ÉRASE UNA VEZ
(un cuento sobre la desaparición de las Efímeras)
-¡¡Waaaala mamá, qué foto tan chula!! ¿Quién es?
-Soy yo, tesoro.
-¿En serio? ¿Así de pequeña?
-Pues claro. Más o menos como tú ahora, mi vida.
-Y es el puente ¿no? El del río. ¿Ya estaba entonces?
-Pues claro, cielo, ya estaba. Ese puente es muy viejo.
-¿Más que los yayos?
-Muchísimo más.
-¿Y esa lluvia tan rara era granizo?
-No, corazón. Eran maripositas.
-¿Mariposas? ¿En serio? ¿Llovían mariposas en el puente?
-No exactamente, cariño. Más bien permanecían en el río, en larvas, como los gusanos de seda del cole, y unas cuantas noches del verano rompían el capullo y volaban hasta el puente atraídas por la luz de las farolas.
-Jopetas, pero eso es fantástico. ¿Y cuándo va a pasar? ¿En verano? ¿Me llevarás a verlo?
-Ya no sucede, amor.
-¿Cómo que no? ¿Y por qué? No es justo. Yo quiero verlo.
-Pues porque ya no pasa.
-¿Pero es que ya no viven en el río? ¿Por qué se fueron? ¿Quién las asustó?
-Nadie las asustó, pequeña, pero pasaron cosas…
-¿Qué cosas? Dímelo.
-Bueno… Pues había personas que sabían mucho de la vida de estos insectos y decían que no era bueno para ellos lo que estaba pasando. Que subían engañadas por la luz artificial y la mayoría de los huevos no acababan en el agua.
-¿Y eso es verdad?
-No te sé responder, mi cielo. Yo no soy una experta. Pero creo que fue por culpa de las obras o del cambio de las luces. O de ambas cosas.
-¿Del cambio de las luces? ¿Y por qué las cambiaron?
-Hicieron obras en el puente y fue entonces. Aquel verano de las obras no salieron, me imagino que por los movimientos que hubo en el agua. Y ya al año siguiente, como también habían cambiado las bombillas de las farolas del puente, empezaron a eclosionar en otros sitios.
-¿Y qué es eclosionar?
-Eclosionar es cuando un montón de huevos se rompen a la vez y todos los bichitos que hay dentro de ellos salen al mismo tiempo.
-Cuánto sabes, mamá… Y dónde ecosquinaron.
-Eclosionaron, niña, eclosionaron.
-Es que es una palabra muy difícil, mami. Bueno ¿Dónde salieron?
-Pues por zonas habitadas próximas al río. Una noche, por ejemplo, hubo muchísimas en el Paseo de Pamplona, donde vive tu amiga Leire.
-¿¿Allí?? Pero eso está lejísmos del río. ¿Cómo pudo pasar?
-No sé, querida. Yo creo que fue la luz. Les gustaron las farolas y allí fueron.
-Ya… pero tú has dicho que salían para poner los huevos en el río.
-Y así es, chiquita mía, pero la luz las confundió y a la mañana siguiente la calle apareció cubierta de restos de mariposas muertas que acabaron, junto con sus huevos, en los cubos de los basureros.
-¿¿Muertas?? ¿y quién las había matado?
-Esos animalillos sólo vivían una noche. Rompían el capullo, salían del río buscando la luz, depositaban los huevos, caían al suelo y morían al poco tiempo.
-¡Pero eso no es justo!
-Son ciclos naturales, vida mía. Y ese es el de esas mariposas.
-¿Y por qué ya no hay?
-Bueno, pues me imagino que al no subir al puente no llegaban al río tantos huevos ya que muchos acababan en la basura, como te acabo de contar. Y poco a poco fue habiendo cada año unas pocas menos hasta que desaparecieron de nuestra ciudad.
-¿Y dónde están ahora? ¿Volverán?
-Pues no creo, tesoro.
-¿Y por qué las dejaron desaparecer? Si no pasó de golpe, como dices, si pudieron ser las luces, podían haber hecho algo para que volvieran a salir. Y así si no era eso, podían haber investigado ¿no?
-No lo sé, amor, ya te digo que de eso se ocuparon personas expertas que sabían muy bien lo que les convenía a esas maripositas.
-Pues mira, mami, si hubieran sido tan expertos igual hoy aún estarían en el río y yo podría verlas.
-Igual, cariño, igual…
#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Jose Miguel Jiménez
Modelo: Olaia
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
jueves, 20 de agosto de 2026
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