martes, 22 de marzo de 2022


 

PRIMAVERA USADA

El domingo llegó la primavera. Me cogió un poco con el pie cambiado, liada con mil cosas, saltando en de evento en evento y casi más preocupada por lo pendiente que por lo que sucede alrededor. Aunque bueno, la verdad es que para mí la primavera ya había llegado hace semanas, concretamente el domingo por la tarde aquel que salí a dar un paseo y vi los primeros brotes en los chopos: esas pequeñas yemas que anuncian la aparición de los gusanos de pelusa que tantos quebraderos de cabeza dan a los alérgicos.

Llegó la primavera por la tarde, creo, y me pilló tirada en el sofá y un poco resacosa por el vermut alargado a causa del encuentro afortunado con un amigo al que no esperaba ver. De modo que la recibí en bata y pantuflas y no de chándal y con deportivas como sucede habitualmente. Además, y para rematarla, casi a la vez que doña Primavera llegó una decepción de esas que hacen que dejes de prestar atención a lo que estás leyendo para centrarte en lo rastrera que puede llegar a ser la especie humana, aunque a continuación una amiga te mande un meme por whatsapp y se te pase.

En fin: que llegó la primavera pero como sin ruido, o sea un tanto desapercibida en un campo que está ya a reventar de margaritas, de tomillo, de malvas y de diente de león. O sea casi como que con retraso incluso. O a lo mejor la que ha llegado con retraso he sido yo, que me pilló ocupada en otros menesteres y para cuando me ha dado hoy por saludarla ya he visto que había perdido un poco el lustre ese que tienen las cosas que se acaban de estrenar. Pero me da lo mismo. Porque la primavera nunca, nunca decepciona.

Incluso aunque esté usada.

#SafeCreative Mina Cb 

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