martes, 21 de julio de 2026


 

JULIO DEL VEINTISÉIS

Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios:
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón
(Antonio Machado)

El domingo, mientras la plaza en rojigualda se llenaba de gente para ver a la selección, yo me puse la peli de Gila (biopic se dice ahora) e hice un viaje de hora y media al treintayseis, a esa España convulsa que iniciaba una guerra que duró más de tres años para muchos. Porque aunque lo de los tiros acabó en el treintaynueve, los perdedores lo fueron durante mucho más tiempo del que duró la contienda. Tanto que algunos aún hoy lo son. Y muchos lo siguen siendo, no debemos olvidarlo, abandonados sus restos en lugares que sus familias desconocen.

Y es que hay muchas maneras de seguir una guerra sin tener que disparar.

Y una de ellas es humillar a los vencidos. Restregarles por la cara la victoria todo el tiempo y recordarles que si siguen vivos es porque se lo permite el régimen. Porque se les podría dar el pasaporte de una forma más o menos impune sin que nadie moviera un dedo para defenderlos. Porque las dictaduras, me da igual de qué signo, son así. Se ataca a la democracia, se la doblega y se impone una forma de gobierno que obedece, más que a una ideología, a los santos cojones de un señor. O una señora. Y a quien no le gusta tiene dos opciones: o largarse, si dispone de viruta para ello, o quedarse con la boca bien cerrada y esperando a que palme el dictador.

Que es lo que hicieron muchos españoles de esos a quienes obligaron a cantar el Cara al Sol y a honrar una bandera que se impuso sobre la de la legítima República.

Y que por eso muchos odian tanto.

Y puntualizo ese “odian”, que no odiamos, ya que no es mi caso. Porque, pese a detestar el futbol, me alegré del triunfo de la selección por la parte que me toca. Como me enorgullezco de Barbacid, de Bunbury, de Moneo y de Induráin del mismo modo que voy presumiendo de las cuatro palabras en euskera que he sido capaz de asimilar en mi primer año de aprendizaje. De aproximarme a esa lengua y de poder compartirla con quienes la conocen. Lo mismo que hablo, escribo y entiendo francés y soy capaz de comunicarme en inglés en plan navajo.

Pero a lo que iba. Que la rojigualda fue una imposición de Franco. Que vale que antes era la institucional y blablablá, pero también los moros ocuparon la piel de toro muchos años y ya está. La historia es lo que es, y cambia para bien o para mal. Y esos cambios se suelen producir violentamente. Y a la bandera republicana la derrocó la dictadura. Y es por ello comprensible que haya quienes renieguen de la enseña que un tirano impuso. Porque Franco fue eso: un tirano. Un fulano que preparó un golpe de estado, que se erigió en caudillo tras la “desaparición” de algún colega y que, durante el resto de su existencia, machacó a quienes no pensaban como él, abolió derechos que se habían conseguido con gran esfuerzo y condenó a la mujer a ser esposa y madre, impidiéndole acciones tan normales en la actualidad como viajar, adquirir propiedades o abrir una cuenta corriente sin la autorización de un hombre. Y de eso, que no se nos olvide, hace como quien dice cuatro días. Pregúntale a tu abuelo.

De modo que no flipes. No te creas lo que te están vendiendo. No todos los que miramos con recelo a esos patriotas que se pintan la bandera hasta en el culo para hacer un calvo somos antiespañoles. Algunos somos descendientes de aquellos a quienes se obligó a comulgar con ruedas de molino, de aquellos a quienes se impuso una bandera en la que no se reconocían con una familia real que ha demostrado ser indigna de la función que desempeña, de aquellos que recelaban, muerto Franco, de una derecha terca, fatua y trasnochada que, no lo dudes, no tendría ningún problema en volver al treintayseis.

Y lo malo de la guerra, lo decía Gila en la película, es que allí la gente no se ríe.

#SafeCreative Mina Cb 

domingo, 19 de julio de 2026


 

FELICIDAD

La vi llegar ayer veloz y libre
de forma inesperada.
Gozó mi corazón por un momento
ante aquella visita deseada.
Se encendió en mi semblante una sonrisa,
Me sentí entonces llena de esperanza.

Pero hoy, cuando he querido retenerla
vi que en mis manos ya no había nada,
Se había ido, me había abandonado
y el dolor hizo un nudo en mi garanta.
Y sentí muchas ganas de llorar
y de correr veloz para alcanzarla.

Felicidad… me dije…
¿Qué cosa es tan extraña?
Que bien hoy y, sin apenas verme,
para mi desesperación, se va mañana.
Y me deja tan triste y solitaria,
y me deja tan rota y trastornada
que me pregunto, sin hallar respuesta:

¿Para qué me visita si después se marcha?

#SafeCreative Mina Cb
Marzo de 1982

sábado, 18 de julio de 2026


 

FUEGO

Pensaba que era amor pero era fuego.

Nació conmigo,
estuvo siempre ahí.

Tú solo lo prendiste,
aun sin ser muy consciente

y por eso quizás
te sorprendió la altura de las llamas

y tuviste que huir.

Tranquilo…
No te lo tengo en cuenta.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 17 de julio de 2026


 

Mojito:

Por verde.
Por exótica.
Por canicular.
Por refrescante.

Mojito:

Por dulce.
Por alegre.
Por nocturna.
Por desinhibida.

Mojito:

Por líquida.
Por elegante.
Por prolongada.
Por transparente.

Mojito:

Tan dulce y mentolada tentación.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 16 de julio de 2026


 

LOS DÍAS DEL GINGORO

“Que no te cierren el bar de la esquina”
(Joaquín Sabina)

Todavía se me encoge el corazón cuando paso por delante. Y son ya muchos meses varias veces cada día. Es más, hay ocasiones en que durante el estival paseo vespertino aún me sorprende la necesidad de la cerveza en jarra helada de la vuelta. Y sentarme en la puerta, sola, la espalda apoyada en la pared, y mirar hacia arriba para ver a los vencejos volar haciendo círculos a la caída de la tarde. Y esperar. Esperar a que el recipiente se vacíe o a que llegue alguien con quien compartir líquido y charla.

Era un lugar hermoso. Un refugio en el que siempre hallabas tu lugar. Un antro acogedor y friki que Kule regentaba con su dispar humor, ora eufórico, ora furibundo, haciendo un hueco con su amistosa hosquedad a todo el mundo. Fue por excelencia el nido, junto con Letras a la Taza, de los breves y dorados tiempos de la bohème tudelana. Allí corrían de mano en mano vasos y guitarras y allí aprendimos a mezclarnos, a respetarnos y a querernos. Tanto, que las amistades aún perduran y a veces, al encontramos, evocamos con nostalgia aquellas noches largas preñadas de abrazos y de acordes.

Nunca fuimos tan felices ni tan libres. Nunca estuvimos tan a salvo de la vulgaridad. Nunca un lugar fue tan plural y tan distinto. Nunca tanta inquietud coincidió en un mismo espacio.

Nunca Tudela fue tan fascinante como entonces.

Pero nada es eterno, y el triunfo de la intolerancia cultural, sumado a la crisis del coronavirus, fueron acabando poco a poco con toda esa bohemia floreciente. Y cesaron los coros de payos y gitanos. Y el panorama creativo se fue difuminando poco a poco. Y las multas cayeron como grises misiles. Y finalmente el miedo a la sanción y el cierre acabó por dar sus frutos. Y todo enmudeció. Y un mal día don Miguel Ángel Martín Martín metió en una maleta su esencia, su generosidad y sus cuatro propiedades y puso rumbo a su lejana Extremadura, echando así el cerrojo triste y definitivamente a la etapa más inolvidable de las vidas de muchos de nosotros.

Lo cual, por cierto y pese a todo, no es un mal legado.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 15 de julio de 2026


 

PROXIMIDAD

Terminaban ayer los Sanfermines
(esas fiestas son largas de cojones)
y toca ya esperar celebraciones
más cercanas aunque bastante afines.

Andan poniendo ya los banderines
que anticipan las grandes ocasiones
y arrastran hacia el cuarto los sillones
cuadrillas de exaltados chavalines.

El sábado comienza la novena
y el coro va entrenando la garganta.

Se prepara el tablao de la verbena
que siempre al gran momento se adelanta.

¡Qué ganas ya de ver la plaza llena
y de escuchar los vivas a la santa!

#SafeCreative Mina Cb 

martes, 14 de julio de 2026


 

DOS NOCHES DE VERANO

El sector más roquero de la peña La Teba ha celebrado la segunda edición del Zurracapote Swing, un festival local que se podría haber llamado de cualquier manera pero al que los hermanos Irala, o alguien de su cuerda, decidieron bautizar con el nombre de la bebida que hizo alegremente célebre a la veterana peña tudelana.

Y se acertó de pleno porque el encuentro es un poco como el citado brebaje, o sea potente, estimulante y algo cabezón si te pasas con la dosis de alcohol y decibelios. Aunque, tal y como se han puesto las cosas en Tudela, vale la pena apostar por la resaca con tal de disfrutar de un finde de los de antes.

De los de antes de Toquero quiero decir.

Porque antes de Alejandro se podía ir un sábado a un bar a oír música en directo. Y molaba porque para eso no necesitas a nadie. Y porque si adquieres al hábito te acabas convirtiendo en parte de la parroquia y al final conoces a todo el mundo y todo el mundo te conoce. Y no necesitas compañía porque siempre estás acompañada. Y es por eso que volver, durante un par de noches de verano, al rollo de la música en directo mola. Y en la calle aún más. Que vale, los vecinos y eso, pero que levante la mano quien no ha tenido la excavadora, el túnel lanzaescombros o el martillo neumático detrás del dormitorio.

¿Y prohíbe las obras el ayuntamiento?

A lo que iba. Que al final no es la música ni son las bandas ni los tragos. Al final es la gente que coincide con un interés común, que es el de disfrutar de la fiesta del directo. Y si encima son colegas pues mejor. Y si ya tocan bien flipas del todo. Y si no, les aplaudes con el mismo entusiasmo porque a ver, lo mismo alguno de esos grupitos de punkarras van puliendo el estilo y un día va y resulta que son la banda estrella del Viña Rock o del Azkena. Y vaya, que aunque no lo sean. El caso es que tengan la oportunidad de hacerse ver y oír. Y que nosotros, los que no distinguimos el acorde Mi del Re, nos vayamos esa noche a casa con la sensación de haber vivido un día de esos que merece la pena recordar.

Uno de los que cuentan.

#SafeCreative Mina Cb