sábado, 21 de febrero de 2026


 

LO DEL ALCALDE

Ayer era un día triste para entrar en estos barros pero hoy ya me lanzo porque creo que hay límites que nadie debería rebasar.

El hospital cumple 40 años y algunas personas, por nuestra edad, recordamos la diferencia entre el antes y el después. Esta que redacta, por ejemplo, pasó hace mil vidas una noche en la Milagrosa, muy bien atendida por cierto, cuando lo de disponer de un centro a la altura de una ciudad como Tudela era un sueño de marcianos.

Pero llegó, como acaban por llegar todas las cosas importantes. Y la sanidad ribera se transformó y mejoró gracias a un centro moderno y equipado que apareció, además, en el tiempo en que las vacas flacas ni de lejos se arrimaban al sector sanitario. O sea, cuando Navarra era una comunidad a imitar por sus carreteras y sus servicios médicos.

En ese hospital nacieron mis sobrinos. Y falleció mi madre. Y en él, y por temas familiares, pasé hace unos cuantos años muchas noches en vela, pendiente de pruebas, diagnósticos e ingresos de algunos seres queridos. Fue entonces cuando se empezó a notar. Cuando de repente las sábanas estaban remendadas y te ibas dando cuenta, a través de mil detalles, de que las cosas estaban cambiando para mal. De quién gobernaba entonces (rondando el cambio de siglo) no me acuerdo, pero sí de esa triste percepción de que se había iniciado una carrera que alguien debería haber parado.

Pero nadie lo hizo. Y la pandemia vino a dejar en pública evidencia algo que llevaba décadas gestándose. Y a la sanidad le salieron goteras por todas partes pero, pese a ello, las personas que trabajan en nuestro hospital han seguido al pie del cañón, día a día, entregando lo mejor de sí mismas al servicio del paciente.

El miércoles me tocó consulta en gine (ese cribado del papiloma que, junto con el del cáncer de mama, la sanidad nos regala a las mujeres de avanzada edad) y flipé con la mejora de la zona. Entré a la consulta con retraso debido a la huelga de médicos y me atendió una facultativa que lo primero que hizo fue darme información acerca de la prueba. La atención fue absolutamente exquisita, pese a la placa de “médico en huelga” que colgaba de la bata de la ginecóloga. Lo mismo puedo decir de un celador que ayudó a una chica con la máquina de las citas o atendió a una mujer que andaba un poco despistada. Me imagino que, además, el mozo tendría algo que hacer, pero en ningún momento demostró impaciencia por dicha circunstancia.

A lo que iba; que el hospital, con más o menos medios, lleva cuarenta años velando por nosotros. Y salvando vidas.

Lo voy a repetir por si alguien no se entera.

SALVANDO VIDAS.

Salvando vidas, que significa entrar a toda pastilla con alguien en situación crítica y que el personal pierda el culo para atender a ese paciente. Y sí, los que están con la almorrana se tendrán que esperar tres horas. Pero es que la plantilla es la que es. Y no dan para más. Y bastante hacen. Puede que incluso más que bastante. Porque son gente normal, no superhéroes.

Y es por ello, por las vidas salvadas, que hay que celebrar este cuarenta cumpleaños. Con todas las puntualizaciones que haga falta, pero celebrarlo. Y no aprovechar la onomástica para colocarse ante la cámara y echar pestes contra la sanidad de la Chivite. Porque hay momentos, cuando se habla de gente que salva vidas, en que sobra todo lo demás. Uno va al evento, se hace fotos con quien toque y se toma un vinito con un pincho de tortilla. Ah, y sonríe. Mucho y a todo el mundo. Que para eso es quien es.

Y ya, si tiene que evangelizar, lo hace otro día. Otro rato.

En otra circunstancia.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 20 de febrero de 2026


 

JAO

Hoy el underground de Tudela está de luto. Se nos ha ido la más genuina de las taberneras, la más borroka de las punkis, la más auténtica de las raras avis que pululaban por lo Viejo.
Y la noticia, como no podía ser de otra manera, se ha propagado a la velocidad de una bala. Y ha producido casi el mismo impacto al dejarnos a todos con la boca abierta y el corazón encogido.

La recordaré hasta que la memoria me abandone rebobinando cintas con el boli Bic en el Pekín, cuando este era el garito más transgresor de Tudela y para ser feminista y decirlo había que tenerlos muy bien puestos. Se ha llevado al otro lado el significado de ese enigmático tatuaje que al final no sé si se quitó y ha dejado flotando en el ambiente su voz particular y un tanto áspera y algunos comentarios ácratas del Facebook que de vez en cuando se marcaba, amén de la herencia de lucha y valentía que tantas mujeres singulares han ido construyendo y esa poderosa presencia que siempre habitó en su menudo cuerpo.

El adiós de la Jao nos pone a todos los de su generación al borde del abismo, mirando hacia abajo y sabedores de que somos los próximos obligados a saltar. Y es que esta mujer enérgica y fibrosa parecía inmune a todo pero no lo era, y ha acabado marchando, por la senda que hace poco dejaron Chema y Toni, rumbo hacia ese lugar al que sin duda van los espíritus irrepetibles e indomables.

Nos queda, aparte de la congoja, su perpetua lección de irreverencia y lucha y los lejanos acordes que acompañaron nuestra divina juventud de la mano de su dedo pulsando el play del equipo del sonido del Pekín.

Hasta siempre, valquiria. Espero que donde vas te pongan rocanrol.

#SafeCreative Mina Cb 

jueves, 19 de febrero de 2026


 

TELEDEPORTISTA

Es un invento genial
la cinta de andar por casa
pues ejercita la masa
(entiéndase corporal)
aunque sople un vendaval

o aunque borrascas constantes
turben a los caminantes,
pues las anegadas millas
convierten las zapatillas
en esponjas ambulantes.

Solo hay que darle al botón
para elegir la potencia
y luego, con diligencia,
prender la televisión
y ponerse un culebrón

sin alejar de la vista
al podómetro, que enlista
los pasos que debes dar.
Son 10.000 para aprobar.

¡Hazte teledeportista!

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 18 de febrero de 2026


 

LOS CALDEREROS

No me da la vida esta semana para los reconocimientos y eso mola. El lunes el cumpleaños de uno de los artífices de los textos del Paloteao de lo Viejo, ayer el polifacético Mateo y hoy ellos:

Los Caldereros.

Si alguien me llega a decir hace mil años, cuando me iba con ellos de zuritos, que esta cuadrilla se iba a convertir en lo que es ahora, lo primero que hubiera hecho hubiese sido quitarle el cubata al adivino, porque eran de las pandillas más broncas y gamberras de los inicios de los ochenta. Más de una vez y más de dos nos apagaron, yendo yo con ellos, las luces del Aladino y se suspendió la sesión por los follones que montaban. Bueno, ellos y otros. De hecho, eran tan tremendos que hasta llegué a escribir acerca del variopinto grupo un par de romancillos que todavía duermen entre sus carpetas.

El caso es que a mí la vida me llevó por otros derroteros pero, lo que son las cosas, desde hace casi dos décadas comparto barrio con la que fue la cuadrilla de mis primeras juergas y escenario en el Paloteao con un par de sus miembros. Son buena gente que se vuelca en lo festivo y lo social y me consta que unos cuantos trabajan activamente en el programa “Creando Redes”, de Cruz Roja, que promueve actividades para los mayores con el fin de que no se sientan desamparados, tanto que hasta prestan su sede para le celebración de una comida popular, amén de su participación en las fiestas de la Verdura y en otros muchos actos que requieren de más voluntad que ánimo de lucro.

Y es precisamente esa inquietud lo que los ha llevado a preparar el fiestón con que salieron a la calle los pasados Carnavales. Que vale que la idea no es original, pero al nombre de la peña le iba al pelo. Y cuando se cuenta con amistades como las de Balma o los Perez de Obanos todo es mucho más fácil. Porque, aunque la tradición de salir con cacharros a hacer ruido ya exista en otros lares, la partitura y la coreografía son autóctonas. Y me consta que se lo han currado, porque llevan preparándolo (y ensayando) una buena temporada. Aunque claro, es pasaba lo que pasa cuando haces algo nuevo, y es que te da por pensar que lo mismo no viene nadie.

Pero vino gente. Y mucha. Hasta un oso se apuntó al cortejo de cucharas, cazos, faldas, pañuelos zíngaros, sombreros negros y quincallería que llenó de música y color el peculiar desfile. Ojo, y música fetén. La fiesta fue un éxito y la popular cuadrilla demostró que para hacer Tudela no se necesitan insignias ni banderas ni discursos. Solo voluntad, buena gente, entusiasmo y muchas ganas de hacer disfrutar a la población. Porque si hay algo que está bien claro es que podían haber montado el sarao en la sede y que la fiesta fuera particular, como el patio de mi casa. Pero eligieron salir a las calles, e invitar a bailar a los vecinos, y compartir su ocurrencia, regalando al barrio un espectáculo que llenó de color una mañana gélida.

Pues eso: Que bienvenida sea esta nueva tradición y que un hurra enorme por los Caldereros.

#SafeCreative Mina Cb

Eso es amor por Tudela. Y lo demás es postureo.

martes, 17 de febrero de 2026


 

MATEO

Del mismo modo que estoy convencida de la existencia de la maldad humana, sé que hay personas que llegan al mundo para mejorarlo a su manera.

Este es el caso de Mateo.

Mateo es una mente ágil. Un alma inquieta. Un currela nato. Un ratón de biblioteca que rastrea las crónicas en busca de hechos reseñables. Hablar con él es un aprendizaje porque acumula en su joven cerebro multitud de curiosidades acerca del floklore y la historia de nuestra ciudad. Y, además de eso, busca relación entre ellas y las de otros pueblos. Y si encuentra similitudes allá que va, al lugar donde las halle, a indagar y a conocer a quienes las custodian.

Conversar con Mateo es escuchar en silencio y con la boca abierta. Asombrarse ante la inagotable curiosidad de un chaval que trabaja por su ciudad de modo infatigable. Y lo hace además con una humildad que lo engrandece. Mateo es uno de los artífices y motores de la Comparsa de Gigantes de lo Viejo y de su privilegiada cabecita salió además la idea de la Quema de los Diablos, acto que se ha sumado recientemente al Carnaval local.

Mateo lee y sueña. Y luego ya convence. Convence a otras personas para que lo acompañen y creen juntos el proyecto. Y lo vive y lo sufre y lo disfruta y lo materializa y, lo más complicado, se lo ofrece a las instituciones para que lo compren. Y todo sin alardes, sin fotos propagandísticas en redes con las autoridades competentes. Con la complicidad del equipo en que se integra y el único deseo de aportar disfrutando. Sin pretender que lo premien o hablen bien de él.

Sólo por el orgullo de las cosas bien hechas.

Mateo, además, es joven. Jovencísimo. Y lo mismo le da ratonear en iglesias que llevar el compás con Blanca de Navarra que tocar el acordeón con los más rojos porque encaja en todos los ambientes. Y porque para él la cultura no es cuestión de color sino de espíritu. De convicción. Y es por ello que a su temprana edad ha hecho de la creatividad no una afición, sino una actitud ante la vida.

Por eso decía, al principio, que hay personas que llegan al mundo para mejorarlo.

Este chico es una de ellas.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 16 de febrero de 2026


 

ONOMÁSTICO

Decimero cervecero,
decimero rimador,
campechano trovador,
es dieciséis de febrero
y aunque no es este el primero

que nos toca compartir
espero poder seguir
versificando a tu huella
y viendo como tu estrella
nunca deja de lucir.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 15 de febrero de 2026


 

EL TIEMPO COMPARTIDO

Aprenderé a viajar por otros cuerpos,
explorando paisajes escondidos.
Descubriré otras manos, otros besos,
otros suspiros nuevos y distintos.

Haré, ya en soledad, comparaciones,
pues siempre las hacemos al principio,
acerca de si el otro me despierta
las sensaciones que viví contigo.

Y tal vez, si el adiós llega de nuevo
evoque lo que dimos por perdido
brindando a tu salud sin compañía
y celebrando el tiempo compartido.

#SafeCreative Mina Cb