jueves, 3 de marzo de 2022


 

MEJANEAR

No sé es con buen fundamento
tudelano o tudelana
si no se ha hecho el recorrido
de la Vuelta a la Mejana.

Es bien sencillo llegar
al sitio, no tiene pierde,
pues el acceso al lugar
está cerca de dos puentes:

el de la vía, según
se va camino del Cristo
y el del Ebro, hacia la izquierda,
sin atravesar el río.

Verás delante un panel
que señala bien la zona
y unos bancos y una fuente
y algún árbol que da sombra.

Y, tras la soberbia entrada
que da acceso a este vergel,
hay dos rutas, que son una,
pero tendrás que escoger

entre la vía asfaltada
que a la derecha se mira
en el río, y la de tierra
que a la izquierda se adivina.

Si empiezas por la asfaltada
(que es lo que hacen casi todos)
podrás ver, en primavera
las esporas de los chopos

caer, y en el mes de abril
sobre una tapia, brotar
unas bellas flores lilas
que embellecen el lugar.

Continuando el paseo
entre huertas y cañizos
contemplarás las cigüeñas
trajinando entre sus nidos

y, casi casi al ladito,
a la izquierda, estáte atento,
las figuras y dibujos
que hay donde César Ridruejo.

Unos metros más allá
está la Escuela Taller
en donde hay que decidir
si continuar o volver.

Por no manchar los zapatos
hay muchos que dan la vuelta
mientras que otros preferimos
el camino de la acequia,

que aunque parezca muy soso
a menudo te regala
la actividad en su cauce
de una pareja de garzas

o, si ya eres más curioso
y te andas ojo avizor
el metálico destello
de algún martín pescador.

El recorrido termina
al llegar al Molinar
y ahí, o te vas para casa
o bien vuelves a empezar.

La puedes hacer tú solo
con amigos o en familia.
La puedes hacer andando,
en patines, si patinas,

corriendo antes del vermú,
al ocaso en bicicleta,
al punto de la mañana,
a la noche con linterna…

A cualquier hora del día
es bueno mejanear…
Y lo tenemos al lado:
No se puede pedir más.

#SafeCreative Mina Cb

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