lunes, 11 de mayo de 2026


 

EGIPTO Y LA CERVEZA

Dicen que lo de la cerveza viene de lejos. Desde los egipcios por lo menos. No los de ahora, ¿eh?, sino los otros.

Los de los faraones.

¿Qué cómo lo sabemos? Pues a ver, por lo de las pirámides. Los egiptólogos y los arqueólogos y toda esa grey tan erudita. Que en el interior de las construcciones funerarias encontraron representaciones de que se fabricaba y se bebía. Y luego que al parecer se metía dentro de las cámaras como parte del equipaje del finado.

Y aquí es donde me surgen a mí las dudas.

Vamos a ver: ¿Y cómo se sabe que es cerveza? Porque después de una pìla de años me imagino que líquido no debía de quedar. Y, de haber quedado algo, no tenía que estar muy fluido ni ser muy identificable. Y que me veo yo a un par de fulanos con su piqueta y su salacot metiendo el dedo en la tinaja y llevándoselo a los labios en plan poli con la cocaína y diciendo eso de “Mahou de la fábrica de Móstoles”. Por decir algo, porque aquello podía saber a cualquier cosa.

O ser cualquier cosa incluso.

Porque, mis queridos lectorcitos, que se sepa, a los faraones los enterraban con parte de las vísceras metidas en frasquitos. Y lo mismo en la tinaja, qué se yo, en vez de la birra lo que habían introducido era el líquido raquídeo de Ramsés II. O los mocos. O la orina. Y la cerveza estaba en otro sitio (en el estómago del momificado, pongo por caso) y el Livingston de turno se marcó el farol y hubo alguien que lo copió en la Wikipedia y aquí estamos.

Bebiéndonos el pis de Tutankamon.

#SafeCreative Mina Cb

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