sábado, 18 de diciembre de 2021


 

ALGUNOS TRUCOS PARA SECAR LA ROPA CUANDO HAY NIEBLA

Lo malo que tiene el río, aparte de las inundaciones, es la niebla, que en ciertas épocas del año, dificulta un huevo eso de secar la ropa.
Y es que una es antigua como las aceras. Y luego anda justa de sitio en la cocina y lo de la secadora, entre el cierzo y el sol, aquí como que no lo veo una inversión rentable. Por mucho que una amiga me diga que es el invento del siglo y que no sabe a qué estoy esperando para hacerme con una. Que no pienso, más que nada porque para mí, el invento del siglo, al menos en invierno, es el edredón de plumas. Y porque ella antes vivía al lado de Donosti.
Que allí necesitas la secadora todo el año.

Pero a lo que iba: que como la necesidad aguza el ingenio, me he ido haciendo con un pequeño catálogo de trucos para secar la ropa en periodos de humedad.

El primero, y sin duda conocido por todo el mundo, es el del tendedero de interior, que a veces, y si una tiene un balcón los suficientemente grande, se puede colocar al exterior, con lo cual la ropa queda resguardada de la lluvia pero no de la humedad, de modo que le cuesta secarse medio siglo (un siglo si le da por llover hacia el balcón cuando no estás pendiente y siglo y medio si al día de lluvia sigue otro de niebla). Es aconsejable, en cualquier caso e incluso aunque se utilice la versión astronauta, o sea colocar un plástico protegiendo el conjunto, utilizar pinzas para evitar que las bragas acaben esparcidas por la calle si se levanta viento, y desde luego que es muy recomendable dejar hacia el interior las indumentarias más indecentes o atrevidas.

Es también muy conocida, sobre todo en casos de relativa urgencia, la práctica de colocar las prendas sobre los radiadores, que hay a quien le da miedo por si arde la casa (yo no he conocido ningún caso), pero que te saca del apurro en un pispas a no ser que tengas gato, porque al menor descuido el pullover de angora acaba en el suelo sirviendo de mullido y cálido colchón a Mizifú. Y bueno, huelga decir que es necesario prestar especial atención a los calcetines finos, que pueden terminar rígidos, o a las piezas muy sintéticas, que tienden a desprender un olor desagradable al tiempo que se encogen hasta convertirse en un gurruño. Que más de uno ha utilizado este truquillo para deshacerse de algún que otro jersey horrendo.

Otro truco muy válido para las prendas de gran tamaño, como por ejemplo las sábanas, son las puertas. Eso sí, hay que limpiarlas primero por encima (ya sé que parece obvio pero por algo en el folleto de instrucciones de algunos microondas pone que no se deben utilizar para secar al hámster) y tener mucho cuidado con las manillas, que tienden a engancharse con las sábanas ajustables. Y hacerlo un día en que no tengas visitas porque la casa adquiere un cierto aire de zoco medieval.

Y para terminar, aunque segura de que me dejo en el tintero un montón de variantes, os voy a revelar el último de mis descubrimientos, que fue, en un momento de extrema urgencia en que precisaba secar una colada en pocas horas, meter el tendedero en la habitación más pequeña del piso, conectar un radiador eléctrico y cerrar la puerta. Claro que mi gozo en un pozo, porque la condensación fue tal que cuando abrí la puerta la ropa estaba medio seca, pero como esponjada. Una lástima, porque tenía el proyecto de, si funcionaba, poner un secadero de jamones en el baño.

Vamos, que no creo que repita, pero eso sí: cuando mi amiga la de la secadora lea esto me va a estar tomando el pelo hasta la primavera.

No sé… Lo mismo la bloqueo.

#SafeCreative Mina Cb

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