martes, 26 de mayo de 2026


 

LA CASA DE LOS ESPÍRITUS

Están todos en mi casa. Los de San Nicolás quiero decir. Claro, tanta fiesta y tanto pincho y tanto diyey que se han hartado de la rave y se han venido a mi piso. Claro que algo se les ha pegado porque se llevan una juerga que no veas.

¿Qué quiénes?

Pues los espíritus ¿quiénes van a ser si no? Todas las almas errantes que dormitaban junto a los huesos de las fosas. No aguantan el trajín y aquí los tengo, alborotando el cotarro.

La cosa empezó con el teléfono. Nuevico, oiga pero que va por libre. Que tú programas a las seis la alarma y a veces suena a las seis y otra a las seis y tres. O a las seis y diez. Vamos, que o le metes, además, un temporizador, o lo de llegar al curro a tiempo se pone en modo aleatorio. Y lo del whatsapp, que me cambia los nombres de sitio en plan de repente el chat de Pepe lleva la foto de Pepe y los mensajes de Pepe pero el nombre de Lola. Y no hay forma de arreglarlo. Y hace una semana, que le dio por cargar sólo hasta el 96 por ciento. Que se ha solucionado cambiando el cargador.

También se entretienen con el tema de la luz. Que se disparaba el diferencial sin motivo aparente hasta que un día, chas, vuelvo del curro y me encuentro el techo del baño en el suelo. O más bien sobre el lavabo y el inodoro. Que si me pilla poniendo un pino me tienen que desincrustar los bomberos de la taza. Y el ordenador, que lo dejas en modo descanso y de repente se enciende la pantalla sola. Y no sé si eso afectará al tema de pedidos por internet, porque llevo un mes de tira y afloja con los de Vevor (no les compréis nada), que me mandaron unas rejas cortas y no hay forma humana de que me las cambien. Ah, y lo del coche, que ahí también deben de andar los duendecillos porque el parachoques me lo dejé en el coche de un vecino. Lo que os digo, que están por todas partes.

Pero lo mejor, y más reciente, es lo de la lavadora. Que el otro día la programé y al llegar a casa vi que no había funcionado y dije, bueno, pues me habré colado. Pero es que el sábado le metí un programa de centrifugado extra y en vez de girar empezó a coger agua y al poco descubro que se estaba montando un lavado a noventa grados por su cuenta y riesgo. Y la tele, que cuando quiere temblequea y la apagas y vuelve a chutar bien. Y la impresora, que ha vuelto a alzarse en rebelión sin más ni más. Ah, y la cuenta del Feisbu, que me la copiaron hace poco.

Pero vamos, lo importante es que los ectoplasmas no pasan de ahí, O sea que no me colocan las sillas en el techo ni me revuelven los armarios ni se me beben las cervezas ni me borran los archivos de texto ni se ponen a gemir y agitar cadenas por la noche ni me producen dolor de tripa o de cabeza.

Eso sí, ya que creo que son los responsables, se podían largar un tiempecico a los despachos del alcalde y del concejal de urbanismo.

Que yo ya estoy un poco harta.

#SafeCreative Mina Cb

No hay comentarios:

Publicar un comentario