martes, 26 de mayo de 2026


 

LA MEMORIA DEL CHAPISTA

Del mismo modo que el cerebro tiene memoria en cuanto al dolor, y si de pequeño tocas un radiador y te quemas les coges miedo para toda la vida, con el coche pasa lo mismo. Tú sales del chapista después de una avería de esas tontas de mira que tengo que hacer esto mientras das marcha atrás y ya te montas como si fueras pilotando un cartón de huevos de dos yemas. O sea que ves obstáculos por todas partes. Y la maniobra que antes habías ejecutado con la mayor naturalidad se convierte en una pirueta de ballet clásico el día del estreno y con dos mil espectadores en el patio de butacas. Y muy estirados además. Y cada vez que ves la farola, el bolardo, la columna, el bordillo, el coche del vecino… te entran sudores fríos y te desaparece nuevamente del bolsillo el importe de la última factura. Y ya nada es lo mismo. Ya no conduces sino que más bien te trasladas temerosamente de un lugar a otro, a la espera de que tu cerebro vaya borrando poco a poco la nefasta impresión y recuperes de nuevo la confianza…

Que volverás a perder con el próximo chufazo.

#SafeCreative Mina Cb

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