domingo, 27 de junio de 2021


 

MI PADRE Y EL AFILADOR

Mi padre era un hombre sociable y andarín que además no podía estarse quieto. Es por ello que a las tres y media se lanzaba al mundo para dar un paseo antes de plantarse en la tienda y abrir media hora antes de tiempo (“echar la costilla por si caía un pajarico”, como solía decir)
Muchas veces, en ese rodeo que daba camino del local de Carnicerías, se paraba a charrar con unos y con otros: estaban Castillo el zapatero, el Ángel, de calzados Puy, Eugenio, el carnicero, los Morones… cualquiera le servía para darle a la sin hueso hasta la hora de meterse a atizarles al martillo y a la sierra.

Pero con los que más cascaba era con Muñoz, el de las morcillas, y con el afilador. Que yo no sé por qué se paraba tanto con ellos porque era también con los que más reñía. Porque mi padre era hijo de un sindicalista de la CNT que se había librado del fusilamiento por los pelos y Franco y los franquistas le caían mal no, lo siguiente. Y más de una vez llegaba a casa a mediodía, sofocado y furioso, despotricando contra el pobre Álvarez, que era una gran persona pero bastante facha. Por eso el otro día, cuando me acerqué a ver la exposición que han hecho en el Molinar con las fotos de Jesús Álava, casi me brotó una carcajada al ver que los han colocado el uno junto al otro.

Y es que en el fondo sé que se querían.

#SafeCreative Mina Cb

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