domingo, 18 de enero de 2015




CAPERUCITA

A veces los objetos nos buscan.
Y nos hallan.
De manera casual, porque así es el destino, no sólo de las personas sino también de las cosas. Sobre todo de aquellas hechas a mano. Y con amor. 





 Esta muñeca fue primero nada. Materia gris, cerebro en movimiento. Inquietas volutas viscosas que la pergeñaron un día, esbozándola apenas, un tímido embrión surgiendo de la nada. Fue más tarde idea y luego tiza sobre el fieltro. Y pacientes y rítmicas tijeras. Y aplicadas puntadas amorosas. Y esponjoso relleno. Y lana en los cabellos. Y rubor en el rostro. Y era ya ser sin ser siquiera ella. Hasta el momento en que llegaron la falda floreada. Y la rosa en el cuello. Y el bolso de ganchillo. Y el calzado de niña. Y la capa encarnada. Y entonces tuvo nombre e historia por sí misma. Y no fue necesario nada más. Ni un cartel a sus pies, ni una chapita como las de las azafatas de congresos. Entonces ya estaba claro que se trataba de alguien especial aunque bien conocido por todos. De una luchadora que todo superó. De alguien que venció a los miedos y se internó en el bosque sin temor a las fieras. De alguien que conservó su candor y su inocencia pese a las mentiras y a los golpes. Y que aguardó el regreso de la luz desde el interior de las entrañas de la bestia que quería devorarla. Una superviviente.

Era para una amiga.

“Es única”- me dijo su creadora.

Y yo no lo dudé.

#SafeCreative Mina Cb
 Creación de El Duende del Hilo


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