domingo, 31 de enero de 2016



ABRAZOS

Hay abrazos tan necesarios y anhelados
que parece que de ellos
podría depender la salvación del mundo.

Abrazos que se añoran y se sueñan
lo mismo que si fueran utopías realizables.

Abrazos inmensos y envolventes como maremotos.

Abrazos que podrían congelar los casquetes polares
con sólo aproximarse a ellos.

Abrazos que confortan más que un millón de lágrimas.

Abrazos que nos hacen desaparecer de la faz de este mundo cainita
para adentrarnos otra vez en el útero materno.

Abrazos líquidos, aminióticos y tiernos
que susurran dulcemente sus latidos.

Abrazos que conducen a la amnesia y a la redención,
a la paz con el universo y con nosotros mismos.

Abrazos cuya ausencia congela las entrañas.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 30 de enero de 2016



Con la de cosas
que se pueden hacer con los dedos
y ya ves...

Yo aquí...

escribiéndote

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 29 de enero de 2016



EL SUFRIMIENTO

No estoy de acuerdo con eso que dicen algunos de que el sufrimiento emocional no sirve para nada. Es más: creo que existen pocas cosas tan estimulantes como caer en picado al abismo de la desesperación, eso sí, sin perder de vista la boca del puente, a través de la cual se filtra siempre un resquicio de luz. De hecho, estoy convencida de que aquél que nunca ha experimentado esa sensación no ha vivido sino a medias. Puesto que sólo quien ha bajado a los infiernos aprecia de verdad la hermosura de las nubes en un atardecer.

Cierto es que hay ocasiones, sobre todo aquellas en la que el descenso se produce porque terceras personas nos dejan caer, en las que uno puede llegar a perder la fe en sí mismo y en la humanidad. Pero una vez atravesado el túnel, una vez superada esa etapa en que el dolor parece ir a quebrarnos las rodillas y a hacer que nos desplomemos sobre el pavimento, ese momento en el que ni el llanto ni los gritos aciertan a arrancar la congoja del espíritu, ese durísimo trance en el que la vista se nubla y las sienes palpitan como si el cerebro fuera a reventar… una vez llegados al final de la senda tenebrosa, comprobamos con sorpresa que no somos los mismos.

Y es que el sufrimiento nos transforma.
Para bien o para mal.

Y eso sí que sólo depende de nosotros.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Cathy Delanssay



miércoles, 27 de enero de 2016



VIVIR

No quisieron trazarse directrices.
No establecieron turnos ni conciertos.
No invirtieron en desfacer entuertos
ni en lamerse anteriores cicatrices.

Se empeñaron tan sólo en ser felices
dentro de lo posible, pues es cierto
que es difícil poner en punto muerto
dos vidas que acumulan mil deslices.

No pretender hallar la trayectoria
de rosado final adolescente
que los lleve derechos a la gloria.

Sólo quieren borrar de la memoria
todo aquello que no sea presente
y vivir… Lo demás es otra historia.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 26 de enero de 2016




TERAPIA DE GUASÁP

Discrepo totalmente de quienes dicen que las nuevas tecnologías nos están aislando. Es más, creo que es al contrario. Y es que nunca lejos y cerca anduvieron tan pegados como ahora. Aunque ese lejos se acerque mediante lo virtual. Que no es lo mismo pero es mejor que nada.
Hace unos años, no demasiados, cuando alguien se marchaba dependíamos del correo y del teléfono. El correo era lento, y carísimo para según qué cosas. Y el teléfono era un artículo de lujo en el que las conferencias salían al precio de champán francés. Y aún encima la comunicación dejaba bastante que desear, tecnológicamente hablando.
Hasta que llegaron el Messenger y toda su comparsa. Que iban a tarifa telefónica pero local, que ya era algo. Y que se caían más que un futbolista de primera. Y que eran lentos como el caballo del malo. Pero menos es nada nuevamente.
Le siguieron los SMS de tarifa plana y otros servicios de comunicación remota más o menos instantánea que te bloqueaban el terminal cada 24 de diciembre porque esos mensajes pesaban más que un elefante con estreñimiento crónico y al final, ya para desesperación de aquellos que piensan que no hay nada como una conferencia de las de toda la vida, entró en nuestras vidas el guasáp, que tiene algunas cosas malas y bastantes buenas. Las malas son que se funde la batería, que no das abasto para leer los mensajes, sobre todo si te han metido en muchos grupos, que te despistas al cruzar la calle y que a veces te cuesta no matar a algún amigo cuando te vuelve a mandar la foto del negro o alguna ordinariez de ese calibre. Y de las ventajas, que son muchas, sólo voy a referirme a dos: la primera, que hace posible mantener el contacto con personas a las que por una u otra razón no puedes ver todo lo que quisieras, y la segunda y más importante, que es un vehículo de desahogo mucho más eficaz que una sesión de puching-ball. Y es que no hay nada más gratificante que tener, como es mi caso, una amiga que ejerza de capacico de las hostias. Y no penséis que es egoísmo porque el intercambio es mutuo. Os explico un poco en qué consiste la terapia:
Cada vez que a una la vida (el jefe, los compañeros de trabajo, hacienda, la grúa municipal…) le hace una putada de las gordas, coge el móvil, se lía a teclear pestes y barbaridades (o a grabarlas, que también es otra opción) en una cadena de mensajes que va enviando a la otra, sin importarle un pimiento si en ese momento se halla o no en línea. El caso es escupirlo en lugar de agarrar por el cuello a quien sea y ganarse una condena de treinta años y un día revisable. Una vez vaciado el saco, escribe simplemente: “Ya me he desahogado”. Y sigue a lo suyo como si no hubiese pasado nada. Cuando la receptora descifra la retahíla, le manda un par de hileras de emoticonos besucones y escribe: “Cuando salgas del curro me llamas y nos echamos una caña”.
Y hasta ahí llega la crisis.

Es una terapia extraordinaria que os recomiendo vivamente. Eso sí, una vez pasado el calentón es recomendable borrar todos los mensajes. De los dos teléfonos.

Que nunca se sabe dónde puedes llegar a perderlo.

Ni quién se lo puede llegar a encontrar.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 25 de enero de 2016



LA INSÓLITA UTILIDAD DE LAS CACEROLAS DE MI AMIGA

Tengo una amiga muy moderna que usa la olla para todo. No sólo para guisos, postres y paellas. No sólo para teñir echarpes o sumarse a caceroladas reivindicativas. No sólo para hervir plantas con que aromatizar la casa, que ella es muy naturópata. Va mucho más allá. De hecho, ayer me comentó que hasta para la actividad sexual le ha encontrado utilidad.

Debo apuntar que mi amiga es un tanto parrandera y despendoladilla. Y que no tiene complejos ni prejuicios, por lo cual no es raro que termine las fiestas llevándose a casa algo de lo último que queda por los after. Que a ciertas horas y en cierto estado hasta un orangután puede asemejarse a Brad Pitt. Y luego claro, llegas a casa, enciendes la luz y te llevas el susto padre. Y no es lo malo eso. Lo peor es que el tipo se queda con tu cara. Y luego se lo cuenta a todo el mundo. Así que a mi amiga se le ocurrió lo de la olla. Dice que fue una noche, así como que tontamente; que dio con un cinéfilo y empezaron a jugar en la cocina a lo del cartero siempre llama dos veces y que como andaba por allí la cacerola de la olla, a ella se le ocurrió ponérsela al chico en la cabeza. Y él encantado con tal de rematar el plan. Y ella lo mismo, porque en primer lugar era bastante feo y en segundo lugar en cuanto terminaron lo puso en el rellano y le quitó el capuchón justo antes de cerrar la puerta. Sin darle siquiera un beso de despedida, que al romeo ya se le habían bajado los vapores etílicos y si se le acercaba se iba a quedar con sus facciones.
Volvió a la carga hace unos días, me dice. Pero no con el mismo, desde luego. Ensayó de nuevo la táctica del cartero (esta vez había dejado a mano la olla deliberadamente) y el chaval le dijo que bueno vale pero que ella también tenía que ponerse algo. Así que echó mano de la cazuela de cocer los espaguetis y allá que se lanzaron ambos al ataque, dale que te pego al tema, atronando el silencio de la noche con el resonar de los metales golpeándose entre sí. Tal era el estruendo que el vecino del tercero, uno de esos paladines de la galaxia que moran en todas las comunidades, llamó al timbre preocupado y se quedó boquiabierto cuando le abrió un tío en pelotas y le preguntó, en tono dartvaderiano, hablando por debajo del metal, que qué coño quería. El intruso, que tenía desde hacía meses fantasías eróticas con la vecina, vio las puertas del cielo abrirse de par en par, se plantó en su piso en dos zancadas y bajó con su mujer y dos cazuelas hondas. Aprovechó la confusión y se calzó a la vecinita mientras el otro se beneficiaba a su legítima, que tampoco se opuso al intercambio. Tan contentos terminaron que el fin de semana próximo van a repetir. Mi amiga me ha dicho que esta vez probarán con ensaladeras.

Yo le he recomendado los coladores de pasta, que llevan agujeritos y no son de cristal.
Pero no sé si me va a hacer caso porque creo que le van (les van) las emociones fuertes.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 24 de enero de 2016



LA FASCINACIÓN DEL OLVIDO

La gran desventaja que tiene la escritura con respecto a la fotografía es que se pueden tomar mil instantáneas de lo mismo y nunca se ve igual, mientras que las sensaciones que se intentan plasmar por escrito suenan a palabras repetidas un millón de veces.

Suelo hablar con frecuencia de la fascinación que sobre mí ejercen los lugares olvidados, sobre todo si estos espacios se han dedicado a actividades laborales. Y dicha fascinación se multiplica por mil si se trata de talleres, fábricas u otros espacios en los que haya maquinaria.
Esta caseta abandonada captó mi atención hace unos días. Es uno de esos edificios junto a los que se pasa con frecuencia pero que simplemente están ahí, como los árboles, las matas o las líneas trazadas sobre el firme de la carretera. Nunca me había interesado. Es más, podía haberme muerto de vieja y ella seguramente seguiría allí, intemporal y silenciosa, dejando que la corrosión y el sol fueran pulverizando poco a poco su olvidado mobiliario.

 Debe ser de esos escondites que a los niños les encantan: una sala de mando desde la cual se puede dirigir un barco, el cuarto de máquinas en el que varios operarios accionan al unísono las ruecas encargadas de regular el mecanismo de un sistema de tortura, un escondrijo en el que maquinar planes maquiavélicos, el escenario ideal para un asesinato de los que investigaba Sherlock Holmes… En definitiva: un paraíso en el que recluirse y dejar volar la imaginación mientras que la humedad, el barro y las arañas se dedican en silencio a reducir a polvo esta entrañable colección de objetos que antaño formaron parte del tejido industrial de la cuidad.

Algo tiene el olvido…

#SafeCreative Mina Cb