jueves, 16 de mayo de 2019




ALDRAGUEANDO

Soy poco de mirar telediarios:
me aburre la política, y detesto
en show que se despliega cuando toca
renovar a los miembros del congreso.

No conozco de nada a los ministros:
ninguno fue mi compi de colegio
ni salimos de cañas, ni coincido
cuando voy a comprar el pan con ellos.

Así que voto un poco como a ciegas,
sin saber quiénes son y sin creerlos
porque me da que aquí, en la piel de toro,
no hay ni uno solo al cien por cien honesto.

Por eso, cuando llegan las locales
en vez de cabrearme lo celebro:
abro los sobres, voy a por las gafas,
me siento con las listas y las leo.

Pero he de confesar que, sobre todo,
disfruto con las fotos, y comento
las mismas con mi gato, que me mira
con interés, pues es mucho aldraguero:

“Mira, Robin, el nieto del Antonio...
qué feo lo han sacáo, menudos pelos
¡Y se presenta por Navarra suma
él que fue batasuno, vaya huevos!

Y luego, la familia Rechorlítez
¡Menudo plan, el hijo con Podemos
la madre en Vox, la hija en el PSOE...
Tiene que estar el padre de los nervios!”

Y mi gato, que se las sabe todas,
y me consta que tiene buen criterio
bufa de vez en cuando y así opina
pese a no figurar en ningún censo...

Ya se ha cargado cuatro papeletas
y de un solo zarpazo, el puñetero:
eso sí, no diré cuáles han sido,
que no quiero que se nos vea el plumero.

#SafeCreative Mina Cb

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