ENTENDER Y APROVECHAR
En las últimas semanas he conversado con al menos un par de personas acerca de dos temas relacionados con el ocio. Ambas amigas de cabezas muy bien amuebladas y no precisamente superficiales, circunstancias que han hecho que sus argumentos me sorprendan bastante.
Me explico:
Una conversación la tuve con una artista gráfica. Iba en torno a algunas de las escenas de “La bola negra” que no había entendido. Ella quiero decir. Bueno, ni yo. Al menos una de ellas. La del final concretamente. Yo aduje que una obra de arte (esa peli lo es, al menos para mí) no ha de ser entendida y ella insistía en lo contrario. Y este empecinamiento me descolocaba bastante al venir de alguien que cuenta con una sólida formación en artes plásticas y que, por tanto, sabe muy bien que hay piezas que son creadas para el disfrute antes que para la comprensión. Y eso le decía, pero ella a lo suyo: que la tenía que entender y que pensaba volver a verla para ello. Y mira por dónde fui yo quien repitió y entonces, y a raíz de que ya la había visto, entendí esos detalles que me habían quedado pendientes en el primer visionado. Y reconozco que esa comprensión no dio a la obra más valor a mis ojos. Y es que ya lo decía un personaje de la cinta: “No puedes escribir sin poesía”.
Y es que el arte es eso.
El otro ejemplo es una segunda amiga, escritora en este caso, que se planteaba apuntarse a un curso de baile en base a los grupos musculares que tal danza la obligase a ejercitar. Y a mí, que muevo los pies hasta al son del camión de la basura, se me quedó cara de repócker de ases. Y le dije que a una clase de baile vas a disfrutar y no a pensar en los músculos que estás ejercitando. Y que vamos, yo me pongo a mover la cadera mientras cavilo acerca de cómo se tensan o destensan los tendones y me voy al suelo pero ya. Que si lo hago mejor o peor es secundario. El caso es divertirse y, mira, si le haces un favor a ese cuerpo serano pues miel sobre hojuelas.
Pero a ver… es que hemos creado una sociedad tan puñetera que hasta del disfrute hay que sacar un rendimiento. Y no aprendes inglés para entender las letras de Queen sino para que te sume puntos en una oposición. Y te vas a dar la vuelta a la Mejana al trote, con la lengua fuera, sin mirar los pajarillos ni pisparte del castor que está en la acequia porque lo que quieres es hacer cardio. Y te apuntas a Pilates por la menopausia o por la contractura laboral. Y no porque te da la gana. Y toooodo lo que haces tiene que arrojar un resultado, como si el tiempo libre fuera un examen accesorio y quedarse en el sofá sin hacer nada te sumase puntos para la cámara de gas. Y hay que entender las pelis como se entiende el teorema de Pitágoras, que que me aspen si lo he entendido alguna vez. Y apuntar a los niños a música porque son hiperactivos. Y hacer yoga para sacudirse toda la mierda muscular y emocional (que a menudo son la misma) que nos genera este sistema que tiene que convertir en útil hasta el arte.
¡A la mierda!
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
viernes, 6 de noviembre de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario