jueves, 7 de enero de 2016



POR ENCIMA DEL HOMBRO

Me miras, displicente,
y veo en tus ojos
asomos
de hastío y de desdén…

Y me hablas
como si yo fuera
una niña inocente,
una idiota,
una mujer sin voz y sin pasado,
como si todo aquello que he vivido,
la experiencia que pliega mis arrugas
y enronquece mis huesos
no sirviese de nada…

Y me haces sentir simple y anodina,
como una muñeca barata
vestida de trapillo,
como la Cenicienta
cuando suenan las doce
y se queda en la fiesta con el traje de fregona.

Eres sabio…
Muuuuuy sabio.
Más sabio que el común de los mortales…
(…y que yo, desde luego)

Eres sabio porque has viajado mucho,
porque te has codeado con gentes importantes,
porque has estado en casa de Fulano
o te han tomado fotos con Mengano…

Pero,
y sobre todo,
eres sabio porque has despertado
(por lo menos)
en mil camas distintas
junto a otras mil mujeres
cuyos nombres
ni siquiera mostraste interés en conocer,
porque lo has hecho todo,
porque has probado todo…
y sabes muy bien que un viaje lisérgico equivale
al menos a unas cien vueltas al mundo.

Es por eso que estoy en desventaja
y que te aburro…
                 ...tanto.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 6 de enero de 2016



NOCHE DE REYES

Salió a toda pastilla de la fiesta temiendo que los efectos del alcohol le indujesen a hacer alguna tontería que la pusiera en fuga y no volviera a verla nunca más.

Esta mañana ha descubierto que perdió un zapato.

A ella los Reyes Magos le han dejado un calzador.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 5 de enero de 2016



Se hizo el silencio.

Desvió la mirada del estanque para posarla en los brillantes ojos de ella.
-El primero es siempre el más hermoso- le anunció.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Cathy Delanssay

lunes, 4 de enero de 2016



LUNES

Me gusta cuando el mundo
no se acaba el domingo por la tarde
y el lunes se emborrona y se anarquiza
y el universo cambia de color.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Rebecca de Cachard

domingo, 3 de enero de 2016



CUENTOS PENDIENTES
Tengo un sinfín de cuentos pendientes…
Tengo tantos
que creo que superan
la cifra de los que obran en mi haber
a día de hoy.
Tengo cuentos amargos
que quedan ya muy lejos…
Cuentos de ayeres por los que he pasado
y a los que jamás regresaría.
Tengo cuentos de ausencias,
unas queridas y otras que llegaron
a lomos del destino…
Historias de esos hijos que no quise tener
o de aquellos abuelos
cuya muerte se anticipó a mi nacimiento.
Tengo cuentos de incierto desenlace
que hubiesen relatado esas vidas paralelas
que fui dejando atrás al elegir
entre varios caminos.
Tengo cuentos de amores
a los que sólo retraté en poema
porque la poesía,
bien lo saben algunos,
es el lenguaje que entiende el corazón.
Tengo también cuentos de vergüenza ajena,
como el de la foto de portada de ese ex novio
que está como para pegarle dos balazos…
o la del funcionario de urbanismo aquel
que me dijo
“Lo que le pasa a usted es que tiene envidia
de mi posición social”
Tengo también, afortunadamente,
centenares de cuentos
de perdón y de olvido
que el tiempo ha ido escribiendo para mí
y gracias a los cuales
ningún cuento ha quedado inacabado.
Tengo cuentos de rabia,
de lágrimas ardiendo, de dientes rechinando,
de puños apretados conteniendo la ira,
de portazos y gritos…
(duros, lo sé, pero muy necesarios
cuando a una no le gusta
que otros dicten la trama)
Tengo cuentos de silencio y de risa contenida,
de callarme la pluma
ante ciertos individuos prepotentes
que creen que un diploma,
un cargo,
una determinada habilidad,
los hace superiores a los otros
y los pobres ignoran
que algunos conocemos sus miserias
y callamos…
Porque no queremos ponernos a su altura.
Tengo cuentos de dicha compartida,
de unas felicidades tan escandalosas
que me niego a escribirlos
porque sé
que podrían dar lugar a que algún otro
cuente cuentos de envidia
y se rompa la magia
y el sueño se termine
y pierda la ilusión
de contar estos cuentos
que aún
no os he contado.
#‎SafeCreative‬ Mina Cb
Imagen de Daniel Montero Galán
(La princesa que quería escribir)

sábado, 2 de enero de 2016



NUEVAS AVENTURAS

Es lo mismo cada año. Extiendo el calendario sobre la mesa y voy pasando las hojas. A ver en qué cae mi cumple. Y cómo tocan las Fiestas de Santa Ana. Y las Navidades. Y la Semana Santa y los festivos. Puentes no que no tengo. Y a ver mis vacaciones cómo empiezan y terminan, que ya las he elegido. Voy mirando las páginas, sus fotos y ese recuadro inferior de semanas ordenadas en renglones y columnas, con sus lunas llenas y vacías, y me voy imaginando qué habrá pasado, qué irá pasando, qué pasará… Si estaré bien, si habré perdido a alguien, si me habré vuelto a enamorar, si alguno de mis seres queridos tendrá niños… sonrío, ilusionada, mientras contemplo las imágenes, satinadas y nuevas, como estos doce meses que acaban de empezar.

¡Cuánto me gusta imaginar la vida!

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Calendario de Ekilikua

viernes, 1 de enero de 2016



DOS MIL DIECISÉIS

Cuando era niña le tenía un poco de manía al uno de enero. Me daba la sensación, no sé, como de desamparo. De fin del mundo sin plan de evacuación. De cámara de fotos sin libro de instrucciones.
Más tarde, y durante los años de la adolescencia, el primero de año se convirtió en el acabóse, en la hecatombe, en un chernobyl intestinal y un tsunami en las volutas cerebrales. Una pequeña muerte que se sucedía delante de las bandejas de langostinos, la cabeza casi sobre el plato mientras los esquiadores se deslizaban por el infinito y los músicos vieneses tocaban no sé qué marcha ruidosa.
Una vez alcancé la vida adulta este día se erigió como el monumento a la basura y la tristeza: calles vacías en las que el viento formaba remolinos con los serpenteantes montones de virutas de papel. Vasos de plástico astillados. Botellas rotas y vomitonas en las cuales se podía adivinar el menú de la velada.

Me ha costado varias décadas aprender a valorar el significado de este día; despojarme de mil prejuicios, un centenar de miedos a lo desconocido y unas cuantas resacas de caballo para llegar a la conclusión de que no hay nada más apasionante que tener, cada trescientos sesenta y cinco días, la posibilidad de comenzar de nuevo.

Sed felices.

#SafeCreative Mina Cb