sábado, 30 de agosto de 2014



ESTROFAS ROTAS

Se torna la ausencia en poema:
Son puntos los besos,
comas las miradas…

Recorren mis dedos las teclas:
V de vacío.
N de nostalgia…

No encuentran su sitio las letras:
Sílabas esquivas,
errantes palabras…

Me salen estrofas a medias.
Golpeo el teclado…
¡Cómo te echo en falta!

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 29 de agosto de 2014



UN BESO

Él era un tipo duro y sin escrúpulos. Uno de esos fulanos que acababan siempre siendo invitados a abandonar los clubs de alterne por un par de gorilas malcarados. Un chaval que había tenido mala suerte, que no había podido ir a la escuela, que se había criado entre reyertas y amenazas, que había tenido que aprender a usar los puños y más tarde otras cosas, para poder sobrevivir. Un hombre sin familia y sin destino, un bandido al que la sociedad había dado la espalda hacía años. Un paria. Un buscavidas.
Un canalla.

Ella no había tenido mejor suerte. La mayor de seis hermanas, un padre que le daba a la botella y una corte de parientes y vecinos que entraban y salían, vaciaban armarios y cajones y aprovechaban las ausencias del patriarca para encerrarse en un cuartucho con su madre, esa mujer avejentada y ojerosa que utilizaba sujetadores con corpiño, que fumaba sin parar y guardaba en una lata de galletas los billetes que algunos visitantes le entregaban antes de partir y a la que vio, de vez en cuando, el maquillaje emborronado, limpiarse las lágrimas con la manga de la blusa mientras freía los filetes.

Se encontraron una noche en esa esquina. Ella estaba sentada en un portal. Sollozaba y recogía sus enseres, esparcidos por el suelo, dentro de un bolso de falsa piel de cocodrilo. Él deambulaba por las calles un poco borracho. Acababan de echarlo del casino porque el croupier decía que intentaba hacerle trampas. Pero no era verdad. Simplemente había descubierto el ángulo de inclinación de la ruleta. Y estaba aprovechándose de tal hallazgo. Y claro, en cuanto el dueño del garito se dio cuenta le mandó a sus matones, que tardaron dos segundos en sacarlo a patadas de la sala.

Se acuclilló a su lado, la ayudó a recoger sus posesiones y le tendió un pañuelo con que secarse las lágrimas. Era bella incluso con la cara sucia. Se parecía a Lana Turner. Aún conservaba el carmín y tenía una intensa y triste mirada de color azul con la que acompañó aquél escueto “gracias” que salió entre sollozos de su boca.
Algo se le removió dentro, en las entrañas. Algo que jamás había sentido por nada ni por nadie durante todo el transcurso de su perra vida. Miró tiernamente a la mujer, una chiquilla prematuramente envejecida, y sintió que las piernas le temblaban. Se aproximó lentamente, sin dejar de mirarla, y la besó; un beso amargo y dulce al mismo tiempo; un beso inacabable en el que quiso verter todas las frustraciones y dolores, y que ella le devolvió con la misma desesperación y el mismo empeño. Un beso agónico y potente; uno de esos besos que anulan la razón y absorben el alma con su fuerza redentora.
Un beso de verdad.

Un beso eterno.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 28 de agosto de 2014



LAS DESPEDIDAS

Tienen las despedidas siempre un aire marinero, como de velero que se aleja dejando una estela que enlentece el tiempo mientras que su silueta inmaculada y puntiaguda se pierde en el rosado atardecer.
Llevan las despedidas siempre aparejado un cortejo de canciones y lugares que hacen brotar las lágrimas, torrentes o goteos, dependiendo del día, cada vez que una melodía nos envuelve o que transitamos por aquella calle donde sucedió tal cosa. O cuando entramos por primera vez solos en el metro, o en un café, y los recuerdos se nos vienen encima en avalancha, y sentimos el enorme vacío de una mano sobre el hombro, una presencia a nuestro lado, una voz tras nosotros. Y hacemos un esfuerzo. Y nos sobreponemos. Y traspasamos ese umbral amado y maldito al mismo tiempo.
Solos.
Por primera vez.

Tienen las despedidas un cierto componente de aventura, de augurio, de no saber muy bien por dónde ir; de andar a oscuras y al tuntún, sin linternas ni persianas levantadas que dejen pasar la iluminación de las farolas de la calle; de extraviarse en el bosque por la noche y no tener muy claro si vamos a encontrar la guarida de un pastor o la de un lobo; de estar perdidos sin documentación en un país extraño cuyas costumbres ignoramos y en el que nadie habla nuestro idioma.
Tienen las despedidas un aire incierto e intrigante; un empezar de cero sin volver a la casilla del inicio; un rehacer la vida sin tener ni idea de por dónde ponerse a la faena; un despertarse una mañana y ver que las calles han desaparecido y sólo nuestra casa sigue en pie; un sentir sin sentirse; un mirarse sin verse; un vivir a lo tonto…

Tienen las despedidas un algo que nos aparta del mundo de repente y sólo unos minutos: el tiempo justo para ver cómo las velas se funden con la inmensidad del horizonte mientras que nosotros permanecemos clavados a la orilla, anclados, inmóviles, hieráticos, incrédulos… Atónitos espectadores que agitan los brazos como espantapájaros, un adiós ridículo y mimado, ensayado mil veces, retrasado mil años, temido mil milenios…

Inevitable al fin.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 27 de agosto de 2014



LLEGARÁ LA PRIMAVERA

Me sentaré a esperar la primavera:
ya bostezan las nubes más temprano,
ya esconden las violetas sus colores.
Ya llega el amarillo. Adiós, verano.

Me sentaré a esperar la primavera:
el dulce otoño llegará plagado
de reflejos dorados y de suaves,
renovadores, vientos entibiados.

Me sentaré a esperar la primavera:
el invierno plomizo vendrá al cabo,
gris y purpúreo, largo y navideño
como la ajada capa de un rey mago.

Me sentaré a esperar la primavera:
limpio vergel de almendros sonrosados,
de alborotadas luces, de torrentes,
de brotes nuevamente renovados.

Me sentaré a esperar la primavera:
los días van cortando ya sus tallos
y aguardan, con paciencia, los verdores
que esparce el resplandor del sol de mayo.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 26 de agosto de 2014



EL VAGABUNDO

Me he cruzado con él infinidad de veces. Pasaba raudo, silencioso, como preso de una rabia y una energía desbordantes. Iba siempre magullado y tenso, el blanco manto erizado, la cola rígida, arqueado el lomo.
Un guerrero. Un cazador.
Un superviviente ...

Intenté varias veces acercarme, las raras ocasiones en que lo sorprendía sesteando sobre el mullido cojín de hojarasca que en pocos días, pocas horas quizás, ha de servirle de mortaja. Pero siempre alzaba la oreja puntiaguda, se levantaba como un rayo y escapaba, veloz, las piernas prestas todo el tiempo a la carrera.
Es el único miembro restante de una camada de gatos blancos que apareció en la zona durante la primavera. Eran varios, todos parecidos. Pero éste me gustaba especialmente por ese mechón negro a la altura de la nuca, que le daba un aire de gremlin malo y que lo hacía diferente de los otros. Es por eso quizás que era especialmente arisco y huidizo. Y tal vez, lo que son las cosas, esa diferencia que lo hizo devenir desconfiado ha sido la característica gracias a la cual ha sobrevivido a sus hermanos.

Hace tiempo que le perdí la pista. El verano está siendo raro y mis horarios parecían no coincidir con los de las andanzas del felino. Pero la semana pasada empecé a verlo, arrellanado sobre el pasillo de hojas secas, dormitando. Y me dejó acercarme más que de costumbre. Y pude por primera vez distinguir el ámbar transparente de sus ojos. Y unas ronchas que manchaban sus párpados. Y el pelo cayéndose a mechones. Pero aún así conservaba la energía suficiente como para salir de estampida en cuanto me arrimaba un poco más de lo prudente.

Ayer, por fin, pude hacerle una foto. Remoloneaba al sol, los ojos turbios y la respiración pesada. Miré sus pupilas moteadas y enfermas y vi la placidez del descanso, del fin de una vida bien aprovechada, una vida plagada de reyertas, de cortejos, de carreras a la caza de un ratón. Una vida intensa. Salvaje. Una vida en libertad.

Esta mañana lo he visto de nuevo. Alguien había depositado en las proximidades recipientes con agua y con comida. Aún he podido aproximarme más, casi hasta tocarlo. El animal permanecía inmóvil, tranquilo ya, como aquél a quien le da lo mismo todo porque ya todo ha perdido. Lo he contemplado largamente y he pensado en la fortuna que ha tenido de vivir así, con plenitud y sin ser consciente del riesgo de poder perder la vida en el momento más insospechado. Y no me ha dado pena. Más bien he sentido como una extraña admiración. Y un profundo respeto.
Finalmente, me he incorporado después de echar un último vistazo a sus aún encendidas pupilas ambarinas y me he marchado despacio, pensativa…

“La espera”- me he dicho.
.
#SafeCreative Mina Cb

lunes, 25 de agosto de 2014



HASTA EL OLVIDO

Déjame amarte sólo hasta el olvido.
No es necesario, amor, que tú me quieras.
Déjame que atraviese la frontera...
que separa el vivir de lo vivido.

Déjame amarte, amor, aún sin sentido.
Aún sabiendo que amarte ya es quimera.
No me dejes llorando en la escalera
de este solar de muros derruidos.

Déjame amarte un poco… Seré fuerte
y sólo te amaré lo necesario:
lo justo, lo cabal... no va a dolerte.

Déjame amarte… Puedo prometerte
que tan sólo mi almohada y mi diario
sabrán que no he dejado de quererte.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Sybile Art

domingo, 24 de agosto de 2014



SALDRÉ

Saldré deprisa sin volver la vista.
Saldré deprisa sin decir adiós.
Saldré deprisa como entré en tu vida.
Saldré llorando de tu habitación.
Saldré sintiéndome triste y vacía.
Saldré llevando junto a mí el dolor.
Saldré escondiendo dentro tu sonrisa.
Saldré arrastrando el peso del amor.

No dejaré que digas ni palabra.
No te daré ni un solo beso más.
No podrás agarrarme por la espalda.
No intentaré que me acompañes ya.
Escaparé a hurtadillas de tu cama
para que no me puedas ver llorar.
Andaré muy despacio hasta mi casa
(aunque lo intentes, no me alcanzarás)
mientras derramo lágrimas amargas,
que me confirmen que llegó el final.

Me acordaré de ti todas las noches.
Me costará poder sobrevivir.
Intentaré buscar nuevos amores
para olvidarte… ¿Qué será de mí?
Pero no dejaré que me destroces:
No podrás acercarte. Esto es el fin.
Pues, aún teniendo el alma hecha jirones,
sé que mi vida no se acaba en ti.

#SafeCreative Mina Cb