viernes, 31 de julio de 2026


 

TERRORISMO CULINARIO

Saca la bota, María,
que yo prendo el asador:
las costillas, la panceta,
el tinto de Don Simón,

los platos, la ensaladera,
las fuentes, el cucharón
y la mesica plegable
con sillas alrededor.

El vecino traerá el postre
porque lo he invitado yo
y ha comprao pal carajillo
una botella de ron.

Ya está todo preparado.
Hemos buscado un rincón
pertrechadico a la sombra
pa que no nos pegue el sol

que luego la sobremesa
se nos prolonga un montón
y se revienen los sesos
a causa de la calor.

¡Qué gustico da ver todo!
Gloria de colocación.
Las costillicas rusientes,
la chistorra y ese olor

tan penetrante y gozoso,
tan navarro y sabrosón
que obnubila los sentidos.
¡Santana, qué bendición!

Una cuña de Idiazábal,
endivias al roquefort,
cogollicos de Tudela
con anchoa en salazón,

tomate feo, pepinos,
pimientos tipo padrón…
Suculentas ambrosías
que la Tierra nos brindó.

Ya vamos a hincarle el diente
con gusto a la colación
y llegan unas personas
a las que nadie invitó.

Van con gorricas de plato
y porra en el cinturón.
Hambre paice que no traen
y yo vino no les doy.

“Se me vayan dispersando
y suspendan la reunión.
La calle es espacio público
y esto es una ocupación

para la que no hay licencia
cursada tras petición.
Que esto no es un restaurante.
Recogiendo, por favor…”

Esto debe de ser chufla…
Algún vecino guasón
que ha pilláo unos disfraces
y viene de vacilón.

Pero de guasa la cosa
no tiene ni la intención.
Que esta pareja va en serio
y ya me rumió el multón.

Recogemos los manjares,
las sillas, el Don Simón,
la mesica, los cubiertos
y un flan que se nos cayó.

Almorzaremos en casa
quieticos en el salón
y si queremos ver calle
ya saldremos al balcón.

Terrorismo culinario.
¡Viva la prohibición!

#SafeCreative Mina Cb

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