miércoles, 27 de marzo de 2019





DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE

Lo bueno de la edad es que estableces los límites entre la sinceridad y la crudeza. Que eres capaz, en fin , de calar al personal y de cerrar el pico cuando sabes que dar tu opinión no servirá de nada. Porque callar no es mentir, por mucho que lo puedas pensar a los veinte, cuando esa terrible frase de “te voy a decir lo que pienso” no se te cae de la boca. Y vas sembrando el camino de enemigos. Hechos con la mejor intención del mundo, eso sí (yo soy de las que creen que solo unos pocos miserables hacen el mal deliberadamente), pero enemigos a la postre. Que eso no es nada bueno para el karma, que es como se denomina a la conciencia en esta nueva era zen.

Pues eso: que aprendes a meterte la lengua por el culo y, a partir de entonces, la vida no hace más que mejorar. Sobre todo cuando te das cuenta de que no hay que decir nada, sino que simplemente basta con hacer mutis por el foro y alejarse de aquellos que te dan quebraderos de cabeza; y si alguien te pide explicaciones, decirle que es que estás en periodo de muda, como las serpientes. Y que necesitas estar recogidita y esas cosas. Y como ahora somos todos tan ñoños seguro que te creen. Tú te alejas y ya... que fijo que el individuo o la individua acaba por toparse con alguien que sea más compatible con sus particularidades. 

Pero no solo te pasa con la gente. También te sucede con las situaciones: en un momento dado te das cuenta de que la vida pasa demasiado aprisa y empiezas a cribar: y dejas de hacer las cosas por obligación. Claro que esto también tiene su reverso tenebroso, porque cuando una ha vivido ya lo suyo le pesa la experiencia, y en ciertas situaciones se ve un pelín coaccionada por el pasado y eso crea un conflicto. Y ahí es donde hay que decidir entre ser inteligente o gilipollas. Y pensar que aquí no venimos a rendir cuentas a nadie, sino a vivir la vida. Y que mira, es lo que hay, que hace un día precioso y si no lo aprovecho mañana lo mismo sale huracanado y nada más echarme al mundo me atropella un camión y adiós muy buenas. Y que si empezamos a pensar en lo que se nos debe y en lo que debemos pues a ver... que cada cual convive con sus circunstancias. Y que nadie es perfecto y que la edad de ser el tonto del pueblo ya se nos pasó. Y que si lo que hacemos no está bien pues ya nos volverá el día de mañana... no sé; dios o el karma o la conciencia, que todo viene a ser lo mismo.

Aunque cada cual lo llame de una forma.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

No hay comentarios:

Publicar un comentario