jueves, 14 de febrero de 2013



AMOR 

Se no escurre a veces el amor 
entre los dedos; 
se nos resiste, y mientras tanto va
pasando el tiempo. 

Se nos disfraza a veces de amistad 
el embustero; 
otras de fuego y carne, y las peores 
de angustia y miedo. 

Nos atrapa el amor, nos obnubila, 
nos vuelve ciegos; 
nos envuelve en su esfera de color:
todo es perfecto. 

 Nos tiene media vida dando vueltas 
como unos memos 
a la busca de príncipes azules, 
ninfas de cuentos… 

Y corremos tras él como dementes, 
como posesos, 
como almas que lleva el diablo, como niños 
tras caramelos 


♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥ 

Amor no son princesas en azul 
ni héroes guerreros, 
amor no son arqueros regordetes 
surcando el cielo… 

Amor no es una rosa, un corazón, 
no es un “te quiero” 
apresurado y casi a quemarropa 
cada Febrero. 

Amor son tus palabras en mi oído, 
son tus silencios, 
son tus manos amantes y encendidas 
sobre en mi cuerpo. 

Amor son, además, los platos sucios, 
friegas y seco: 
amor es compartir la realidad… 

Amor es eso

miércoles, 13 de febrero de 2013

 


CIBERPLASTAS

 -“Ola wapa… tengo una korazonada. He bisto tu foto y se ke heres la mujer de mi bida. Kuando kedamos?”- decía el fulano, un tipo seguramente barrigudo e impotente que exhibía una imagen prestada (puede que un modelo publicitario, ella estaba poco puesta en esos temas) con loock Braveheart y en cuyo perfil hablaba de su pasión por la noche, la lencería femenina y el mundo del motor” 

Se aguantó las ganas de contestarle, para qué perder el tiempo con un tipo que seguro que era incapaz de descifrar el contenido de una nota sin faltas de ortografía, qué vulgaridad… Pero el hombre era de esos que, además de tener muy claro que son la reencarnación de Cary Grant, son pesaos como Juanico, el del chiste de la petaca. Y al día siguiente se encontró otro mensaje. 
 -“ké pasa, no soi lo vastante wueno para ti, princesa?”… 

Vaya- se dijo- qué sorpresa... conoce la palabra princesa… será por lo de la marca de bragas. 
Y siguió ignorándolo. 

En el siguiente mensaje el patán descubrió del todo las cartas: 
- “mira, bonita, lo uniko ke kiero es echarte un polbo, asi ke dame tu telefono y dejemos de perder el tiempo… una tia de tu edad no suele tener muxas oportunidades de ke le alegren la vida… y llo la tengo mui gorda... la poya, digo” 

 “Bueno...- le respondió al final- te cuento lo mío para que veas que soy igual de directa... tengo 16 años y me he inscrito con nombre y edad falsos. Me acabo de escapar de casa y estoy buscando un lugar donde vivir, que estoy dispuesta a pagar con favores sexuales... soy buena puesto que llevo desde los 11 dale que te pego con mi padre y mis seis hermanos… Vamos, que soy como Blancanieves… de hecho, mi padre está casado de segundas de modo que la mujer era mi madrastra. Y yo también tengo una corazonada contigo" 

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 “lo siento, wapa… yo no pago por sexo”- fue su último mensaje

martes, 12 de febrero de 2013



SEGUIRTE DESCUBRIENDO 

Me he aprendido tu cara de memoria 
como aprendí los mapas en la escuela: 
cada rasgo, 
cada gesto, 
cada palabra que se esconde dentro… 

He alumbrado las sombras de mi vida 
con el fuego que emana de tus ojos: 
ya no hay llanto, 
ya no hay miedo; 
ya no hay espacio ni para los celos… 

El reloj me ha cogido por sorpresa 
convirtiendo las horas en minutos: 
sin notarlo, 
sin creerlo,
sin saber lo que estaba sucediendo… 

Me he sorprendido enamorándome, 
compartiendo por ti mi independencia: 
no pensando, 
no temiendo; 
no acatando el más sacro mandamiento… 

Me has enseñado a amar de otra manera 
cuando el amor me parecía absurdo: 
con desenfado, 
con sentimiento; 
con ganas de seguirte descubriendo.

viernes, 8 de febrero de 2013



LAS ALMAS DE LOS AMANTES

“El corazón tiene razones que la razón ignora” (Blas Pascal)

Eran como Romeo y Julieta… como don Juan y doña Inés… como los amantes de Teruel: perfectos, complementarios, idóneos, ávidos de amor. Incluso compartían un pasado anegado de amargura, de fracasos, de engaños… de venganzas.

Eran tan similares que lo suyo no fue conocerse: fue adivinarse. Fue proyectar su imagen el uno sobre el otro, encaje prefecto, simetría matemática. Sus ideas, sus pensamientos, sus ambiciones… sus deseos ocultos, sus temores y esperanzas… Todo compartido.

Pero el destino es caprichoso, y la fatalidad los había situado a una enorme distancia uno del otro. Acariciaron durante un tiempo la esperanza de encontrarse, hicieron planes, soñaron juntos… Lo dispusieron todo: el dinero, el transporte, el calendario…
Pero la realidad impuso sus normas y ella se encontró sola en el aeropuerto, esperándole en vano, desconcertada y hecha un mar de dudas, un océano de lágrimas, un universo de frustración.
Marcó su número una y otra vez: un mensaje impersonal, de voz metálica, le anunciaba que aquello era el fin. Le mandó mil mensajes, intentó contactar con él durante semanas… Pero de nada le sirvió. Él había decidido olvidarla, ser adulto, dejarse de quimeras: borró sus correos, bloqueó sus cuentas, rompió sus fotos, dejó de escuchar sus canciones, se deshizo de sus regalos…

Y continuó con su vida.
Y ella lo mismo.

Durante el día siguen adelante, visión de túnel, dirección asistida… inmersos en sus quehaceres, en sus obligaciones… en la cotidianeidad, que no es sino un bálsamo de efecto pasajero para los espíritus atormentados por la duda.
Por la noche, cada uno intenta entregarse al sueño pensando en el otro, sin sospechar siquiera que mientras sus cuerpos yacen estáticos, infelices, sus almas les abandonan y corren la una al encuentro de la otra, atravesando la distancia que ellos fueron incapaces de salvar, venciendo al miedo que les paralizó.
Y pasan la noche en vela, estelas de humo que surcan los cielos, que viajan en libertad, que se aman en silencio, pesarosas, sin poder tocarse… y que al amanecer se separan, gozosas y nostálgicas, y vuelven a introducirse dentro de sus cuerpos mortales, cobardes…
… desdichados

miércoles, 6 de febrero de 2013



LA CAJA DE ZAPATOS 

 No eran unos niños. Ninguno de los dos. No era la primera, ni la segunda, ni siquiera la tercera vez que intentaban la aventura del amor; por eso les sorprendió tanto que este sentimiento que los pillaba tan a trasmano, tan tarde, tan de vuelta, los atrapase con tal fuerza, llenando sus vidas y sus corazones de una energía, de una calma, de una plenitud que nunca antes habían conocido. 

Es por ello, debido a la sorpresa y a una cierta desconfianza sin duda debida a la acumulación de experiencias negativas, que les parecía mentira que aquello fuera tan perfecto, y pasaban horas hablando de lo inesperado de su encuentro, y de lo insólito de su mutuo entendimiento; de ese adivinarse, de esa sensación jamas experimentada de haber llegado, por fin, y tras saltar un sinfín de vallas, al final de la carrera. 

Pero ella desconfiaba un poco de el pasado de él, que habia sido un poco calavera, y siempre le acababa reprochando que tarde o temprano se cansaría de aguantarla. Pero él estaba tan seguro de quererla que, sin decirle nada, cogió una caja de zapatos y allí fue metiendo prendas de su amor: fotos abrazados, sonriendo, regalos cursis de los que sólo se ofrecen al principio de una relación, tickets de los restaurantes donde se encontraron las primeras veces… esas reliquias que componen una vida. Lo fue atesorando todo durante muchos amos. En silencio. Mientras ella le seguía haciendo el mismo reproche cada día. 

Un tarde tuvieron una gran disputa; una disputa enorme y violenta ; una de esas disputas absurdas que empiezan por una tontería, porque realmente, y excepto la erosión del paso de los años, nada ensombrenció jamas su relación, salvo estas disputas absurdas que el orgullo convertía en batallas campales y que en el pasado habían sido capaces de apaciguar. Ella sacó la maleta del armario y empezó a llenarla precipitadamante. Él la contemplaba en silencio. Cuando estaba a punto de cerrarla, se acercó con la caja entre las manos y se la colocó delante. 
Te olvidas esto – le dijo. 

Abrió la caja delante de ella, mostrándole las flores secas, las fotos abrazados, los posavasos de los bares, los envoltorios de los regalos que se habian hecho. 

Ella lo miró, atónita y desconcertada: toda una vida que él habia atesorado en aquella caja de cartón a la espera de una de sus explosiones de cólera; a la espera de aquél momento. Lo miró. Tenía tristeza en la mirada y una sonrisa en los labios. 

Se acercó despacio, mirándole de frente, y se tropezó con los ojos que la habían hechizado hacía tanto tiempo y que ni por un momento habían dejado de mirarla con dulzura, con devoción acaso. 

 Y ya no se marchó.


AMANECER 

 Al amanecer, 
cuando el sol asoma con un nuevo brillo, 
cuando el aire es limpio aún,
cuando aún no hay ruidos, 
cuando todavía duerme la cuidad, 
cuando apenas despiertan los pájaros, 
cuando el rocío moja la mañana fresca… 

Al amanecer; 
el mundo todavía puro: 
un hombre sale a la calle con su bolsa al hombro, 
una mujer que pasa con el pan, 
un gato callejero… 

Al amanecer; 
el borracho que se tambalea camino de su casa, 
el muchacho que estudia junto a su taza de café, 
la niña que llora a su amor perdido aquella noche, 
el quinqui que acecha, ya sin entusiasmo… 

Amanece: despierta la cuidad, el sol asoma, 
el aire va perdiendo su frescura,
los niños van corriendo hacia la escuela, 
los talleres comienzan su jornada… 

Y allá, a lo lejos, 
ajeno a ese tropel de gente y humo 
un niño viene al mundo… 

Y allá, en un cuarto oscuro, 
ajena al día, que surgió de nuevo...
una persona ha muerto.


APRENDIZAJE 

Quise correr sin saber andar, 
quise morir sin haber nacido, 
quise nadar sin saber flotar, 
quise llegar sin haber salido. 

Quise reír sin saber llorar, 
quise odiar sin haber querido, 
quise callar sin saber hablar, 
quise ayunar sin haber comido. 

 Quise volar sin aterrizar, 
quise escuchar sin tener oídos, 
quise temer sin saber gritar, 
quise sentir y perdí el sentido. 

 Ahora ya es tarde para llegar 
hasta el principio de mi camino. 
 Ahora, por fin, aprendí a volar 
y, cuando algo me asusta… grito.