VIAJES DE ANTAÑO
Hace unos días, callejeando por Gijón, me tropecé con el museo ferroviario que ocupa la antigua estación de la ciudad. La visita, muy recomendable, es un viaje a través de la historia del ferrocarril que tiene como ilustración una interesante colección de antiguas locomotoras, viejos vagones y diferente material en desuso.
Algunos de los vagones se podían visitar y, además, como era temprano no había casi nadie, con lo cual la sensación de hallarse en otro tiempo era algo bastante fácil de sentir. Y por ello allí, con el sol de la mañana filtrándose por las ventanas, se me encogió el corazón al pensar en todas esas personas que salieron, hace décadas, llevando consigo sólo lo que podían transportar en el vagón, rumbo a las ciudades para escapar de la miseria de los pueblos. Pensé en las locomotoras de vapor, en la incomodidad de los asientos, en la carbonilla suspendida en el ambiente, en las toscas maletas, en las cestas y en los bocadillos y las charlas compartidas. Gentes que coincidieron en la odisea y quizá ya no volvieron a verse nunca más. Viajes inacabables, asfixiantes en verano y heladores en invierno, a la búsqueda de una vida mejor, del trabajo en la fábrica y la universidad para los hijos. Humildes odiseas de españoles (españolas no en aquellos días) para quienes el billete de tren era como un décimo que podría estar premiado con el gordo. Viajes a la aventura, sin otra planificación que el familiar que los aguardaría en la estación de destino y los alojaría durante los primeros meses. Viajes de un tiempo y una España que no pillan tan lejos y que nos han convertido en lo que somos.
Para bien o para mal.
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
miércoles, 27 de mayo de 2026
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