miércoles, 3 de julio de 2019




ALAS DE MARIPOSA

El otro día se me posó en el brazo una mariposa. No se iba. Se apostó sobre mi bolso y la cogí con la mano. Cuando la soltaba se quedaba revoloteando alrededor y volvía: la tuve en el bolso, en la chancleta, en la pierna, en la camiseta, en el pantalón... hasta en la frente me dijeron que estaba un momento en el que la perdí de vista. Y al día siguiente, una amiga un poco bruja me dijo que eras tú. Que habías sido tú, papá. Que menudo momento para aparecer, cuando un perro me acababa de saltar sobre el pie de la herida, que vi las estrellas en un momentito. Entonces fue. Mientras les echaba patatas fritas a las carpas llegaste y te plantaste ahí. En ese paisaje idílico de mañana soleada y con la laguna llena de libélulas azules. Y el pensamiento de alguien que ya tan solo vive en mi memoria. Te colocaste sobre el diminuto bolso rojo y ya no te marchaste de mi lado. Hasta que yo te dije que no podías venir adonde vivo. Que estaba lejos y era oscuro y no había flores. Y que tú lo que necesitabas era volar en libertad junto a ese lago. Te lo dije mirándote de cerca, tus patas en mi dedo y tu trompa haciéndome cosquillas. A continuación bajé la mano, te deposité sobre una hoja y tú alzaste el vuelo, alejándote poco a poco hasta convertirte en una mariposa más.

#SafeCreative Mina Cb

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