jueves, 24 de diciembre de 2020


 

 GRUPO FAMILIA
(videollamada)

(HIJA se ha conectado)
- Holiiii. ¿Hay alguien ahí?
(PAPÁ se ha conectado)
- Yo ya estoy. Tengo el asado en el horno. Estoy en la terraza echando un piti y un vinillo mientras se termina de hacer.
HIJA
- Genial. Está una noche estupenda. ¿Y mamá? ¿Por qué no está mamá contigo?
PAPÁ
- Está encerrada en el salón.
HIJA
¿Encerrada en el salón?
PAPÁ
- Pues sí... Ayer le detectaron el Covid a una compañera suya y le han dicho que se aísle hasta que le hagan las pruebas y le den los resultados. Y como ya sabes lo pequeño que es el piso pues en el salón está. ¿Y tu hermano?
HIJA
- Huy, mi hermano... está a destajo con una serie de narcos del Netflix, que se le acaba la suscripción gratuita a las doce de la noche y dice que la quiere terminar.
PAPÁ
- Pero se conectará para la cena...
HIJA
- ¡Qué va! Se le ha roto la tele y la está siguiendo por el móvil. Ese no llega ni para la misa del gallo. ¿Y mamá? 
(MAMÁ se ha conectado)
HIJA
- Hola, mami ¿qué tal?
MAMÁ
- Harta de ver la tele, que no sé a qué viene esto de encerrarnos a todos, que yo me encuentro fantástica. 
HIJA
- Porque es el protocolo. Has tenido una compañera que ha dado positivo en Covid y lo normal es que os aíslen a todos hasta que salgan los resultados de las pruebas.
MAMÁ
- Ya, pero es que estamos en distintos departamentos; ni siquiera tenemos contacto. Ese cabrón de jefe lo que quiere hacer es aprovechar y meternos otro Erte, que está esperando como agua de Mayo otro confinamiento para deshacerse de la mitad de la plantilla. ¿Y tu hermano?
PAPÁ
- Nuestro hijo cena con los narcos.
MAMÁ
- ¿Pues no quedamos en que había dejado los porros?
PAPÁ
- Que no, que está viendo la tele por el móvil. Una serie del Netflix.
MAMÁ
- ¿O sea que ese bandarra no quiere cenar con la familia? Pues ahora vas a ver.
(HIJO se ha conectado)
HIJA
- Ostras, mamá ¿cómo lo has hecho?
MAMÁ
- Muy sencillo. Le he mandado un guasáp diciéndole que o se apuntaba a la cena o le decía a su novia que me trae la ropa sucia y se lleva tuppers con comida de aquí.
HIJO
- Eres una puta chantajista, mamá, que lo sepas.
HIJA
- Y tú un huevón. Veo que por fin te ligaste a la feminista de las tetas grandes.
PAPÁ
- Pues sí. Y como se entere de la pieza de museo que se ha echado por novio lo bloquea hasta en el fijo.
HIJO
- ¿Y tú, hermanita, sigues con el imbécil ese del concesionario?
HIJA
- El imbécil ese se lava la ropa. Y hasta se la plancha.
PAPÁ
- Bueno, ya basta, tengamos la fiesta en paz que ya veo que vamos a terminar como todas las Nochebuenas.
HIJO
- La culpa es de la vieja, que yo estaba muy a gusto con el Netflix. Además, que ni siquiera tengo cena. Voy a pedir a un chino.
HIJA
- ¿Y cómo vais a hacer lo de la cena vosotros, papá? Quiero decir, si mamá no puede salir del salón.
PAPÁ
- Pues es muy sencillo: cuando tenga el asado hecho lo pondré en una bandeja y se lo dejaré delante de la puerta. 
HIJA
- ¿¿Como en el conde de Montecristo??
MAMÁ
- Más o menos.
HIJA
- ¡Qué emocionante!
HIJO
- ¿Asado has dicho? Yo quiero ir.
PAPÁ
- Que no puedes venir, que estamos confinados los dos.
HIJO
- ¿Tú también? ¿Pues no me has dicho esta mañana que mamá?
PAPÁ
- Sí... Ella por ser compañera de trabajo y yo por conviviente con confinado.
HIJO
- Pues vaya rollo. Oye ¿y no puedo ir a por el asado y me lo sacas al rellano? Y me dejáis la tele, que la desinfecto antes de entrar a casa.
MAMÁ
- ¿Y para qué la quieres si la suscripción se te acaba esta noche?
HIJO
- Porque mañana pondrán películas de Disney. ¿Y tú que vas a cenar, hermana?
HIJA
- Yo he encargado en un restaurante muy chic. Y va a venir Arturo.
MAMÁ
- ¿Cómooooo? ¿Que fuiste tú quien organizó esta pantomima de la vídeocena por no correr riesgos y ser responsables y blablablá y ahora vas a cenar con el estúpido de tu novio?
HIJA
- No lo llames estúpido, mamá. Y además que vosotros estáis confinados
MAMÁ
- Pero cuando dijiste que no venías “por responsabilidad” no lo estábamos.
HIJO
- Si queréis voy yo.
MAMÁ
- ¡Y dale! Que no puedes venir. Y no interrumpas que estoy hablando con tu hermana.
HIJO
- ¡Ah! No haberme chantajeado y no estaría aquí.
HIJA
- Decidí cenar con Arturo después de que decidiéramos no cenar en familia.
MAMÁ
- ¿¿Decidiéramos?? ¡Qué rostro! Pero si lo propusiste tú. O más bien lo impusiste.
HIJA
- Pero fue por vuestro bien.
MAMÁ
- ¿Por nuestro bien? ¡Y un cuerno! Eres una egoísta.
HIJA
- Egoísta tú, que quieres tenernos siempre debajo de tus faldas. Preparándole tuppers a tu niño y lavándole la ropa.... ¡con 35 años!
HIJO
- Oye, pija de mierda, a mí déjame en paz que no me he metido contigo.
MAMÁ
- Diles algo tú, que para eso eres su padre.
PAPÁ
- ¿Yooooo?
MAMÁ
- Sí, tú, que estás ahí a lo tuyo, como si esto no fuera contigo... ¿Y ese olor, por cierto?
PAPÁ
- ¡Ostras, el asado! Con tanta cháchara me había olvidado de él. Voy para la cocina.
HIJA
- Papá, no es por asustarte pero ese humo sale muy negro... Yo que tú llamaría al 112. En fin... Os dejo que Arturo está en la puerta.
HIJO
- Yo voy a pedir al chino y a seguir con el Netflix. 
MAMÁ
- Pide también para nosotros.
HIJO
- Vale.
HIJA
- Feliz navidad.
MAMÁ
- Ya hablaremos...

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 23 de diciembre de 2020


CAMINOS SIN RETORNO


Antes mi madre hablaba de la vida y del trabajo. De las vecinas y sus hijos y sus padres. Del pobre Fulanito, que se había muerto de repente con solo cincuenta años. De cómo crecían las plantas en el huerto. De sus nietos y de su infancia en el pueblo. Antes mi madre me escuchaba cuando iba a visitarla. Me daba su opinión y comentábamos mis cosas y la suyas. Interactuábamos, que se dice ahora. Respetaba mi turno y no metía cuñas. Ni volvía a lo suyo en cuanto le tocaba responder.


Al final no. Al final solo hablaba de los médicos. Del Sintrom y de la próxima consulta. De que llamaba al ambulatorio para pedir cita y no le cogían el teléfono. De que se quería comprar un andador. Para entonces hacía meses que ni mencionaba las broncas con sus amigas, esas que se echó cuando empezó a salir tras la muerte de papá y antes de quedar prisionera en su salón. 


Lo de papá fue otra cosa. La cabeza se le empezó a ir de repente y se saltó esa etapa de hablar de ambulatorios y pastillas. Se perdió en su universo de clavos y martillos y nunca más supimos lo que pasaba por su mente. No había forma de saber si sufría, salvo algunas veces por su expresión de hastío y de fatiga, que era como una queja susurrada a la nada: “Un día más aquí”. Y es por eso que no sé qué es peor: si olvidarse del mundo y encerrarse en un universo imaginario que nos conduce poco a poco hacia la infancia hasta hacernos desaparecer en el pasado como en el caso de papá, o bien una progresiva e irrevocable marcha hacia la invalidez y la dependencia de la química que nos llevará al mismo lugar, pero con total consciencia de nuestro deterioro. 


Quizá mamá lo sabía y decidió saltárselo. Y la mañana del 18 de diciembre del pasado año tuvo un accidente. Y la noche del 22 al 23 se fue. O tomó un atajo, que es lo que yo decía. Se fue en unas horas, antes del andador y luego de la silla de ruedas y luego de la cama. Porque quería estar con papá y conocía el camino, largo y doloroso, que la separaba de él. Y aquella madrugada sin Covid ni mascarillas se durmió para siempre, como ella había querido, con uno de sus hijos a su lado, sin reanimaciones ni quirófanos ni tubos de colores. Con la dignidad de quien decide que ha cumplido y la hora le ha llegado. Nos lo había pedido, meses antes, cuando lo del Sintrom: “No quiero que me mantengáis con vida”- dijo. Y así fue. Tal vez por eso el médico, cuando el día del accidente habló conmigo, se mostró tan sorprendido ante mi determinación: “¿No vas a hablar con tus hermanos?”- dijo. Y yo respondí que no hacía falta, que era su voluntad y todos lo sabíamos. Unos minutos antes, cuando el doctor examinaba a mi madre, le preguntó, señalándome- “¿Esta quién es?”. “Mi hija la pequeña”- dijo. “¿Cómo se llama?”- la interpeló el doctor. “”Inmaculada”- fue la respuesta. “¿Dónde trabaja?”- preguntó de nuevo el médico.


Mi madre guardó silencio y en su cara apareció esa expresión que utilizaba cuando intentaba recordar dónde había dejado las tijeras. Se mantuvo un rato meditando, apretó los labios y al fin dijo:

“¿Sabe, doctor? A mi hija, lo que de verdad le gusta, es escribir”.


Fueron las últimas palabras que le oí decir de mí.


#SafeCreative Mina Cb

martes, 22 de diciembre de 2020


 

 A LÁPIZ

Pinto la vida a lápiz

para borrar lo triste y lo superfluo



y que solo

me reste lo importante.



#SafeCreative Mina Cb


 

 Se marcha, y me sabe mal
mas para él es el momento
del MuyIlustreAyuntamiento
don Javier Gómez Vidal,

quien fue adalid cultural
y, en la calle o en su asiento,
no he conocido, y no miento, 
jamás mejor concejal.

Pues demostró que el dinero
aun siendo cosa importante
no es, por fuerza lo primero.

Lo primero es el talante
y de eso tú, compañero,
andabas más que sobrante.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 20 de diciembre de 2020


 

 CASTORES VENID
(villancico destroyer)

Esto va a quien corresponda:
Espabílese vuecencia
porque lo de los castores
es ya una plaga en Tudela.

Son muy majos los bichicos 
con sus dientes afilados 
cuando los ves con los críos 
en dibujos animados.

Pero cuando algún listillo 
mete dos en una barca 
y los suelta en cualquier sitio 
luego pasa lo que pasa.

Y es que Tudela ya no era 
territorio de castores 
y es por eso que los bichos 
no tienen depredadores

y están, de un tiempo a esta parte,
haciendo algunos chandrios 
en los troncos de los chopos 
que hay a la orilla del río.

Hasta ahora ha sido bastante 
con proteger de algún modo 
los árboles que elegían
para frenar el destrozo.

Pero en los últimos meses 
se han ido viniendo arriba 
y lo que están haciendo ahora 
es una serruchería.

De tal modo que, o se pone 
las pilas quien deba hacerlo 
o en cuatro días los bichos 
pelan los sotos del Ebro.

Porque en tan solo dos noches 
de destructora labor 
cualquier profano diría 
que aquí ha habido un leñador.

Yo ya di ayer el aviso 
a quien de esto ha de ocuparse,
pero que muevan el culo 
antes de que sea más tarde.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 19 de diciembre de 2020


 

 LOTERÍA DE NAVIDAD

No soy dada, eso es bien cierto
a cenas de Navidad,
pero este año me apetece
me temo que nada más
que por chinchar al gobierno
reunirme y celebrar.

Y pensaba, para así
de paso pegarme un viaje
juntarme con los parientes
que habitan otros parajes
ya que este año no he podido
salir de estos andurriales.

Ya lo teníamos hablado
y había comprado el turrón
y encargado los billetes
para coger el avión
cuando ha llegado el gobierno
y ha dicho que tal vez no.

y ya me veo compuesta
y sin cena de fin de año,
con diez kilos de turrón
y unos catorce regalos
y un billete de aeronave
que me puede salir caro.

Por el turrón no hay problema
que no ha de sobrar seguro
y enviaré los regalos
por un transporte seguro
pero el billete es low cost
y no me han de dar un duro.

De modo que, señor presi,
póngase usted ya bien las pilas:
que si un día dice “Sí”
no diga “No” al otro día,
porque esto, más que un gobierno
parece una lotería.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 18 de diciembre de 2020


 VIRTUAL

Durante bastante tiempo 

encabezaste 
mi lista de contactos frecuentes del whatsapp.

Yo tuve mucha culpa, lo confieso... 

Pero ahí estabas 
al abrir la aplicación 

con tu gorro de lana y tu sonrisa,

atento a mis trivialidades 
y mis tonterías.

Mas el destino es caprichoso y poco a poco 

tuve que ir deslizando 
cada vez más el dedo 
para llegar a ti

y los puntos azules 
de confirmación de la lectura 
aparecían cada vez más tarde...

Y tu nombre 
(seguro) 
al mismo tiempo

fue subiendo escalones 

hasta alcanzar la cúspide 
de la lista de contactos frecuentes 

de una nueva pantalla.


#SafeCreative Mina Cb