EL LUGAR AL QUE QUIERES LLEVARME
Conozco muy bien el lugar al que quieres llevarme.
He estado otras veces
y sé que es hermoso el camino:
regalos, lisonjas y un dulce cortejo
con un objetivo.
Y sé del nirvana que aguarda tras la rendición:
revueltas las sábanas
y el fuego enredando mi pelo
y el primer despertar en abrazo fundidos
los cuerpos en uno.
Y las mil promesas que endulzan después el café
y luego la espera:
palabras, palabras, palabras,
y la fría ausencia del juguete roto…
No pienso volver.
#SafeCreative Mina Cb
Los cuentos de Minina
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
miércoles, 28 de octubre de 2026
martes, 27 de octubre de 2026
LOS ORÍGENES DE LA TELETRANSPORTACIÓN
(y por qué ya no se practica en nuestros días)
Quienes penséis que lo del amor a distancia es un invento reciente estáis muy equivocados. Y os lo voy a demostrar.
Edad Media. En el transcurso de un torneo, Petronila de Barillas queda encandilada por la belleza y apostura de Ferdinand Prévost, un infante normando bastante resultoncillo al que entregó un pañuelo como prenda al final del festejo. Dicho obsequió permitió al galán, que también había quedado prendado de la más pequeña de las hijas del rey anfitrión, acceder a los aposentos de la misma a través de una dueña bastante sobornable. Por cierto, que quien piense que lo del aquí te pillo aquí te mato es también una práctica reciente anda asaz errado.
Pero a lo que iba. Que Ferdinand y Petronila se juraron aquella noche amor eterno y así lo hicieron saber por la mañana a sus progenitores, que votaron a Tal en señal de enojo puesto que tenían planes diferentes para ellos. De hecho, al doncel lo habían prometido con una escocesa más gélida que un témpano y a la joven infanta con un aspirante a reyezuelo de Aragón. Fernando se llamaba.
Y ahí acabó el romance porque ese mismo día salió el cortejo normando rumbo a las frías costas nórdicas y a la princesa se la encerró en su torreón, a la espera de que la familia de su pretendiente culminase los preparativos del enlace.
Pero Petronila era rebelde y no se resignaba. E hizo llamar a un brujo que, bajo pago de un buen puñado de monedas, preparó un bebedizo que le permitiría algo que nadie creía que fuera posible en esos tiempos:
La teletransportación.
Así pues, a la caída de la tarde la muchacha ingirió el brebaje y experimentó una desagradable sensación al convertirse su cuerpo en una cosquilleante masa de coloridos átomos en movimiento que formaron una espiral que se estiró hasta poder colarse por el ventanuco y atravesó posteriormente el firmamento para aterrizar en los aposentos del mancebo. El problema es que el brujo debía ser un poco chapucero y, al reorganizarse los átomos, la nariz apareció en el tobillo, un ojo en la palma de la mano derecha y el otro en la rodilla izquierda, la boca junto a una axila, los pechos uno en la frente y otro entre los glúteos y en fin… un desastre. Tanto que el infante la confundió con un engendro demoniaco y la ensartó cual banderilla en su tizona.
Tan cruel acción desencadenó una cruenta guerra entre ambos reinos y acabó para siempre con cualquier intento de investigar sobre la teletransportación.
Pero hacerse, se hizo.
#SafeCreative Mina Cb
lunes, 26 de octubre de 2026
DOMINGO Y OTOÑO
Es domingo, y el otoño nos ha obsequiado con una de esas mañanas insultantemente luminosas y cálidas. Haraganeo camino de casa, con la mochila de deporte al hombro y más bien pocas ganas de encerrarme. Paso por delante de un garito en el que se me quiere y busco un rincón al sol donde instalarme con mi radler.
La calle es peatonal y concurrida y un puñado de terrazas acogen al personal a la hora del vermut. De cuando en cuando pasa un coche. Pasean familias que van hacia la plaza. Una niña con una corona de gomaeva verde se pertrecha tras la pierna de su mamá cuando avista al grupo que las está esperando, celosa, imagino, de tener que compartirla. Un chico alto que está tomando un café junto a su madre la levanta para despojarla del abrigo. Lo hace con una delicadeza exquisita, sujetándola apenas, pero con firmeza, ayudado por la anciana, que sin duda confía ciegamente en que no la dejará caer. Un chavalito hace rodar su coche teledirigido, que termina metido en una fuente abandonada. Llegan desde otra calle un grupo de ciclistas que se van despidiendo porque han acabado ya la ruta. Pasan al poco unos chavales, también en bici, con sus anoraks en la cintura. Baja despacio una viejecita apoyada en su andador mientras la camarera del bar de enfrente sale a toda prisa del local buscando algo. Miro hacia el cielo y me parece ver una cigüeña haciendo círculos pero al fijarme más descubro que es un buitre. Solo. Un buitre girando térmicas, planeando en espiral al tiempo que se aleja de mi campo de visión.
Le doy un sorbo a la cerveza mientras pienso, y sé que es una reflexión muy recurrente en mí, en la suerte que tenemos. En la que tengo. Me acuerdo de la exposición sobre las mujeres afganas que vi en el Muñoz Sola el otro día y reconozco que es una puta lotería. Vivir en un lugar donde los ancianos pueden ir despacio y los niños juegan con coronas y coches teledirigidos en vez de contemplar matanzas. Y yo puedo estar sentada sola al sol tomando una cerveza.
Camino a casa me tropiezo con un amigo. Va con su hija y ella me cuenta que vio a la policía repartir madera en una mani de estudiantes. Y le digo lo que se dice siempre: que ahora les toca a ellos batirse el cobre por la libertad.
La libertad: esa cosa tan frágil y valiosa.
#SafeCreative Mina Cb
domingo, 25 de octubre de 2026
EL ETERNO NIÑO
No, no lo hagas nunca.
Nunca.
Aunque los hombres te marginen,
aunque las mujeres te miren sonriendo,
aunque los niños levanten su cabeza
al verte pasar, con estupor.
Su marginación es solo envidia:
envidia de hombres machos, formados con un molde
lleno de mezquindad y de desprecio
hacia aquel que se niega a seguir las normas
hacia aquel que defiende algo fantástico,
hacia aquel que dseda ser distinto
no por el afán de destacar,
no por un egocéntrico divismo afeminado
sino por rebeldía:
porque sigue siendo ese niño rebelde,
el niño respondón que, a fuerza de rabietas,
lograba tener siempre los mejores juguetes.
Y por eso los niños te miran por la calle
y se dicen: ¡Qué niño tan extraño!
¡Qué niño tan grande! ¡Qué niño tan distinto!
Aunque, en el fondo, saben que eres como ellos:
que sabes lo que quieres,
que sabes lo que buscas,
que no te importa nada lo que digan los otros.
Por fin, abren los labios y dicen a su madre:
Mamá ¿has visto a ese niño?
y su madre se ríe y les contesta:
Eso, hijo mío, no es un niño.
Es una niña tonta.
Y detrás de su risa llena de desprecio
se esconde un sentimiento ambiguo.
No. No es odio.
Ellas te ven como algo sintético,
algo anormal, un extraño engendro.
Te miran con sus ojos llenos de lástima
y piensan que no hay sitio para ti en la sociedad.
Después, cuando lleguen a su casa
pondrán a su marido un plato de judías y le dirán:
Esta mañana, frente al supermercado,
he visto un maricón.
Mirarán orgullosas a su hombre.
Sí. “Su hombre” …
Ese hombre que trabaja por el pan a toque de sirena.
ese hombre que lleva un buzo azul marino,
ese hombre que cobra un salario estipulado,
ese hombre que apenas ríe y jamás llora,
ese hombre que a veces tiene granas de reír a carcajadas,
ese hombre que va por la vida llorando en silencio.
Nunca jamás ante el espejo hizo una mueca.
Siempre, al hablar, tuvo cuidado con sus gestos.
Ahora trabaja ocho horas al día junto a muchos hombres,
ahora soporta con paciencia los gritos de su jefe,
ahora tan solo espera acertar una quiniela…
… Y por eso te mira con desprecio,
te llama maricón y hasta fantasma
y, sin embargo,
jamás le ha dado por meterse debajo de una sábana
y sentirse aislado del mundo
y jugar, como cuando era niño,
a observar por dos pequeños agujeros a la gente,
a reírse de la gente sin que ella se dé cuenta
de que, bajo la sábana, hay un niño muy curioso,
un niño muy travieso y muy rebelde.
Un niño diferente, pero humano.
8/8/85
#SafeCreative Mina Cb
Imagen: El País
sábado, 24 de octubre de 2026
¿EL ÚLTIMO?
Ay, qué dolor doloroso.
Otro ataque a las saetas.
No valen las pataletas.
Lo haces aunque sea doloso.
Porque dicen los expertos,
que en esto están bien al día,
que así ahorramos energía
tanto en casas como en huertos.
Y anuncia el telediario
que va a acabarse el trajín
y se va a adoptar por fin
para siempre un mismo horario
pero aún no se sabe cuál.
De forma, que, de momento
toca otra vez movimiento
de la aguja principal
y ya anunciará el gran dios
de la ciencia en primavera
si deja quieta la esfera
o toca otro tres por dos.
De forma que, y sin reproche,
o con reproche y sin gana,
toca cambiarlo. Mañana
para las siete, de noche.
#SafeCreative Mina Cb
viernes, 23 de octubre de 2026
IDEÓLOGO VIRTUAL
Sin citar medios ni fuentes
me he lanzado al periodismo.
No me hacen falta ni estudios
puesto que soy el más listo
Me alimento de noticias
que cojo de cualquier sitio
y no pierdo ni un minuto
en contrastar contenidos.
Cuelgo fotos sin citar
autor ni pedir permiso
y arengo a los fascistoides
desde mi altar clandestino.
Si tengo que aparecer
respondiendo a algún cretino
me creo un falso perfil
con la foto de un babuino
y si el vil opositor
se me pone algo chulito
borro todo, lo bloqueo,
y vuelvo de nuevo al lío.
En materia de lenguaje
me defiendo lo justito
y apaleo al diccionario
sin corregir lo que escribo.
A repuña y sin medida
puntos y comas aplico
y eso hace que no se entienda
la mitad de lo que digo.
Di que todo me da igual
pues el público a que aspiro
no es precisamente aquel
que gusta de leer libros.
Soy el vocero de Vox,
el mamporrero de Vito,
el sagaz gacetillero
de tiranos y caudillos.
Soy el que, sin saber nada,
quiere hacerse el erudito.
Soy tu ideólogo virtual:
Sembrar el odio es mi oficio.
#SafeCreative Mina Cb





