ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Te contemplamos, impotentes,
haciendo equilibrios en un hilo invisible,
mirando con tus ojos vacíos a ninguna parte,
sintiendo que tu mente no puede sentir.
Estás ahí, tendido,
inerte ya desde hace muchos días,
viviendo gracias a un experimento,
sin reír ni pensar, sin comprender.
¿Merece la pena?
¿Merece la pena prolongar tu sufrimiento,
dejar que te vayas consumiendo poco a poco,
mantenerte incluso sin poderte ver?
No iré a visitarte:
no soportaría verte en ese estado,
quiero recordarte como lo que fuiste,
nunca desahuciado ni descolorido.
Te debemos mucho:
has dejado el mundo lleno de ternura,
has sembrado vida en cada corazón,
has amado a todos… y todos te aman.
Yo cambié por ti,
fueron tus palabras quienes me dijeron
lo que otros callaban, y hoy soy lo que soy
porque me ayudaste a matar mi fantasma.
Y hoy te miro triste
y veo que no puedo,
y veo que no puedo hacer nada por ti.
22/11/86
#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Miguel Ángel Serna (Pinterest)
Los cuentos de Minina
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
domingo, 1 de noviembre de 2026
sábado, 31 de octubre de 2026
(el Tenorio y Jallogüin)
¡Cuán gritan esos malditos!
exclama Don Juan Tenorio
Y abandona el escritorio
por localizar los gritos
A la calle a toda prisa
sale, airado, del figón
cuando un fantasma burlón
pasa, muerto de la risa.
Es la noche de difuntos:
zombies de morados ojos,
degollados, tuertos, cojos,
todos deambulan juntos
con sus atroces disfraces
que a nadie van a engañar:
funerario lupanar
de penosos antifaces.
Perdido entre tal Babel
don Juan se revuelve, inquieto:
Se está perdiendo el respeto,
sentencia, más para él.
Y don Luis que no aparece
para refrendar la apuesta.
¡Voto a Tal! ¿Qué broma es esta?
Tenorio no la merece.
¡Si al menos la bella Inés
lo recibiera esta noche!
Se oye a lo lejos un coche
de caballos… ¡Don Luis es!
Entran ambos en la tasca
y piden al tabernero
que eche al fogón un madero
porque en la calle hace rasca.
Y después, con sendos vasos
de tintorro peleón
empiezan la relación
de éxitos y de fracasos.
Conquistas, robos, matanzas,
duelos al amanecer…
Dos hidalgos de temer
a juzgar por sus andanzas.
El mozo del mostrador
les va sirviendo más vino
que alimenta el desatino
del relato aterrador.
Hasta que entra en el local,
la cabeza bajo el brazo
y un boquete en el regazo
un malcarado chaval
que, señalando su herida,
se acerca a los bravucones
y les dice: No hay cojones
de terminar con mi vida.
Y los dos, en un momento
y sin mirarse entre sí
salen por patas de allí.
Y aquí se termina el cuento.
#SafeCreative Mina Cb
viernes, 30 de octubre de 2026
CAMPALLOWEEN
Calabazas, calaveras,
zombis, brujas y esqueletos.
Humanos tras parapetos
aullando por las aceras
cual vulgares plañideras.
Abre el periplo invernal
este desfile espectral
de aparecidos y miasmas.
Suma este año sus fantasmas
la campaña electoral.
#SafeCreative Mina Cb
jueves, 29 de octubre de 2026
UN MIÉRCOLES
Morir
antes de tiempo
sin un adiós
ni una mano tendida.
Morir
un miércoles
sin una causa
de una manera absurda.
Morir
violentamente
sin darse cuenta
sin poderlo evitar.
Morir
eternamente.
Morir por nada.
Morir por un error.
#SafeCreative Mina Cb
miércoles, 28 de octubre de 2026
EL LUGAR AL QUE QUIERES LLEVARME
Conozco muy bien el lugar al que quieres llevarme.
He estado otras veces
y sé que es hermoso el camino:
regalos, lisonjas y un dulce cortejo
con un objetivo.
Y sé del nirvana que aguarda tras la rendición:
revueltas las sábanas
y el fuego enredando mi pelo
y el primer despertar en abrazo fundidos
los cuerpos en uno.
Y las mil promesas que endulzan después el café
y luego la espera:
palabras, palabras, palabras,
y la fría ausencia del juguete roto…
No pienso volver.
#SafeCreative Mina Cb
martes, 27 de octubre de 2026
LOS ORÍGENES DE LA TELETRANSPORTACIÓN
(y por qué ya no se practica en nuestros días)
Quienes penséis que lo del amor a distancia es un invento reciente estáis muy equivocados. Y os lo voy a demostrar.
Edad Media. En el transcurso de un torneo, Petronila de Barillas queda encandilada por la belleza y apostura de Ferdinand Prévost, un infante normando bastante resultoncillo al que entregó un pañuelo como prenda al final del festejo. Dicho obsequió permitió al galán, que también había quedado prendado de la más pequeña de las hijas del rey anfitrión, acceder a los aposentos de la misma a través de una dueña bastante sobornable. Por cierto, que quien piense que lo del aquí te pillo aquí te mato es también una práctica reciente anda asaz errado.
Pero a lo que iba. Que Ferdinand y Petronila se juraron aquella noche amor eterno y así lo hicieron saber por la mañana a sus progenitores, que votaron a Tal en señal de enojo puesto que tenían planes diferentes para ellos. De hecho, al doncel lo habían prometido con una escocesa más gélida que un témpano y a la joven infanta con un aspirante a reyezuelo de Aragón. Fernando se llamaba.
Y ahí acabó el romance porque ese mismo día salió el cortejo normando rumbo a las frías costas nórdicas y a la princesa se la encerró en su torreón, a la espera de que la familia de su pretendiente culminase los preparativos del enlace.
Pero Petronila era rebelde y no se resignaba. E hizo llamar a un brujo que, bajo pago de un buen puñado de monedas, preparó un bebedizo que le permitiría algo que nadie creía que fuera posible en esos tiempos:
La teletransportación.
Así pues, a la caída de la tarde la muchacha ingirió el brebaje y experimentó una desagradable sensación al convertirse su cuerpo en una cosquilleante masa de coloridos átomos en movimiento que formaron una espiral que se estiró hasta poder colarse por el ventanuco y atravesó posteriormente el firmamento para aterrizar en los aposentos del mancebo. El problema es que el brujo debía ser un poco chapucero y, al reorganizarse los átomos, la nariz apareció en el tobillo, un ojo en la palma de la mano derecha y el otro en la rodilla izquierda, la boca junto a una axila, los pechos uno en la frente y otro entre los glúteos y en fin… un desastre. Tanto que el infante la confundió con un engendro demoniaco y la ensartó cual banderilla en su tizona.
Tan cruel acción desencadenó una cruenta guerra entre ambos reinos y acabó para siempre con cualquier intento de investigar sobre la teletransportación.
Pero hacerse, se hizo.
#SafeCreative Mina Cb
lunes, 26 de octubre de 2026
DOMINGO Y OTOÑO
Es domingo, y el otoño nos ha obsequiado con una de esas mañanas insultantemente luminosas y cálidas. Haraganeo camino de casa, con la mochila de deporte al hombro y más bien pocas ganas de encerrarme. Paso por delante de un garito en el que se me quiere y busco un rincón al sol donde instalarme con mi radler.
La calle es peatonal y concurrida y un puñado de terrazas acogen al personal a la hora del vermut. De cuando en cuando pasa un coche. Pasean familias que van hacia la plaza. Una niña con una corona de gomaeva verde se pertrecha tras la pierna de su mamá cuando avista al grupo que las está esperando, celosa, imagino, de tener que compartirla. Un chico alto que está tomando un café junto a su madre la levanta para despojarla del abrigo. Lo hace con una delicadeza exquisita, sujetándola apenas, pero con firmeza, ayudado por la anciana, que sin duda confía ciegamente en que no la dejará caer. Un chavalito hace rodar su coche teledirigido, que termina metido en una fuente abandonada. Llegan desde otra calle un grupo de ciclistas que se van despidiendo porque han acabado ya la ruta. Pasan al poco unos chavales, también en bici, con sus anoraks en la cintura. Baja despacio una viejecita apoyada en su andador mientras la camarera del bar de enfrente sale a toda prisa del local buscando algo. Miro hacia el cielo y me parece ver una cigüeña haciendo círculos pero al fijarme más descubro que es un buitre. Solo. Un buitre girando térmicas, planeando en espiral al tiempo que se aleja de mi campo de visión.
Le doy un sorbo a la cerveza mientras pienso, y sé que es una reflexión muy recurrente en mí, en la suerte que tenemos. En la que tengo. Me acuerdo de la exposición sobre las mujeres afganas que vi en el Muñoz Sola el otro día y reconozco que es una puta lotería. Vivir en un lugar donde los ancianos pueden ir despacio y los niños juegan con coronas y coches teledirigidos en vez de contemplar matanzas. Y yo puedo estar sentada sola al sol tomando una cerveza.
Camino a casa me tropiezo con un amigo. Va con su hija y ella me cuenta que vio a la policía repartir madera en una mani de estudiantes. Y le digo lo que se dice siempre: que ahora les toca a ellos batirse el cobre por la libertad.
La libertad: esa cosa tan frágil y valiosa.
#SafeCreative Mina Cb






