domingo, 16 de agosto de 2015



NEPTUNO

Hace unos días era apenas un reguero miserable pero anoche se convirtió en un torrente que amenazaba con hacer de mi casa una bañera. No llamé al seguro porque a esas horas fijo que me crucificaban, pero esta mañana ha sido lo primero que he hecho. Les he metido bastante prisa. No sé nadar y el parquet me lo instalaron hace cuatro meses, que aún no lo he pagado del todo. Y luego el gato, que va por ahí haciendo surfing con la alfombrilla del ratón y se me va a romper la crisma el pobre. Me han prometido que me ponían la primera pero no sé yo. Eran las siete y media y a las tres no había venido nadie. Ya no tenía más toallas secas y he empezado a achicar el agua con la poca ropa afelpada que tengo: chándals y algún pijama. Hasta la bata guatiné he extendido por el suelo, con los brazos en cruz, que daba un poco de grima la pobre: parecía el cadáver de la niñera de Poltergeist abducido por los extraterrestres. Hasta he echado en falta no tener un hijo adolescente de esos que llenan los armarios de sudaderas de rapero de la talla XXL, que con dos o tres prendas tengo para absorber el agua del Titanic. La bata empezaba ya a perder la compostura cuando ha sonado el timbre. Era él. Al menos cien kilos de fontanero con una maleta de herramientas de los tiempos de San José. Que allí había más óxido que en un puerto minero. Se ha quedado mirando el charco y ha empezado a rascarse la cabeza, como pensando en de dónde podía venir eso. Yo me he callado lo de que de las tuberías, que es de donde generalmente sale agua en las casas. Y luego que yo no soy del gremio. Y que es mejor hacerse a un lado. Sobre todo si el especialista es una morsa peluda que se agacha y deja al descubierto media hucha. Que yo no sé dónde estarán esos fontaneros que van por ahí haciendo hijos al personal, porque desde luego este era más bien de los que parecen habérselos comido. Y la roña del culo no se la había quitado desde que lo bañó la comadrona. Y eso por no hablar de la peste a faria y Soberano. Que es cosa de hombres. Porque hombre sí que es, de eso no me cabe duda. Lo que empiezo a dudar es que sea fontanero. Lleva más de dos horas arrastrándose por la cocina y se me ha bebido ya siete San Miguel. Así que no para de sudar. Al final ha decidido que no es de la cocina y se ha ido al baño. Está golpeando las paredes a ver si suena algo. Y a mi me empieza a dar miedo. No sé… creo que puede ser Neptuno. Algo fondón pero Neptuno al fin y al cabo. Y que lo que pretende es localizar la tubería madre y reventarla de un martillazo. Y que el agua salga a chorros y convierta mi piso en una balsa en la que atrincherarse e instalar su reino. Yo, por si acaso, le he robado la maleta de herramientas. Que hay mucha metralla. Y me he puesto a esconder los tenedores. Y he sacado del armario el flotador que me regalaron el otro día en el súper con el Sunny.

Que esto no me huele nada bien.

#SafeCreative Mina Cb

1 comentario:

  1. Si es cierto al menos te lo tomas bien y sacas partido de ello, jajaja! Yo no soy capaz de ser tan ingeniosa. Y no me extraña que no te huela nada bien...es que los fontaneros sudorosos que fuman faria y se hinchan a cerveza no huelen a rosas precisamente...

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