viernes, 30 de septiembre de 2016

 


 MUSAS DEL ASFALTO

Veo luceros a mi alrededor:
presencias inquietantes y divinas
que aparecen detrás de las esquinas
llenando el pavimento de color.

Veo artistas del flow, del objetivo,
del pincel, de la pluma, de la escena:
gentes para las que aún vale la pena
convertir lo banal en creativo.

No ha surgido de pronto de la nada
esta revolución de lo diverso
que tiene a la ciudad desconcertada.

Es una conjunción del universo:
están las musas hoy tan inspiradas
que adoquinan las calles verso a verso.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 29 de septiembre de 2016

 


 DÍAS DE FURIA

Hay días en los que el furor y la impotencia estiran sus tentáculos hasta cubrir la luz del sol. Días en los que cualquier palabra reverbera en el interior del cráneo como si este fuera una campana y su sonido se va distorsionando y hasta los más sinceros halagos se convierten en intentos de soborno. Días en los que, sin saber muy bien por qué, nos convertimos en espejos rotos que descomponen todo lo que ocurre, y llenan la realidad de bordes astillados y cortantes, de modo que no hay una sola cosa en la que no encontremos un filo amenazante. Días negros en los que ponemos a prueba la paciencia de quienes nos rodean y teñimos el mundo de gris. Días tormenta que acongojan el espíritu con sus helados vientos y sus amedrentadores rayos. Días en los que el mundo debería poner el cartel de cerrado por derribo y descansar por unas horas de nosotros.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Lumina Terris

miércoles, 28 de septiembre de 2016

 


 RIBERISTÁN

Me dice una conocida
que está hasta las mismas tetas
de la bendita Pamplona
y de todas sus pamemas
y que tendría que hacer
un relato o un poema
en plan cantautor del tiempo
de las canciones protesta.

Y pese a que hoy no ando fina
yo con la cosa rimera
y no tengo muchas ganas
de joder la servilleta
(que para joder la manta
va estando la cosa fresca)
he decidido esta tarde
poner manos a la tecla
más que para protestar
para ver si así me deja
tomarme el café tranquila
(puesto que es la camarera
del garito al que me escapo
en la pausa mañanera)
la zagala, y ya de paso
se paga un par de cervezas.

Y me cuesta, la verdad,
empezar la cantinela,
porque en esencia no es tanto
lo que al fin nos diferencia:
todos tenemos dos ojos,
todos tenemos dos piernas,
todos tenemos dos brazos,
un tronco y una cabeza
(otra cosa es el relleno
uséase las ideas)
y hasta tenemos, digamos,
caminos que nos acercan
en no demasiado tiempo
(entre una hora y hora y media)

Claro que ya en ese aspecto
se pone la cosa seria:
porque es más fácil hacer
un trayecto de ida y vuelta
a la Luna, que apañar
una excursión de Tudela
a la capital en tren
en el día... y cuando llegas
a Pamplona, la estación
está en la quinta puñeta.

El bus es más apañao,
pero ojito no te metas
en ese que va parando
casi por todas las puertas
de los pueblos y pueblicos
que en el trayecto atraviesa
porque como lleves cita
para ver a la partera
igual llegas cuando el crío
esté acabando la escuela.

Y de ir en coche ni hablar,
porque por la carretera
te has de encontrar más camiones
que en una “road movie” de esas;
y si quieres abreviar
ya sabes lo que te queda:
autopista y sartenazo
al saldo de la tarjeta.

Y total, pa lo que vamos...
Casi siempre a soltar perras,
a rellenar formularios,
a solventar papeletas,
a matricular chavales,
a conocer enfermeras,
a operaciones de riesgo
o a que nos hagan las pruebas
de hospital que hasta hace poco
nos hacían en Tudela
y que se han ido llevando
lo mismito que se llevan
al museo provincial
hasta el musgo de las piedras.

Mucha envidia veo yo:
y la envidia nunca es buena:
envidian nuestro carácter,
envidian nuestra menestra,
envidian el sol, que allí
ni de chiripa se acerca;
envidian la Catedral,
envidian la Magdalena,
envidian la gigantada,
y por ellos, si pudieran,
se llevaban grano al grano
la mismísima Bardena.

Que no nos pueden ni ver.
Que se les nota a la legua.
Que se creen esos tontos
de la minga y de la pera
que de Tafalla p'abajo
vivimos en la Edad Media.

Y esto ya no tiene arreglo;
esto solo se remedia
programando un referéndum
pa pedir la independencia
y vallando de una vez
para siempre la Ribera:
que nos dejen ya tranquilos
y se vayan a la mierda,
que aquí no nos hacen falta
ni forales, ni estafetas,
ni Barcina ni la Barkos
ni Urralburu si volviera...

Que aquí lo arreglamos todo
en un tris y por las buenas:
El Jabonero de alcalde,
la Chacha de presidenta,
la universidad en Cortes,
el aeropuerto en Tulebras,
el Baluarte en Fustiñana,
el hospital en Valtierra,
y el gobierno regional
en la una cueva de Arguedas

Riberistán askatú
y a Pamplona...
 ¡¡ni pa fiestas!!

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Viñeta de Oroz

martes, 27 de septiembre de 2016

 


 POR COSTUMBRE

“No esperes nada nuevo
de un hombre de costumbres”
(Gabinete Caligari”)

Acostumbrarse:
renegar de uno mismo y de su esencia,
poner en punto muerto el engranaje y continuar
día tras día,
esperando a la muerte y sin respuestas,
sin grandes objetivos...
caminando
paso a paso
por la senda trazada
sin desviarse ni un solo centímetro,
sin mirar hacia abajo

(dicen que hay un abismo, y cocodrilos
que pueden devorarte en un segundo:
mejor no correr riesgos)

Dejarse acompañar por la costumbre
de amordazar la voz de a conciencia.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 26 de septiembre de 2016

 


LA REINA DEL BAR

Me gusta en solitario,
en grupo y en pareja.
Me gusta bien tirada,
espumosa, traviesa,
cosquilleante, amarga,
estimulante y fresca.

Me gusta la tostada,
me encanta la morena,
me apasiona la rubia
y me pierde la negra.
De fábrica española,
de monasterio belga,
mejicana, argelina,
alemana, francesa…
la pilsen, la trapense,
la fuerte y la ligera…
Por todas me desvivo
y pierdo la cabeza

Me gusta por la tarde
poco antes de la cena…
Me gusta a mediodía
en verano, bien fresca.
Me gusta por la noche
cuando salgo de fiesta.
Me gusta en el MacDonalds
comiendo una hamburguesa,
me gusta en el Arzak
(sí, ya sé que no pega)
me gusta en una tasca
cutre y barriobajera
y me gusta en el pub
más pijo de Tudela.

Me gusta en copa helada,
en cachi, en fiambrera,
en vaso, en jarra, a morro,
en tetrabrik si hubiera,
en lata con pajita,
en cántaro, en probeta,
en taza, en tuperware
en porrón, en botella,
en vaso de chupito,
en litrona fiestera…
Incluso, y si me apuran
me la bebo en pecera..

Amigos, lo confieso
¡Me gusta la cerveza!

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 25 de septiembre de 2016

 


 DIÁLOGOS INVISIBLES

Me acosan las palabras.

Ya están ahí cuando despierto, al alba
travestidas en lámpara,
en alarma de móvil, en grifo, en desayuno,
en falda, en bolso, en chanclas, en portal,
en llave, en adoquines,
en vecino de enfrente, buenos días,
(las primeras palabras pronunciadas),
en nube, en sol, en cielo,
en semáforo, en coche, en jardinera,
en rotonda, en stop,
(la primera palabra exhortativa)
en trabajo, en taquilla, en jefe, en compañero
(los primeros goteos de palabras)
en procesos, en notas, en pantallas
(las primeras palabras funcionales)
en clientes, en firmas,
en fríos terminales informáticos
(las modernas palabras pixeladas)
en descanso, en café, en trivialidades,
en cómo está tu madre
(las hermosas palabras de consuelo)
en chistes, en política, en protestas,
en nos vemos mañana,
en vuelta a los quehaceres...

De repente algo pasa:
algo me habla
(un objeto, un suceso, una mirada... )
y vuelve a suceder

Palabras que se empujan,
que pugnan por salir,
que se van agrupando
y se hacen oraciones, líneas, párrafos
(un papel, un papel... que luego se me va)
y se transforman en idea fija
que absorbe,
de manera inevitable
a las palabras

quehaceres,
nos vemos mañana
protestas, política, chistes,
cómo está tu madre,
trivialidades, café, descanso,
fríos terminales informáticos,
firmas, clientes,
pantallas, notas, procesos,
compañero, jefe, taquilla, trabajo,
stop, rotonda,
jardinera, coche, semáforo,
cielo, sol, nube,
buenos días, vecino de enfrente,
adoquines, llave,
portal, chanclas, bolso, falda,
desayuno, grifo, alarma del móvil,
lámpara,
alba,

palabra...

Es así...

Todo el tiempo.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 24 de septiembre de 2016

 


 MARIANO, EL GATO VEGETARIANO

Era Mariano un gato feliz, rechoncho y madurito. Un gato de campo, libre y despreocupado que espantaba ratones y perseguía gatitas. Un gato de finca de ocio que dormía al abrigo, recibía mimos y pienso y hasta de vez en cuando era obsequiado por el propietario del huerto vecino con las sobras del asado de alguno de los festines que a menudo preparaba. Tan plácida era su vida que incluso se había vuelto algo diabético y como consecuencia bastante cegatón.

Era feliz, decía, hasta el momento en que lo tocaron las flechas del amor. A la vejez viruelas, se diría, de un felino que fue en su juventud gallardo y pendenciero y que no pocas veces desojó a algún rival de un buen zarpazo, llevándose a la hembra a su terreno para luego volver a su guarida a llenar la panza y a dormir tranquilo mientras la zona se llenaba de mininos de mirada gris como la suya.

Pero apareció ella y ya no pudo pensar en nada más. Era rara, eso sí: de patas largas y algo grande incluso para un bicho de su envergadura. Pero a él le gustó desde el principio. Algo tenían esos ojos mansos y tristones que le hicieron caer perdidamente enamorado. Pertenecía al vecino, que la mantenía atada a la verja de una de las ventanas de la casa mediante una cuerda lo bastante larga como para que pudiera pasear sin escaparse. Mariano traspasaba la cerca y se quedaba horas contemplándola, su rizada pelambre y sus esbeltas patas, y ese hocico rosado y prominente, y ese tono nasal y seductor en que maullaba: “Beeee”, le respondió cuando por fin se decidió a acercarse y saludarla. Extranjera, se dijo. Pero no le importó. Ni eso ni el profundo corte que marcaba una de sus orejas. Tan prendado se hallaba de la vecinita que mordisqueó la cuerda hasta romperla y la invitó a seguirle. Quería sacarla de ese encierro, escapar con ella y vivir los dos en libertad, lejos de aquellos campos que tanto le aburrían.
Mas no logró convencerla para que lo siguiera. Ella se acurrucó bajo la ventana, temblorosa, y al fin Mariano hubo de huir al escuchar la puerta que se abría. El propietario de la casa se quedó atónito al descubrir la soga rota y la volvió a amarrar con uno de los trozos.

A la mañana siguiente su amada ya no estaba. Intentó rastrearla pero nada vio. Ni una huella. Nada. Era como si hubiese levantado el vuelo. La buscó por todas partes sin hallarla. Sin cesar. Ni de día ni de noche. Al cabo de casi una semana regresó al redil. Ella seguía ausente y en su rincón halló, todavía humeantes y en un plato, los restos de lo que debía haber sido el último festín del huerto del vecino. Se le erizaron los bigotes al acercarse y ver el afilado corte de la oreja de la res. Lanzó un escalofriante maullido inacabable y escapó de allí para nunca más volver.

Al llegar el invierno lo encontró una señora de esas que viven solas y lo llevó a su casa. Le puso pedacitos de jamón de york pero no hubo manera de que comiese nada. Ni embutidos, ni pienso, ni siquiera trocitos de pescado.

Eso sí, a la buena señora le ha pelado todas las macetas.

#SafeCreative Mina Cb