jueves, 16 de julio de 2026


 

LOS DÍAS DEL GINGORO

“Que no te cierren el bar de la esquina”
(Joaquín Sabina)

Todavía se me encoge el corazón cuando paso por delante. Y son ya muchos meses varias veces cada día. Es más, hay ocasiones en que durante el estival paseo vespertino aún me sorprende la necesidad de la cerveza en jarra helada de la vuelta. Y sentarme en la puerta, sola, la espalda apoyada en la pared, y mirar hacia arriba para ver a los vencejos volar haciendo círculos a la caída de la tarde. Y esperar. Esperar a que el recipiente se vacíe o a que llegue alguien con quien compartir líquido y charla.

Era un lugar hermoso. Un refugio en el que siempre hallabas tu lugar. Un antro acogedor y friki que Kule regentaba con su dispar humor, ora eufórico, ora furibundo, haciendo un hueco con su amistosa hosquedad a todo el mundo. Fue por excelencia el nido, junto con Letras a la Taza, de los breves y dorados tiempos de la bohème tudelana. Allí corrían de mano en mano vasos y guitarras y allí aprendimos a mezclarnos, a respetarnos y a querernos. Tanto, que las amistades aún perduran y a veces, al encontramos, evocamos con nostalgia aquellas noches largas preñadas de abrazos y de acordes.

Nunca fuimos tan felices ni tan libres. Nunca estuvimos tan a salvo de la vulgaridad. Nunca un lugar fue tan plural y tan distinto. Nunca tanta inquietud coincidió en un mismo espacio.

Nunca Tudela fue tan fascinante como entonces.

Pero nada es eterno, y el triunfo de la intolerancia cultural, sumado a la crisis del coronavirus, fueron acabando poco a poco con toda esa bohemia floreciente. Y cesaron los coros de payos y gitanos. Y el panorama creativo se fue difuminando poco a poco. Y las multas cayeron como grises misiles. Y finalmente el miedo a la sanción y el cierre acabó por dar sus frutos. Y todo enmudeció. Y un mal día don Miguel Ángel Martín Martín metió en una maleta su esencia, su generosidad y sus cuatro propiedades y puso rumbo a su lejana Extremadura, echando así el cerrojo triste y definitivamente a la etapa más inolvidable de las vidas de muchos de nosotros.

Lo cual, por cierto y pese a todo, no es un mal legado.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 15 de julio de 2026


 

PROXIMIDAD

Terminaban ayer los Sanfermines
(esas fiestas son largas de cojones)
y toca ya esperar celebraciones
más cercanas aunque bastante afines.

Andan poniendo ya los banderines
que anticipan las grandes ocasiones
y arrastran hacia el cuarto los sillones
cuadrillas de exaltados chavalines.

El sábado comienza la novena
y el coro va entrenando la garganta.

Se prepara el tablao de la verbena
que siempre al gran momento se adelanta.

¡Qué ganas ya de ver la plaza llena
y de escuchar los vivas a la santa!

#SafeCreative Mina Cb 

martes, 14 de julio de 2026


 

DOS NOCHES DE VERANO

El sector más roquero de la peña La Teba ha celebrado la segunda edición del Zurracapote Swing, un festival local que se podría haber llamado de cualquier manera pero al que los hermanos Irala, o alguien de su cuerda, decidieron bautizar con el nombre de la bebida que hizo alegremente célebre a la veterana peña tudelana.

Y se acertó de pleno porque el encuentro es un poco como el citado brebaje, o sea potente, estimulante y algo cabezón si te pasas con la dosis de alcohol y decibelios. Aunque, tal y como se han puesto las cosas en Tudela, vale la pena apostar por la resaca con tal de disfrutar de un finde de los de antes.

De los de antes de Toquero quiero decir.

Porque antes de Alejandro se podía ir un sábado a un bar a oír música en directo. Y molaba porque para eso no necesitas a nadie. Y porque si adquieres al hábito te acabas convirtiendo en parte de la parroquia y al final conoces a todo el mundo y todo el mundo te conoce. Y no necesitas compañía porque siempre estás acompañada. Y es por eso que volver, durante un par de noches de verano, al rollo de la música en directo mola. Y en la calle aún más. Que vale, los vecinos y eso, pero que levante la mano quien no ha tenido la excavadora, el túnel lanzaescombros o el martillo neumático detrás del dormitorio.

¿Y prohíbe las obras el ayuntamiento?

A lo que iba. Que al final no es la música ni son las bandas ni los tragos. Al final es la gente que coincide con un interés común, que es el de disfrutar de la fiesta del directo. Y si encima son colegas pues mejor. Y si ya tocan bien flipas del todo. Y si no, les aplaudes con el mismo entusiasmo porque a ver, lo mismo alguno de esos grupitos de punkarras van puliendo el estilo y un día va y resulta que son la banda estrella del Viña Rock o del Azkena. Y vaya, que aunque no lo sean. El caso es que tengan la oportunidad de hacerse ver y oír. Y que nosotros, los que no distinguimos el acorde Mi del Re, nos vayamos esa noche a casa con la sensación de haber vivido un día de esos que merece la pena recordar.

Uno de los que cuentan.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 13 de julio de 2026


 

REGRESO AL FUTURO

Vamos, que yo pensaba que lo de anoche no había sido para tanto pero sí. En fin, que me he debido de pegar tres semanas durmiendo porque el sábado era 11 y hoy debiera ser domingo y 12 pero me da que es 31. Y sábado. Porque no hay por ahí un alma y está todo cerrado. Que mira que pensé que no tenía que tomarme la última, pero la carne es débil y hacía muchísimo calor. Aunque seguro que me echaron algo en la cerveza porque semejante ración de horas de sueño no es normal. Que al final me ha pasado como al del cuento aquel del Jabonero, que se despertaba para el Pobre de mí. Y oye, que yo ni para el cierre. Que hasta eso ha terminado. Y me he perdido las fiestas de principio a fin. Y a los Mago de Oz, que es lo que más me jode. Lo que me mosquea mucho es no tener en el watsap mensajes de los de la cuadrilla. Ni de los del club de piragüismo. Ni de los del Lunverso, que habíamos quedado para comer. Bueno, que por no tener no tengo mensajes ni de los del trabajo. Ni llamadas perdidas, que eso ya me escama mogollón. Porque tres semanas sin acudir es mucha tela. Pero estas calles vacías y ese sujetador colgando del alféizar… Ay qué joder, a ver si me ha engañado la vista y es que es morado y no que está empapado en kalimotxo que es lo que me había parecido en un principio. Voy a acercarme más… Pues no, no huele a vino. Más bien huele a colonia.

Jolines, pues menuda historia debe de haber aquí detrás.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 12 de julio de 2026


 

NO HAY PASADO

¡Salta al vacío y vuela!
¡Rompe el espacio y vive!

No temas, no hay pasado
hoy, por fin, eres libre.

¡Báñate en un oasis!
¡Cuélate en un desfile!

No temas, no hay pasado
para quien lo decide.

¡Cuélgate de la luna!
¡Duérmete en el putpitre!

No temas, no hay pasado
cuando la vida sigue.

¡Baila sobre las brasas!
¡Grita hasta que te asfixies!

No temas, no hay pasado…
Sé siempre incorregible.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 11 de julio de 2026


 

Querida Bonnie:

Ayer no me salió escribirte nada, no sé, tal vez sea el calor o quizá el hartazgo de ir sumando bajas a la banda sonora de mi vida, tantas que ya no sabe una qué decir cuando una estrella más se apaga y empiezas a recordar lo que ha sido para ti.

Porque las canciones, Bonnie, son las chinchetas con que los recuerdos se quedan prendidos para siempre a la memoria. Son esa luz que permanece, como una chispita rutilante, adherida eternamente al corazón.

Eras tan guapa, Bonnie. Tan guapa y tan elegante que resulta imposible definirte. Tenías esa carita de estudiante aplicada del colegio, ese aspecto de niña candorosa que se quebraba en dos cuando tu garganta entraba en juego. Porque tu voz, Bonnie, se destacó desde el principio sobre todas las voces de tu tiempo. Te recuerdo en Aplauso, con tu melena rubia y tu flequillo a medio lado, agarrada al micrófono entonando el It's a heartache (Dolor de corazón, lo tradujeron aquí) cuando nadie en España hablaba inglés, sorprendiendo a la audiencia con tu tono desgarrado. Y luego más veces, en la era del videoclip, con el mítico My hero y los cabellos al viento. Y después, al cabo de unas décadas, tan mayor y correcta, siempre digna, siempre elegante, siempre tú.

Te has ido con esa sencillez con que se van las grandes. Sin ruidos ni aspavientos. Y ha sido como cuando se acaba una película y no aparece la palabra Fin en la pantalla. Y el personal se queda en la butaca del cine esperando a ver si ocurre algo tras los primeros títulos de crédito y al no ser así, los asientos van siendo abandonados poco a poco en medio de un silencio algo inquietante. Como si a la cinta presenciada le faltase algo.

Pues eso, Bonnie, que nos vas a faltar.

Que ya nos faltas.

#SafeCreative Mina Cb 

viernes, 10 de julio de 2026


 

LAS GLORIOSAS TARDES DE INDURAIN

Que no existía el Feisbu ni nos hacía falta. En fin, ni el Feisbu ni internet. Al menos como ahora. De hecho, creo que ni las cámaras digitales existían. Y, de hacerlo, no le daba a cualquiera para una.

Pero nada de eso nos hacía falta, porque aquellas gloriosas sobremesas se nos quedaron en la memoria como el Hola don Pepito. Y eso ya no nos lo quita nadie.

Me acuerdo de una vuelta a Navarra en que mi cuñado anduvo trasteando con la organización. “Hay un chaval muy alto que promete”, nos decía. Pero claro, en los tiempos de Perico prometía todo el mundo. Porque después de ver a un español vestirse de amarillo en París la cosa ya no tenía vuelta atrás. Y el chaval era del Reynolds, que era nuestro equipo, y además de aquí.

Y así comenzó todo, con esa escapada tonta con Ciapucchi que lo vistió de amarillo en Val Louron. Fue en el 91 y con el mismo maillot entró en los Campos Elíseos y se subió al pódium con el leoncito del Crédit Lyonnais. Y durante cinco años, cinco, los navarros y navarras nos quedamos sin siesta el mes de julio por culpa de las ruedas lenticulares de Miguel, que rodaba con el pañuelico rojo el día de San Fermín. Y aprendimos lo que eran un sprint y una pájara y una meta volante. Y les cogimos manía a Rominger y a Bugno. Y botamos del sofá cuando doblaba a sus rivales en las contrarrelojes. Y coreamos, dando botes, el grito de Induráin, Induráin a ritmo de bombo de charanga después del chupinazo. Y cuando ya ganó también el Giro al rosado de Murchante lo empezamos a llamar Induráin. Y nos sentimos orgullosos de compartir con él terruño, y de que un tío de aquí, aunque fuera un poco sieso, llevase el nombre de Navarra por el mundo de una forma tan gloriosa. De que nos representara. De que nos pusiera en el mapa. Y de que lo hiciera, además, con tal modestia y generosidad. De que cediera las victorias de etapa a sus compañeros de aventura. De que hiciera partícipe de sus éxitos al equipo. De que tuviera ese pedazo de actitud ante cualquier rival. De que ocultase el sufrimiento. De que no culpase a nadie de sus errores o desgracias.

De que fuera, en definitiva, un campeón de los que marcan una antes y un después. De los que hacen escuela. De los que asombran.

De los que no se olvidan.

#SafeCreative Mina Cb