LA I.A. DE NUNCA ACABAR
Voy de robot en robot
llorando por las esquinas
mientras va cayendo a chorros
el agua por la cocina.
La avería pinta mal
y es sábado por la tarde.
Toca dar parte al seguro
para arreglar el desastre.
Pulse 1 si es cliente.
Pulse 2 sino lo es.
Y los chorros, mientras tanto
rodando por la pared.
Las líneas están a tope.
No hay agentes disponibles.
Escríbanos al watsap,
me canta la vicetiple,
mientras veo, horrorizada,
cómo gotea el plafón
del halógeno, anunciando
un eventual apagón.
Hola, le digo al watsap,
y lo mismo que hace un rato,
se manifiesta un robot
no verbal, sí literato,
con el que intento entenderme,
ya bastante cabreada,
mientras escucho, nerviosa,
el chapoteo del agua.
No hay que pulsar 1 ó 2
sino pinchar en opciones
y no le puedes hablar
porque es tonto de cojones
y si pones cualquier frase
que no sabe interpretar
te remite, diligente,
hacia el menú principal.
Y transcurren los minutos
y el agua sigue cayendo
y sacas el flotador
y rezas tres padrenuestros
y marcas una vez más
el “Asistencia de urgencia”
¡¡Quiero hablar con un agente!!
berreas, un tanto histérica.
Están todos ocupados,
dice el robot infernal.
Recomendamos el uso
de la línea del watsap.
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
miércoles, 24 de junio de 2026
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