miércoles, 12 de diciembre de 2018





TIRANDO... QUE ES GERUNDIO


Cada vez que me veo obligada a hacer limpieza de papeles me asaltan las mismas dudas: ¿Cuánto tiempo se guardan las facturas de la luz? ¿Y las de los electrodomésticos? ¿Y la documentación de los seguros no vigentes? ¿Y los recibos de la contribución? ¿Y las nóminas? Sobre todo las nóminas, que se supone que es lo que va a servirnos para cobrar la pensión el día de mañana.

A mí es que el pánico me invade en estas situaciones, la verdad. Con lo personal lo tengo claro: guardo sin control y tiro a cascoporro. Voy llenando carpetas y cajones y un buen día me da la turruntada y hala... a tomar por saco todo. Y desecho cartas, fotos, postales, apuntes, facturas del mecánico... todo. Con un par. Sin miedo y con la convicción de no ir a arrepentirme. Pero con lo oficial me hago la remolona... No sé: me inquieta eso de ir a quedarme con el culo al aire. Las facturas de la luz, por ejemplo... ¿vale con el justificante bancario o hay que aportar documentación en caso de que Iberdrola cometa algún abuso? Las de los electrodomésticos... que eso de que cada uno tenga un plazo de garantía diferente es un follón. Y ojo, que en el caso de algunos aparatos incluso varía la vigencia de la misma según de qué pieza se trate. Y luego vas al servicio técnico y se te queda una cara de boba que alucinas, porque el calderín del termo tiene dos años mientras que el resto de las piezas solo tienen uno. Y tiraste la documentación hace tres meses. De modo que a ver cómo demuestras que el chisme lleva en tu casa un año y medio. Y los seguros, que los guardas para ver si te mejoran la oferta y ahí se quedan, que llevas el coche al desguace y el seguro sigue en el cajón. Y los recibos de la contribución urbana, que son la forma de demostrar que tú eres el morador de la vivienda en caso de un contencioso patrimonial. Que se da mucho cuando alguien casca de repente y un listillo quiere quedarse con su casa. Y claro, no es plan de que te llamen con la ouija a ver si estabas al corriente de los pagos.

Pero lo que peor llevo es lo de las nóminas. Y los horarios del curro. Que hasta del milenio pasado tengo. Sí; porque me da miedo que llegue una revolución maquiavélica y algún tirano tipo Fu Man Chú destroce los archivos virtuales. Y todo lo que se haya almacenado en Internet desaparezca. Y entonces sí que podemos darnos por jodidos, porque si no es posible demostrar que hemos estado currando a ver cómo nos calculan la pensión. De modo que yo guardo los contratos y las nóminas y las declaraciones de la renta y todo lo que me huelo que puede ser de utilidad en caso de hecatombe cibernética. Aunque me digan que si eso llega a suceder la documentación sería lo de menos, puesto que nuestra identidad se iría al guano de inmediato y el caos se instalaría entre nosotros y esto iba a ser el acabóse. Que digo yo que como fuera a la vez que el final del petróleo entonces sí que sería posible hablar del fin del mundo.

En fin... que tendré que revisionar Mad Max mientras decido qué hacer con mis papeles...

#SafeCreative Mina Cb

martes, 11 de diciembre de 2018







DESCALZA

Cuando nadie me ve

bailo descalza.

Cierro los ojos y giro
solitaria y un tanto atolondrada

sorteando los muebles del salón.

Lo hago de siempre

desde niña.

Lo mismo que otros fuman a escondidas
o escriben 
poemas de amor

que a nadie enseñan.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 9 de diciembre de 2018





LA PALABRA AMOR

No se define con besos la palabra amor
ni con pieles desnudas

ni con risas
paseos
amaneceres juntos

ni con anillos
firmas
compromisos

o expresiones que el uso desvirtúa.

El amor lo define 

(no sé... puede que me equivoque)

ese cosquilleante escalofrío 
(mitad admiración, mitad orgullo)
que uno siente al saber

que el otro es único.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 8 de diciembre de 2018





BOHEMIAN VUDÚ

(échesele imaginación y léase al ritmo de la parte del “Mama” de Bohemian Rapsody)

Vamos

a hacer vudú.

Cogeremos un muñeco
y le vamos a pinchar por todo el cuerpo

con un alfiler
o si no con un puñado de chinchetas.

Vamos...

verás qué bien
(ya verás qué bien)
no va a saber porqué 
de pronto tiene tantas agujetas.

Qué dolor... qué dolor...
cómo me duele todo...

Vamos...

no hace falta gastar.

Nos iremos a los chinos
no importa que el monigote sea amarillo

y a continuación
le hincaremos alfileres a montón.

Nos va a salir tiráo:
(nos va a salir tiráo)

que pa la magia negra yo soy muy competente y bastante apañáo.

Vas a ver
vas a ver

que e van a joder...

Les va a picar por tó
y no adivinarán
(y no adivinarán)

que hemos sido tú y yo

después de trasegarnos dos litros de ron.

Menudo colocón

menudo colocón.

Vamooooossss
u-u-u-uuuuuuuu

que va a ser superguay

no es grave, no es mortal, y al poco rato el susto se les va a pasar

pero igual...

pero igual

no vuelven a tocarnos la moral.

#SafeCreative Mina Cb

Nota de la autora: Existe un audio que no cuelgo por pudor, pero que enviaré a quien pueda sentir curiosidad.

viernes, 7 de diciembre de 2018





CHALECOS AMARILLOS

En una de mis vidas anteriores visité el país vecino con cierta frecuencia. No iba de turista sino de invitada con lo cual practiqué eso que los profesores de idiomas llaman la “inmersión lingüística”, que viene a consistir en que, puesto que nadie habla tu lengua, o aguzas los sentidos o te quedas a dos velas, de modo que en unos pocos días eres capaz de desenvolverte con cierta habilidad y hasta te puedes integrar en las conversaciones, siempre con retraso puesto que para charlas hace falta una agilidad mental de la que uno no es consciente hasta que no sale de la tierra de Cervantes.

Pero a lo que iba. Como todo extranjero, resulté pintoresca y mucha gente se interesó por mí. Me preguntaban cosas en torno a mi país, a las costumbres, al jamón serrano, a la situación de Cataluña e incluso a la cerveza San Miguel, que es allí una pócima bastante valorada de la que los gabachos (doy fe) hacen buen acopio cuando van hacia Bardenas. Yo les explicaba lo que estaba a mi alcance, consciente de la gran responsabilidad que supone hablar en nombre de un país desconocido del que solo se sabe a través de las noticias y del mundo audiovisual. No hacía mucho que habían tenido lugar las movilizaciones del 15 M y querían saber si esa semilla había germinado y si esos acontecimientos eran señal de que los españoles íbamos a empezar a preocuparnos de lo realmente importante. No hacía falta ser muy lista para darse cuenta de que estaban orgullosos de sí mismos: de su país, su identidad y su cultura. Pero, del mismo modo que se enorgullecen de sus tradiciones y de la grandeur, y siempre en petit comité, son capaces de criticar duramente al poder y las instituciones. Y de echarse a la calle en cuanto consideran que el gobierno se está pasando cuatro pueblos. De hecho, la anfitriona de una cena a la que asistí me confesó, un tanto avergonzada, que en Francia la gente se quejaba de todo. Incluso, me dijo, en la región de Marsella se habían convocado manifestaciones para protestar por el diseño de las placas de matrícula de los coches. Que, por cierto, fue modificado a raíz de dichas movilizaciones.

Me acuerdo mucho estos días de esa confesión. Del azoramiento de la mujer, que casi se excusaba por el carácter levantisco de sus compatriotas. Me acuerdo estos días, a punto de pasar la ITV de mi coche de gasoil que no sé lo que me va a durar, racionando el consumo de calefacción porque el gobierno ha vuelto a subir el kilowatio y consciente de que nadie va a mover un dedo. De que si se hace algo van a ser “los de siempre”. Y que como son cuatro nadie les va a hacer caso. Me acuerdo de ella cuando escucho la sentencia de “La manada”, cuando pienso en Urdangarín, cuando me llega la factura del teléfono. Me acuerdo de ella cuando el país se paraliza con un Barça-Madrid. Cuando la audiencia nacional interviene para parar una huelga de futbolistas...

Me acuerdo de ella. De ella y de esa última visita al país galo, cuando los currelas del Ikea y Leroy Merlin andaban alborotando Paris por el tema de las condiciones de las aperturas en festivo. Me acuerdo de ella. Y casi soy yo la que ahora se avergüenza cada vez que abro el maletero y veo mi chaleco amarillo, cuidadosamente doblado y metido en una funda.

No sé... tal vez tengamos lo que merecemos.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 6 de diciembre de 2018





DICIEMBRE

Gasta.

Gasta el sueldo. 
Gasta la energía. 
Gasta los sueños.
Gasta la salud.

Gasta.

Gasta para no ser menos. 
Gasta para demostrar. 
Gasta para no quedarte fuera. 
Gasta para que no te discriminen.

Gasta.

Gasta lo que tienes. 
Gasta lo que pides. 
Gasta lo que ahorras. 
Gasta lo que debes. 

Gasta.

Gasta hasta el delirio. 
Gasta hasta la ruina. 
Gasta hasta el vacío. 
Gasta hasta el borde mismo de la extenuación.

Gasta.

Gasta más. 
Gasta mucho. 
Gasta todo. 
Gasta hasta gastarte. 

Gasta.

Gasta en gastar el tiempo que gastarías en lo tuyo.
En los los tuyos. 
En otras cosas. 
En cosas que no gastan.

Gasta.

No pares.
No renuncies.
Nunca tengas bastante.

Nunca tendrán bastante.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 5 de diciembre de 2018






MANZANA PODRIDA

Nos hacen sentir viejos, amor mío. Nos muestran a cada instante que no servimos para nada. Que estamos desfasados. Que ni siquiera reciclándonos podremos volver a ser los que hemos sido.

En mi caso es normal, que paso ya del medio siglo... ¿pero en el tuyo, querido? En el tuyo no lo es. Tú eres joven. Aún brillas, pese a mi negligencia. Y yo te cuido, la verdad, no golpeándote ni vertiendo líquidos perniciosos sobre ti. Te trato con cariño, como me explicaron al dejarte en casa, y no permito que ningún factor nocivo se abra paso y llegue a penetrarte. No hago nada sin consultar con mi asesor. No me atrevo a decirte que sí a todo, como hacía con Windows. Yo era consciente, cuando me decidí por ti, de que esta historia nuestra debía ser distinta. Porque tú eras distinto. Y es por ello que me tomé esto muy en serio. Mucho. Porque conozco tu valor y tu prestigio. Y sé que cualquiera no puede manejarte. Pero venías tan bien recomendado que pensé que la inversión valdría la pena. Y ahora ya ves... después de dos años y medio todo se va al garete. Te has vuelto perezoso y no navegas con el brío del principio. Me cuesta ver las fotos en el Facebook. El Youtube se atasca y el servidor de correo me da problemas desde hace varios meses. Y ahora que, por fin, he tomado conciencia de que quizás lo que te pasa sea más grave de lo que yo supuse en un principio, es cuando lo he sabido. Obsolescencia programada. Tú porque tus creadores han decidido que eras demasiado duradero y yo porque ya no tengo la habilidad de antes para las tecnologías. Y esos cuadros de diálogo tuyos me resultan imposibles de entender. Y es que con Microsoft era todo más sencillo, pero tú manejas un idioma que me cuesta comprender. Porque me estoy haciendo vieja. Y por ello puse mi confianza en ti. Porque decían que contigo todo era más sencillo. Y sí que lo fue al principio, una vez que me hice a tus particularidades. Pero el tiempo pasa y poco a poco esto se ha ido enfriando. Y ahora me veo obligada, in extremis, a instalarte una actualización que no sé si arreglará la situación o la empeorará del todo. Una vez que descargue el enlace y clique sobre las palabras subrayadas, ya no habrá vuelta atrás. El proceso empezará y a mí no me quedará más que aguardar, muerta de angustia, el reinicio final que me confirme si lo nuestro tiene o no futuro.

#SafeCreative Mina Cb