miércoles, 17 de junio de 2020




LAS HISTORIAS SELECCIÓN

Hace unos días me tropecé por el Feis con una foto que uno de mis contactos había colgado en la que aparecían unos cuantos ejemplares de la colección Historias Selección, ese clásico de Bruguera que acompañó tantas y tantas horas de mi infancia y que tan responsable es de esta afición mía por la página y la tecla.

Eran las Historias Selección la alternativa más socorrida a la carísima bicicleta que siempre escapaba al presupuesto de los Reyes Magos, y en un un país sin Dinsey Channel ni Españoles por el mundo, era ésta única ventana al extranjero que teníamos, aparte del libro de sociales. Y además eran una buena alternativa para los lectores reticentes, ya que en la misma edición concurrían dos relatos: el gráfico y el novelado, con lo cual si eras de los que se asustaban con el número de páginas, podías saltarte la letra pequeña y disfrutar con las viñetas, cosa que yo hacía sobre todo con las epopeyas náuticas, que siempre he sido un tanto propensa a confundir los océanos y a tomar babor por estribor. Pero claro, con las ilustraciones la cosa cambiaba: veías los buques con sus velas infladas por el viento, y a los bucaneros con sus sables, y esas onomatopeyas de “¡Aggghhh!”, que el enemigo profería al ser ensartado por el capitán del barco, y los barriles de ron en la bodega... y aunque no fueses capaz de tragarte el tocho entero, al menos te quedabas con una leve idea de quién había sido don Emilio Salgari. Y luego, que venía todo muy bien explicado en la cubierta de papel couché que envolvía el ejemplar de cartón duro. Tú cogías el libro y la portada, relatando una de las escenas principales de la obra, ya te ponía los dientes largos o te echaba para atrás. Y, por si no lo tenías claro, en el lomo había unos retratos de los protagonistas. Para que no te perdieras, que es algo que nos pasa mucho a los TDH sin diagnosticar. De ese modo, si a lo largo de la lectura te surgía un dilema, sólo tenías que consultar la galería fotográfica para salir de dudas.

Yo, que siempre he sido muy remoñi, prefería los cuentos para niñas. Bueno, y los de ciencia-ficción. De modo que si caía en mis manos un ejemplar de temática menos atractiva, lo que hacía era leer sólo el tebeo y luego abandonarlo por ahí hasta que mi madre se lo regalaba a mi tía, que tenía tres chicos que, seguramente, valorarían más las hazañas de Strogoff, que andaba siempre por ahí cazando osos. A mí me gustaban Pollyanna y la princesa Madelaine y Quo Vadis, que las de romanos también eran mi pasión. Hasta el Lazarillo leí, que me acuerdo como si la estuviera viendo ahora de la viñeta de las uvas, cómo me gustó, vas a comparar con los corsarios. Aunque la verdad es que si el verano era largo me acababa tragando la letra pequeña de Verne, de Karl May o de quien hiciera falta. Aunque no me enterase de nada. 

El caso era leer, vaya obsesión. 

#SafeCreative Mina Cb

martes, 16 de junio de 2020




SANTANA 2020

Tanto se habla de las fiestas
en los foros de internet
que al final, he decidido
pronunciarme yo también.

Porque, como el personal
parece estar convencido
de que el virus se retira
por donde había venido

y aunque dijo ya hace un mes
Toquero que no había fiestas
la gente sigue a lo suyo,
sin parar de dar ideas

para que, de un modo u otro
tengamos una semana
de jolgorio y despelote
pero sin perder la calma

voy a proponer yo aquí
un programa alternativo
tomando las precauciones
para no atraer al bicho.

El cohete en varios turnos
y dividido por franjas:
uno para los ancianos
a las diez de la mañana,

el otro para los críos
a las cinco de la tarde
y a mediodía el de siempre...
eso sí, sin desmadrarse,

todos de blanco y de rojo,
provistos de mascarilla
y cumpliendo a rajatabla
cuatro normas bien sencillas:

Nada de beber a morro
varios en una botella,
nada de estar tan pegados:
dos metros, esa es la regla.

Nada de que los vecinos
echen agua desde arriba,
que lo mismo en algún cubo
está disuelta la bicha.

Nada de llenar los bares
ni de repartir abrazos,
nada de padres con críos,
nada de críos con yayos,

nada de, si hace calor
refrescarse en una fuente,
que si alguno tiene el virus
se lo pegará a más gente.

Nada de ir al puente a ver
los fuegos artificiales
y apiñarse como hormigas
sin los dos metros legales.

Nada de soltar el “¡Ooooooh!”
cuando nos guste el exploto,
que lo mismo le escupimos
al decirlo el virus a otro.

Y, para la procesión,
la solución está a huevo:
que cada cual lleve un cirio
de exactamente dos metros

y marque con esa vela
la distancia de rigor
y a Santa Ana, que le pongan
unas andas con motor.

Los almuerzos se han de hacer
en mesas de veinte metros
para que así corra el aire
y no surjan contratiempos,

que, total, con lo que grita
la peña ya de normal
el volumen de las voces
será como el habitual.

Eso sí, cuando se acerque 
el conflictivo momento
del abrazo y la palmada
que se arrime el camarero

y disuelva la reunión
antes de que vaya a más
la efusión, y se produzca
algún contagio fatal.

Con los encierros se impone
lo mismo que en el cohete:
por turnos, y por edades,
que algunos ya no son muetes

y manteniendo, otra vez
la distancia permitida
no sólo entre corredores,
también entre las vaquillas.

Que no se acerquen los mozos
como les gusta, a los cuernos
y que guarden, por favor
los consabidos dos metros.

Y luego, en la Revoltosa
yo haría como en los bares:
con un cincuenta por ciento
se evitan proximidades

y, de nuevo, como en todo
lo demás, se aplican franjas:
tres tandas de diez minutos
para danzantes y banda.

Lo mismo se puede hacer
con los bailes populares:
los divinos en un turno
y en el otro los “normales”

que alguna que yo me sé
es capaz, os lo aseguro
de hacerse toda la “Era”
en veinticinco segundos.

Con la verbena no habrá
grandes problemas, digamos
porque de normal acuden
solamente cuatro gatos.

Eso sí, no se autoriza
que nadie baile agarráo,
que el riesgo se multiplica
cuando se anima el saráo.

Así que se instalarán
en el kiosco un par de agentes
que graben, para multar
después a los delincuentes.

Los cuartos no van a ser
una tarea sencilla
puesto que no hay suficiente
autoridad en la villa

y es por eso que el muylustre
pagará a algunos chivatos
que llamen a los munipas
si alguien incumple el mandato.

Que, con la experiencia que
tuvimos con los balcones
podemos estar seguros
de que haber, hay condiciones.

Con los toros pasa un poco
como pasa en la verbena:
van cuatro gatos, por tanto
mejor no gastar las perras

o soltar una vaquilla
de las de por la mañana
respetando los dos metros
entre la res y la espada.

Me queda lo de las ferias
y los puestos ambulantes:
dos metros de muete a muete
o de feriante a feriante

y los clientes del puesto
no se podrán probar nada
ni tocar la mercancía
que lo mismo está infectada.

Y para el “Pobre de mí”
se hacen turnos nuevamente
y terminamos las fiestas
para Navidad... con suerte.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 14 de junio de 2020




EL CX

Sábado a la mañana. Vacaciones. Terraza tranquila en un lugar con árboles y esa paz de quien ha pasado ya por más de lo que le va quedando. 
La vista fija en la camarera, una jovencita morena de ojos grandes, cuando mi acompañante dice:

”Wuuala, un Palas. Menuda reliquia.”

Me giro y lo veo y mi cabeza se va de inmediato a otra terraza, esta vez de la Plaza Nueva, y a mi despampanante amiga Rosa Mari, que hace mil años que ya no vive aquí, sentada en el Aragón con el suplemento del País entre las manos tras haber llegado atronando con su CX Palas, gris, como el que acaba de pasar, y hacer a continuación que todos los parroquianos levantasen la cabeza para fijar la vista en sus (todavía) espectaculares piernas. Y escucho de nuevo la relación de las andanzas de la noche anterior, cuando a las tantas nos dispersamos y alguna que otra se despistó por el camino a casa. La veo a ella, riendo con esa risa fuerte y cristalina, hablando de su jefe y de las oposiciones que anda preparando, y veo también al resto: Iñaki, Viti, Jesús, Darío, Maria Eugenia... los habituales del vermú, algunos porque nos apuntábamos a todo y otros porque no les caía lejos de casa. Puedo escuchar sus voces como si fuera ahora, ver las camisetas, los vaqueros y las deportivas de ellos y hasta sentir el tintineo del hielo en los vasos al moverse. Me acuerdo de ese tiempo en el que todo, tanto bueno como malo, estaba por hacer, y la única cavilación era la de decidir si el sábado nos íbamos a Alfaro o a Tafalla. Y todo ello sucede en los segundos que el semáforo tarda en ponerse verde y el conductor levanta el pie del freno, mete primera y se lleva, calle abajo, ese dulce fragmento de mi vida.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 13 de junio de 2020




LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVA


Ay, pobrecita Eskarlata:

retirada de emisión
por una televisión
correctísima y pacata.

No quitan a “Harry el sucio”
ni a otros violentos tipazos
que arreglan todo a balazos
o a golpe de estrapalucio

ni censuran en las horas
en que hay delante menores
escenas mucho peores
y algo más de turbadoras

que la de “Mami”, la amable
mucama de negra tez
ajustándole el corsé
a la sureña indomable

pero dicen, de repente,
los dueños de HBO:
“Lo que el viento se llevó”
es un film improcedente

y lo sacan de parrilla
con la puntualización:
“Volverá a programación
mas con una coletilla”.

En fin... que como ahora es tal
la ignorancia de la plebe
las televisiones deben
saber qué está bien o mal.

No sirve que por ti mismo
establezcas tu criterio,
ha de haber alguien más serio
que decida si hay racismo

o si ciertos contenidos
pueden ser perjudiciales,
ofensivos o inmorales
y deben ser prohibidos.

¡Ay, señor, cuánto tormento
ha de sufrir la cultura!
¡Ojalá que a la censura
se la lleve un día el viento!

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 12 de junio de 2020






EL MINISTERIO DEL TIEMPO


A veces me los imagino. A Lope y a Calderón y toda esa gente en el Feisbu. Que si dáseme una higa. Que si válgame el comendador. Que si érase un hombre a una nariz pegado. Que si qué delito cometí contra vosotros naciendo. Me los imagino ahí, echando las horas delante del teclado, en el Twiter por ejemplo, soltando chorradas a doscientos ochenta caracteres en lugar de escribir Fuenteovejuna o el Buscón. Y lanzándose, cual Alonso Quijano contra los molinos, al ataque de los que maltratan las distintas formas del “por qué” o escriben “haber” por “a ver” de forma sistemática. Me los veo tirando de epíteto y de hipérbaton, votando a bríos y dándose a los cielos al toparse con un tan valorado desdén por la cultura. Casi los adivino entrando al parlamento, pluma en ristre, para sacarles los colores a toda esa cuadrilla de patanes que se insultan con tan poco estilo. Con los brutos que eran Góngora y Quevedo y lo bien que les quedaba todo. Especialmente a Quevedo, que insultando no tenía parangón. Me lo veo subiéndose al estrado, sin tricornio ni pistola pero tan amedrentador como Tejero, y diciendo a toda esa chusma del gobierno que son unos mamertes, unos bultununes, unos mangurrianes y unos cagalindes. Y soltándolo así, tal cual suena, ataviado de época, con su perilla y la cruz de Santiago en el pecho, y los impertinentes apoyados en la punta de la nariz. Y alrededor suyo lo más granado de la cultura del siglo de Oro: Velázquez, Murillo, Rubens (que no era de aquí pero venía mucho), Zurbarán, el Greco, Juan de Herrera, Cervantes, Berruguete, ... y los citados Lope, Calderón y Góngora, solemnes, comprometidos y muy conscientes de la trascendencia de su labor. Y luego, en el gallinero, sus distinguidas señorías, repantingadas en sus escaños, algunas dormitando, sin hacer ni puto caso a esa cuadrilla de locos anacrónicos o bien grabando la intervención para colgarla en Instagram mientras que todas las televisiones del país transmiten en directo esa especie de episodio del “Ministerio del tiempo” y la oposición abuchea a los artistas, porque no tiene ni idea, como la mayoría de los ocupantes del hemiciclo, de quién puñetas son...

Ni falta que les hace, creen algunos.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 11 de junio de 2020




RISKETO

Si a este hombre se lo saca
el Ibáñez del tintero
y lo pone a trabajar 
de jefe de Mortadelo

y lo llama, como dice
Sofía, señor Risketo,
por el tupé y el color
zanahoria de su pelo,

se parten de risa España
y parte del mundo entero,
porque, como personaje
es un filón este abuelo.

Ya era chuleta el andoba
desde hace bastante tiempo,
mucho antes de convertirse
en el presidente electo

de los Restados Unidos
de América, y es por eso
que no consigo entender
por qué coño lo eligieron.

Pasta no necesitaba,
que ya estaba bien repleto,
y famoso también era,
aunque no por haber hecho

algo relevante como
regalar medicamentos,
luchar por la paz mundial
o prevenir los incendios.

Más bien su fama venía
de amontonar el dinero,
tanto, que en lugar de Donald,
debió ser Gilito, creo.

Pero en fin, se presentó
y lo votaron (¡oh, cielos!)
y, si el anticristo existe,
es él... y en versión paleto,

porque, desde que llegó
no hay en el mundo consuelo:
cada vez que abre la boca
sube el pan y baja el euro.

La ha liado con los chinos,
la ha liado con los negros,
la ha liado con la OMS...
¡Mecagüen todos sus muertos!

Medio país ha bebido 
lejía por su consejo
y se ha pasado la alarma
por el forro de los huevos.

Y aún hay quien lo votará
si se presenta de nuevo.
Que alguien pare, por favor,
el mundo...
… Que yo me apeo.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 10 de junio de 2020





IMAGINA

Imagina un mundo limpio. Sin basura. Un lugar en el que cada cual se haga responsable de sus desperdicios y sea consciente de la importancia que tiene generar desechos y del impacto de los mismos sobre el ecosistema.

Imagina un mundo justo. En el que los recursos se repartan y la vida se organice en torno a los ritmos biológicos. En el que no existan la explotación ni la necesidad. En el que la empatía sea ley y el trabajo se conciba como un servicio y no como una obligación que nos roba el tiempo y la energía.

Imagina un mundo en paz. En el que, al no existir la envidia y la ambición, el equilibrio sea perfecto. Un mundo en el que humanos, bestias y vegetales podamos convivir. En el que las armas no sean necesarias. En el que los animales y las plantas no padezcan de continuo los efectos de la codicia humana.

Imagínalo.

Y ahora vuelve a mirar la foto.

#SafeCreative Mina Cb