lunes, 28 de septiembre de 2026


 

FIRMAS

Estás muy equivocado si piensas que a ti no puede pasarte. Lo de quedarte en la calle digo.
Muy equivocado.

Es algo que ves surrealista e imposible. Algo que les sucede a los demás. Algo que vamos, ni de coña…

Pero mira, un día va y te quedas sin trabajo. Y al poco te separas. O se te muere alguien y no lo sabes digerir. Malas rachas que tocan. Y el mundo se te viene encima y no eres capaz de remontar. Y empiezas a beber. O simplemente a quedarte en el sofá sin ducharte, delante de la tele como un bobo. Y si tienes familia e intentan ayudarte pasas de ellos. Y cuando llega una oferta de trabajo el curro te dura cuatro días. Porque has tocado fondo y el problema es otro. O sea eres tú. Que la vida se te ha quedado grande. Y como no hay ingresos se acumulan las deudas. Y ya no te atreves a coger el teléfono, a mirar el correo, a abrir cuando llaman al timbre. Porque el descenso es vertiginoso y sin frenos además. Y le debes pasta a la compañía de la luz y a la del agua y a la comunidad. Y al banco, porque hace ni se sabe que no pagas la hipoteca. Y tus padres tienen una pensión de mierda y no pueden ayudarte. Y de verdad que no era tu intención pero ahora el pozo en que te hallas es tan hondo que igual te da ya ir hacia abajo que hacia arriba. Y pese a esa intachable trayectoria de no haber dejado un impagado hasta que empezó esta mierda ya nadie te cree. Nadie te fía y nadie va a tener piedad de ti. Y una mañana (esa gente no curra por las tardes), alguien que obedece órdenes va a estampar una firma. Y esos requerimientos judiciales que no cogías del buzón se van a convertir en dos agentes plantados en tu puerta. Y si tienes coche será el coche y si tienes casa la casa. Lo que pillen. Y sí, sé que suena dramático pero es así como pasa. Alguien que no te conoce, que no tiene ni puta idea de lo que estás pasando; alguien que se ha aprendido la legislación, o que simplemente manda y se limita a firmar legajos de papeles sin mirar siquiera dónde estampa la firma, va a trazar un garabato y se acabó, ya sabes, lo dicho: tu coche, tu casa…

¿A quién le importa?

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 27 de septiembre de 2026


 

UN DÍA MÁS
(meditaciones cobre el tiempo)

Pensaba el otro día mirándome al espejo:
“¡Qué triste debe ser hacerse viejo!”
e intenté imaginar por tan solo un momento
mi piel arrugada y blancos mis cabellos…

… Y me llené de miedo.

Y pensé que por qué el implacable tiempo
marca nuestras vidas con su látigo fiero
para así recordarnos que nos queda menos
tiempo que ira arrastrando en este pobre cuerpo
y este alma llena de dolor y de sueños
quebrados por la vida, el amor y el tiempo.

Pensé en esos hombres que llamamos viejos
que viven en un mundo hecho de recuerdos,
de ilusiones viejas y de besos muertos.
¿Qué es la vejez?, me dije.
¿Qué significa un día para un viejo?

Un día menos de vida,
un día de vivir muriendo,
un día más de tristeza,
de soledad y recuerdos,
un día más que ha llegado,
un día para perderlo
rogando porque mañana
pueda ver el día nuevo
y llorando de tristeza
por quien no ha podido verlo:
“Y con este ya son quince
los amigos que se han muerto;
el día menos pensado
ni siquiera yo amanezco”.

Y casi estaba llorando
cuando me miré al espejo
y vi mi semblante joven:
“¡Todavía no soy vieja!”,
pensé, llena de alegría.

Y pensé en la juventud
y en lo que ella significa
y vi mis ojos radiantes,
alegres, llenos de vida
y mis cabellos sedosos
y esa dentadura… ¡mía!
y acaricié mi piel suave,
joven, sin arrugas, viva
y saludé alegremente
al llegar al nuevo día,

¿Qué es un día para un joven?
Un día más de alegría,
una ventana al futuro,
una sorpresa continua,
un mañana de esperanza,
una promesa divina,
un día más que ha llegado,
que nos acerca a la cima
más alta de la montaña
que hay que escalar día a día,
un día más para amar,
para cantar de alegría,
para reír, y vivir
intensamente otro día

porque dentro de muy poco
se habrá acabado la vida.

28/4/82

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 26 de septiembre de 2026


 

ÚLTIMAS

Ay, Corella, mi Corella,
la de la leña y el pan.
Tus gentes en danza están
dejando festiva huella
y a mediodía descuella

sobre el cielo cortesino
entre vivas, bulla y vino
el último chupinazo
que le dará carpetazo
al estival torbellino.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 25 de septiembre de 2026


 

UNA CASA

Una casa no es solo un conjunto de ladrillos. No es solo un espacio, compartimentado o no, en el que metes tus muebles. No es solo el pago mensual de la hipoteca, la luz, el gas y el agua. No es solo la calle, el número y el piso donde está ubicada.

Una casa, tu casa, es tu refugio. Es el lugar en donde duermes, comes y te tiras pedos. Es el rincón en el que puedes ovillarte cuando te sientes triste. Es la confortable estancia que calientas en invierno. El sitio en el que te das esa ducha caliente que te quita la pesadez de la jornada. La dulce caverna donde te sientas a leer o a ver la tele.

Pero es también el ambiente en el que crías a los hijos. Las paredes donde vas colgando los retratos de las comuniones y las bodas. Los estantes que rebosan de pequeños objetos llegados de mil sitios y que te recuerdan tantas cosas. Los cajones donde guardas las cartas que te mandaba tu marido, cuando aún erais novios y le tocó la mili en Ceuta. El armario en el que duerme el ajuar que te bordó tu madre. Los cristales que tus nietos llenan de siluetas de muñecos de nieve en Navidad.

Una casa es tu vida. Los ojos invisibles que te han visto hacerte vieja. Los fieles oídos que te han escuchado llorar a escondidas cuando no te llegaba para pagar esa factura. El visor en el que han quedado registrados cada beso, cada risa, cada discusión. Es el escenario de muchas velas de muchas tartas apagadas. De hijas e hijos apareciendo con su novia o novio y tú alegrándote y entristeciéndote a la vez porque la vida vuela. Es el llanto al fin desatado por quienes han partido.

Es ese fuego que siempre permanece llameando.

Es eso y más.

Así que no me seas gilipollas. No me vengas con que todo es una manipulación. No aproveches para afirmar una vez más que a los inmigrantes sí que les dan casa. No argumentes que tenía alternativas y las rechazó…

De verdad, no seas tan borrico y piensa un poco. No sé, en tu abuela, en tu madre… en alguien a quien quieras de verdad, si es que eres capaz de querer a alguien. Piensa en tu madre o en tu abuela, con casi 90 años, vaciando cajones, removiendo muebles, descolgando cuadros…

¡Piénsalo, joder!

Y dime si no se te encoge el corazón.

#SafeCreative Mina Cb 

jueves, 24 de septiembre de 2026


 

¿Y SI FUERA LA ÚLTIMA?
(el corazón de Estaciones)

Desde luego que hay muchos. Y muy importantes. Y multitudinarios. Y legendarios, además.

Un montón. Hay un montón. Tantos que toca a más de uno por día. Alrededor de mil, que ya se dice pronto. Y por todo, además. Los hay en pueblos grandes y pequeños, en ciudades de todos los tamaños, en secarrales, en orillas de playas, en valles, en desiertos, en plazas mayores, en ruinas, en polideportivos...

Los hay grandes y chicos, brutales y modestos. Los hay de rock, de pop, de indie, de jazz, de blues, de folk, de heavy metal, de músicas locales. Los hay organizados por las grandes productoras, por la administración o hasta por pequeños grupos de chalados que convencieron a alguien para invertir en ello.

Como Estaciones.

“¿Oye? ¿Y si hacemos uno de estos en el pueblo?”

Con frases parecidas es como empiezan todas las grandes aventuras. Con quimeras paridas en la barra de un bar que se ponen después sobre una mesa y se valoran. Y convenciendo a gente para que se implique. Y luego, bueno, ya se sabe, buen rollo y muchas ganas de echar horas y de negociar. Porque estas cosas no salen porque sí. Salen porque todo el mundo aporta y hay algunas ideas que prosperan y otras que no. Y ahí entra la generosidad de decir que el proyecto es común y el resultado es lo que importa. Y al final ya ves: trece ediciones en cartel por las que han pasado los mejores. Y no es por el guarismo de este año sino por el riesgo que conllevan todas las burbujas (y la de los festivales es una) de convertirse en nada que los organizadores lanzan un SOS.

¿Y si fuera la última?

¿Y si el pequeño festival acabase devorado por el dragón de las grandes productoras? ¿Y si el presupuesto no diera para cabezas de cartel potentes? ¿Y si la falta de interés de las propuestas acarrease una importante disminución de la asistencia que a su vez motivase una oferta aún menos atractiva? ¿Y si esta situación hiciera mella en el ánimo de un equipo que lleva tantos años trabajando en el proyecto?

¿Hace falta que te diga lo que pasaría entonces?

Vale. Aun así, te lo digo. Pasaría que las financiaciones no se gestionan con entusiasmo sino con dinero. Y que nuestro querido festival local, ese del que nos sentimos tan orgullosos cuando viene alguien de fuera, se convertiría en un bonito recuerdo. Y que ya sé que los hay más importantes, y más grandes, y más chupis. Y donde va gente más guay y más moderna. Y puedes ver en una tarde a un montón de grupos tocho. Pero tienes que irte hasta atomatrporculo y si no dispones de una furgo donde pasar la noche la broma te cuesta un pastizal. Y además no conoces a los camareros ni te puedes echar una caña con el organizador y luego, a las tantas y cuando ya no aguantas ni un segundo más en pie, pillar el bus y caer en tu cama como un fardo.

Eso no tiene precio y lo sabemos. Así que enróllate y compra ya tu entrada. Porque el corazón de Estaciones eres tú.

Y eso también lo sabes.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 23 de septiembre de 2026


 

LA I.A.

¡Nos va a matar la IA!
Horror de los horrores.
Quienes quieran salvarse
que tomen precauciones.

No vale, como en caso
de que haya un terremoto
estar bajo la cama
hasta que pase todo.

No vale, como en caso
de lluvia torrencial
con cerrar las ventanas
y subirse al desván.

No vale, como en caso
de un incendio dantesco
agarrar a los críos
y largarse corriendo.

No vale, como en caso
de haber un dictador
con cantar si hace falta
incluso el Cara al sol.

No vale, pues la IA,
como es inteligente
se introduce en tu casa
sin que seas consciente:

Ese Roomba que limpia
la casa mientras curras
se alimenta de datos,
no sólo de basura.

El horno pirolítico
(o como hostias se escriba)
se guarda en la memoria
todo lo que cocinas.

El Netflix, que consume
todas tus horas muertas
sabe lo que te gusta,
también lo que detestas.

La central que regula
alarmas y persianas
sabe mejor que nadie
cuándo faltas de casa.

Spotify, tu banda
sonora favorita
se conoce tus gustos
aún mejor que tu chica.

Alexa, ese robot
al que crees tu esclavo
es una Mata Hari
que recoge tus datos.

La tarjeta del súper
que te regala puntos
a través de tu ticket
saca foto a tus gustos.

¿Y qué decir del móvil,
inseparable y fiel
que sabe dónde vives,
dónde vas y con quién?

Deja de resistirte.
No tienes dónde huir.
La IA está en el aire
y ha venido a por ti.

#SafeCreative Mina Cb