miércoles, 16 de diciembre de 2020


 

 EXIGENCIA

Renuncié por ti a todo

(o casi,
salvo al trabajo).

No fue exigencia
sino voluntad.

Me fuiste retirando poco a poco
de esas pequeñas cosas
vanas e intrascendentes

que hasta entonces habían
compuesto mi paisaje cotidiano.

Te regalé mi tiempo,
te di mi corazón
(con un cierto recelo en un principio)

y cuando me supiste
ya bien presa en tus redes

comenzaste a apretar.

Renuncia tras renuncia
lo fui dejando todo

pues era lo normal.

Excusaba mi ausencia en compromisos
antaño ineludibles

y nada,
insisto,
nada,
era más importante que agradarte.

Hasta el día en que al fin
descubrí,
ahogada en llanto,

que exigencia y amor son el peor binomio.

Y escapé, 
sabedora,

de que tu inseguridad me abocaba hacia el vacío

y dispuesta a pagar

el precio del océano de lágrimas

que habían de venir.

#SafeCreative Mina Cb

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