sábado, 28 de febrero de 2015






INVENTARIO

Tengo la luz encinta de amapolas.
Tengo el espejo turbio de deseos.
Tengo la percha ronca de caricias.
Tengo el armario rancio de gemidos.
Tengo la cama terca de emociones.
Tengo el colchón henchido de palabras.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Obra de Ramiro Ramírez

jueves, 26 de febrero de 2015



EBRO

Fui niña de riadas. En casa, la palabra Ebro tenía un sonido rotundo. Solemne y amedrentador, como el puñetazo del padre en la mesa un mediodía de domingo. Decir Ebro era palidecer. Y dejar todo tal cual para salir corriendo y salvar las propiedades. En cualquier momento y circunstancia. Incluso embarazadísismos, como una vez mi madre. Era cargar en furgones y remolques sillas, banquetas, mesas y todo lo que hubiera entonces en el taller. Era desmontar el engranaje metálico de la máquina de cortar madera para evitar que se dañase. Era miedo y angustia y al tiempo expectación. Era esperar más tarde, brazo sobre brazo, viendo ascender el agua a través de las rejillas y diciendo “Ya sube… ya sube”. Era ir de calle en calle, la población alborotada y bulliciosa como si fuesen fiestas, del puente al Prao y del Prao al puente. Y de ahí al cerro de Santa Bárbara. Y el nivel ascendiendo poco a poco, acercándose a los enrejillados hasta llegar a rozarlos por debajo, el metal dibujándose en el líquido, como gelatina aplastada por un molde, y las primeras burbujitas, blup, blup… y el agua empezando a filtrarse, perezosa y plana, un charco que se agrandaba poco a poco hasta convertirse en una balsa oscura en la que se reflejaban las fachadas de los edificios colindantes. Y la gente en los balcones, aislados y sin poder salir, urbanos náufragos encerrados en sus islas de ladrillos. Aún existía el barrio judío de suelo de guijarros y la fuente del Obispo era un agujero del que salían ratas como trolebuses.
A los chiquillos nos gustaba acercarnos hasta allí a la salida del colegio. O ir hasta el paseo del Prado y mirar la valla de cemento convertida en una pasarela sobre el lago. Aquello era muchísimo mejor que los Chiripitifláuticos. Y en color además.

Entonces aún no había diques y las riadas duraban varios días. Y cuando el agua al fin se retiraba quedaba la dura tarea de sacar el barro, los roedores muertos y demás inmundicias. Y ventilarlo todo. Y convivir durante semanas con el salitre y la humedad, que le provocaban a mi padre unas bronquitis de caballo, pese a lo cual no soltaba ni a la de tres el puro. Y seguía a lo suyo, lija que te lija (¿qué iba a hacer si no?), el polvillo adhiriéndose a las enmohecidas paredes de aquellos interminables y gélidos inviernos sin seguros a todo riesgo, calefacción ni camisetas térmicas.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Jesus Marquina Arellano

miércoles, 25 de febrero de 2015



ESCRIBO…

Escribo, y mis ideas se transforman
en animados mástiles de tinta…
Escribo, y mis pesares se reflejan
sobre el espejo de las blancas líneas.

Escribo, y los dolores se atenúan:
grafismos con efecto de aspirinas…
Escribo, y los conflictos se desmembran
como el sol descompone la calima.

Escribo, y los deseos más secretos
se hacen máxima, cuento, poesía…
Escribo, y al amparo de las musas
me permito vivir distintas vidas.

Escribo, y los silencios angustiosos
que me encogen el alma y me intimidan
se mudan en tremendos alaridos
que espantan mis temores y me alivian.

Escribo, y al hacerlo los fantasmas
que sin ser invitados me visitan
se retiran vencidos, desbordados
por la fuerza del ángel que me habita.

Escribo, y escribiendo me reinvento:
me elevo varios metros por encima
de mi cuerpo, y así puedo enfrentarme
al dragón que me guarda de mí misma.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de FABY

lunes, 23 de febrero de 2015



DE BEBEDORES

Blas bailaba un vals con Víctor. Bebían vino blanco y se bamboleaban, vacilantes. Vicente, el barman bizco, buscaba la bayeta bajo la vitrina. Varios varones balcánicos boqueaban viendo balancearse a las voluptuosas bailarinas. Vaciaban botellas de vodka vasco y vociferaban, bravucones, brindando de vez en vez. Vivian, la buscona bebedora de bourbon valenciano, vendía billetes de bingo. Benito, el veterinario vizcaíno, vomitaba bocanadas de brandy, blandiendo su bastón violentamente. El virus, voceaba, de las vacas burgalesas vacunadas el viernes… Esas bestias blancas y babosas que le besuquearon la barbilla. Blasfemaba en balde un viejo buscando en los bolsillos la billetera, birlada por algún bribón en la verbena. Venancio, el barrendero barbudo, bromeaba en la barra con Benavides, el vigilante de la bicicleta, un venezolano bravucón encargado de velar por el bienestar de la barriada…

El vocerío de veinte vecinos vestidos de vaqueros bañó el vestíbulo del bar. Venían del burdel del barrio, bastante beodos y buscando bronca. Una barahúnda, vaticinó el barman. Y buscó el vate de béisbol en el baño. Bofetadas, bufidos, vapuleos, vuelcos de banquetas… una barbaridad. La batalla de Belchite. La bulla era bárbara y la vecindad vociferaba desde los balcones. Basilio el brasileño, un belicoso buscavidas, no vaciló. Veneraba a Vivian. Bajó con el bazooka en bandolera. Bufaba. Vibraban las baldosas bajo el brío de sus botas. Se vislumbraban los brillos de las bombillas tras la ventana del bar.

Las voces bajaron de volumen. Los bebedores, boquiabiertos, veían venir al bujarrón, una bestia de bronceados bíceps. El vigilante balbucía. El barman vigilaba a los balcánicos, barruntando cualquier bestialidad. Vivian barría, la vista baja…

Al ver a la bella buscona, el brasileño bajó el bazooka y bramó con su bronco vazarrón:
-“¡Vamos, banda de borrachos! ¡Vaciad velozmente vuestros vasos y no volváis ni al bar ni al barrio en vuestra vida!”

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: "Otra vez cinco amigos borrachos"- Alexander Mayet

domingo, 22 de febrero de 2015



MAÑANA

Vendrá mañana.
Mañana por la tarde.
Tarde, supongo.
Supongo que con prisa.
Prisa por volver.
Volver a irse.
Irse con la ella.
Ella, la otra.
Otra vez mentiras.
Mentiras, como siempre.
Siempre me miente.
Miente y yo le creo.
Creo que le quiero.
Quiero que venga.
Que venga mañana.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Mary May Ann Licudine a.k.a. MALL

sábado, 21 de febrero de 2015



BORRAR LA VIDA

Confieso que a veces envidio a esas personas que son capaces de borrar la vida. Borrarla, sí. Como si fuera un garabato chapucero y vacilante que les había parecido en el pasado un Rubens y que de repente se troca en un abstracto absurdo de colores disonantes. Y cogen yo no sé qué disolventes y deshacen el conjunto. Lo eliminan todo: gentes, vivencias, sentimientos… Todo. Es como un reformateo. Como el reseteo de la existencia. Como un parirse a sí mismos de nuevo. Sin familia. Sin amigos. Sin nadie a quien rendirle cuentas. Sin pesares ni emociones. Como un ordenador antiguo y lento al que el operario vacía la memoria y nos lo devuelve nuevecito aunque encerrado en su carcasa antigua. Sólo esqueleto, músculos y vísceras. Porque el ser humano puede recomponer incluso su apariencia: engordar, adelgazar, cambiar el color de sus cabellos… Y hasta mudarse de ciudad. O de país. O de hemisferio. Y seguir adelante, impertérrito. Una vida a estrenar, sin pesadumbres. Sin dar explicaciones por los errores cometidos. No por los que le afectan, sino por aquellos que han interferido en la vida de los otros. Gentes entrenadas para despojarse de todo vínculo afectivo. Seres capaces, aparentemente, de amar, de reír y de llorar, y que de repente se ponen en modo reset y cambian de registro. Y nada los conmueve o los afecta. Rompen con todo y cambian de ruta. Dejan atrás al mundo y sus problemas y se enganchan a otro tren, las suelas de las zapatillas echando chispas sobre los ardientes raíles curvilíneos. Y todo un rosario de porqués que quedan a su espalda, en la estación: hijos, madres, conocidos varios… que contemplan atónitos la escena mientras la figura del nuevo personaje se pierde, enganchada al vagón, vacía e insensible, dispuesta a no volver la vista atrás.

Pues eso. Que a veces los envidio…

#SafeCreative Mina Cb
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viernes, 20 de febrero de 2015



RUPTURAS Y PRINCIPIOS

Creo que voy a iniciar
una imprevisible y necesaria cadena de rupturas.

 Empezaré por esos comerciantes que venden equipos informáticos de mierda
y luego se niegan a cambiártelos,
estando en garantía,
porque “ha pasado más de un mes desde la compra”.
Les tocará a continuación
a los fabricantes de botas que duran un suspiro
y a las tiendas de ropa
que no bajan de precio las prendas que me gustan
sino que les ponen el cartel de “nueva temporada”
(los cabrones)
aunque sean las mismas que vi en los escaparates en octubre.

Luego, quizás,
seguiré con la maldita dieta anticolesterol
que me lleva a leer las etiquetas de los paquetes de magdalenas
para comprobar su contenido en grasas saturadas
y que hace que ingerir un helado de chocolate de dos bolas
me provoque unos remordimientos de conciencia
similares a los que sentiría de dejar caer la silla de un bebé
(bebé incluído)
por un acantilado.

Más tarde, supongo,
(aunque casi debería hacerlo lo primero)
me tocará divorciarme de mis huesos
que me están tocando mucho las narices este invierno…
Claro que será este un divorcio de mentirijillas,
como los de las celebritys,
porque pienso volver a vivir con ellos
(en pecado si es posible)
en cuanto se pasen estos fríos asesinos
que me están partiendo en dos las articulaciones
(y lo que te rondaré en cuanto llegue la señora Menopausia…)

Luego, creo,
le cantaré las cuarenta a mi vecino el martillitos,
ese tocahuevos que hace ruido los domingos temprano
y en general cualquier día a la hora de la siesta
y que me está llenando de grietas las paredes del salón…
Puede que lo haga el día en que, finalmente,
su careto acabe apareciendo por mi casa
a través del agujero que, seguro,
terminará por horadar tras el televisor
para salir por la pantalla del mismo en pleno rosco del “Pasapalabra”.

Después, y ya puestos
les pondré una demanda por incompatibilidad de caracteres
a todos los pesados que se empeñan
en criticar a los demás, hagan lo que hagan,
en vez de miar al interior de sus casas, que la cosa tiene tela.
Cargaré contra los gilipollas de cualquier pelaje,
contra la clase política vil e incompetente
(obsérvese que “vil e incompetente” no va entre comas-que no entre comillas-
con lo cual no implica al sector en su totalidad...
no me sean quisquillosos)
y contra todos los “istas” que se jacten de sus “ismos”
(racistas, fascistas, integristas, machistas…
y hasta feministas de las que quieren darle la vuelta a la tortilla)
Me querellaré contra los déspotas y los explotadores…
y contra los soberbios, que también me caen gordos.
Denunciaré a los sinvergüenzas,
a los mentirosos,
a los cobardes,
a los hipócritas y a los salvapatrias y perdonavidas…

No será una merma importante en la población
puesto que a menudo todas estas características conviven en el mismo ser.

Les darán, como dice mi madre, “pa ir pasando”
y así, sin ellos en mi vida,
me la traerán al fresco los huesos,
el colesterol, las tiendas de ropa,
los vendedores de informática e incluso los fabricantes de botas que duran un suspiro…

Y puede que hasta mi vecino el del martillo

(aunque eso no es seguro…)

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: "Going to freedom"- de Mona Moon (Art Moon)