, mientras que voy sintiendo
cómo el tiempo transcurre, perezoso.

Me encanta adormecerme como un oso,
estirarme, sentir todo crujiendo
y mirar al reloj como queriendo
burlar al carcelero luminoso.

Y es que me puede, dicho sin cortame,
y aunque pueda sonar a desafío,
dormitar hasta casi avergonzarme...

Que ya madrugó mucho el cuerpo mío
y ahora tan solo aspiro a acostumbrarme
a quedarme en la cama si hace frío.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 12 de enero de 2018

No hay texto alternativo automático disponible. 



MALA MEMORIA

Me sé al dedillo la letra
de un montón de canciones
(de mis tiempos sobre todo).

Guarda mi memoria
elepés enteros en su tarjeta RAM
y aún recuerdo,
entre un no desdeñable
puñado de poemas

“Castilla”, de Machado,
(Manuel para más señas)
y el monólogo del desgraciado Segismundo
de “La vida es sueño”
que aprendí con menos de diez años
(no exagero)
y que siempre he soñado
con interpretar.

Me sé mi dni y mi móvil
y a veces dudo
cuando me piden el número del fijo.
Me sé los pins de las tarjetas
y en ocasiones me hago un lío
con las contraseñas de internet
y bloqueo las cuentas
y luego es un sindiós recuperarlas.

Me sé los días en que ocurrieron
las cosas importantes de mi vida...
más que nada
porque la mayoría
(bromas del azar)
tuvieron lugar en fechas señaladas...

… Aunque he de confesar
que me bailan los años,
y que no tengo archivado en las meninges
mi número de cuenta bancaria
ni la matrícula del coche
ni otros datos de supuesta
importancia vital
como la alineación del Barça
el nombre de los integrantes del gobierno
o la fecha en que comenzó el impresionismo,
que es mi movimiento favorito.

No me acuerdo tampoco
de cómo ibas vestido
cuando te conocí.

Pero me sé tu nombre
y el día en el que vivo
y el nombre de mi madre
y el nombre de mi gato
y el nombre de mi calle

y los nombres de todos mis amigos.

#SafeCreative Mina Cb