domingo, 23 de octubre de 2022


 

LO DEL “LA LA LA”
(décima euskaldúnica)

Quien desprecia un idioma
niega una identidad,
resta diversidad

y aún encima se toma
lo que es bien serio en broma.

Mil años hace ya
de eso del "La la la"
con Franco y la censura.

¿Qué tiene la cultura
que tanto miedo os da?

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 22 de octubre de 2022


 

COMO EL CRISTAL

Es fiesta
y hace un día radiante

y me despierto rara
sin el ruido de tus patas sobre la tarima.

Voy a la cocina:
el comedero lleno me golpea en los ojos,
llenándolos de lágrimas.

Lo vacío y lo limpio
y lo guardo en un sitio en donde no lo vea.

Desayuno despacio,
como atolondrada,
con la radio encendida

y empiezo,
tras hacerlo,
a recoger tus cosas.

Me vienen a la mente,
como ocultos en una nebulosa
los últimos tres días:

la fuga
los ataques
las carreras
el diagnóstico a ciegas
del menor de los males

y luego la ilusión
por esa repentina mejoría

(me acuerdo de mi madre:
“mejoría de la muerte” la llamaba)

y unas horas más tarde
tan sólo tres o cuatro

tu cuerpo laxo y esa sensación
de que todo acababa.

Y ese viaje en el coche,
envuelto en una manta

y el diluvio al llegar,
yo ya sin aguantar las lágrimas,
tú las patas colgando
como una marioneta,

y la gente a lo suyo:
sus trabajos, sus vidas, sus recados.

Y la mesa de acero inoxidable
y la vía
y yo, guapopguapoguapo…

Y el regreso,
con la manta doblada entre las manos

y un vacío en el alma

grande como tu vida
negro como tu muerte

frío como el cristal.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 15 de octubre de 2022


 

AMIGOS

- Me suenan tus bigotes.
- Y a mí los tuyos.
- Ahora caigo… ¿No eras tú el gato de la loca esa que hace collares de hilo?
- Pues creo que sí pero no lo tengo claro. Es que se me iba la cabeza ¿sabes? Últimamente ya no sabía si había comido o no. Pero me acuerdo de que antes de marcharme me pusieron una lata de atún. O igual era salmón. No sé. O conejo sobrante del día aquél que le vaciamos la olla y la dejamos sin comida. ¡Qué rebote se pilló!
- Tenía genio, sí. Alguna vez venía por casa. Era un hacha haciendo cosquillas en la nuca.
- Dímelo a mí. Eso y lo del genio, que cuando me ponía muy pesado me pegaba unos chillos…
- Pues como la mía. Que ni te quiero contar cómo se puso el día que salté al teclado y le borré no sé qué… Qué tía… siempre con sus cuentitos, como si no existiera nada más.
- Y las cervezas… que en cuanto una venía lo primero que hacía la otra era sacar la jarra y la latita. Y luego se iban juntas y aparecían a las tantas por casa. Mi dueña al menos.
- Vale, pero reconoce que nos querían un montón.
- Un montón, sí. Pero tienen las dos muy mala leche.
- Eso sí… ¿y los novios? ¿qué me dices de los novios? Porque menudo ojo de lince tanto la una como la otra.
- Buenoooooo… eso es capítulo aparte. Yo me acuerdo de ese que tocaba la guitarra, que yo me escondía en la funda. Y cuando se iba de casa me colaba por la puerta escaleras abajo para que me subiera en el ascensor. Les hacía a los dos una gracia…
- Ay, los guitarristas, no me hables, que si yo te contara…
- Bueno, y el vencejo. Que un día apareció con él y poco pudo que lo sacó adelante. Y eso que lo crió entre nosotros. Porque no sé si lo sabes pero en casa éramos cinco. Al último lo recogió de la calle hace un par de años o así. Esta es que no sabe ver a nadie desvalido, tiene menudo corazón.
- Yo es que como llevaba tantos años enfermo no podía tener compañía. Salvo el loro cantajotas, que llegó para un tiempo y ahí está. Me gustaba joderlo cuando se metía dentro de la jaula. Me ponía a dos patas y la sacudía como si fuera un terremoto. Si estaba fuera no, que se ponía farruco y me asustaba.
- ¿Y al final que te pasó?
- No lo sé muy bien. Un tumor parece. Pero hasta el martes estuve tan feliz. Hasta me había escapado el domingo, que menudo sofocón le dio.
- Pues como yo. Hasta ayer. Pero creo que lo mío era demencia. Tiene gracia, mira que encontrarnos aquí, en el depósito, después de un final tranqui, sin sufrir, cada uno junto a su amita.
- Sí, creo que hemos tenido mucha suerte. Y una buena vida.
- Desde luego que sí.
- ¿Me vas a acompañar cuando nos lleven al otro lado?
- Pues claro, te daré la patita.
- Qué gracia, como el loro. Oye ¿cómo te llamas?
- Yo Gau Beltz.
- Yo Robin.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 14 de octubre de 2022


 

VIGILIA

De poco sirve huir

salir de viaje

apuntarse a cursillos

ir por la vida con auriculares

o colgarse del cuello una pantalla.

Cuando cae la tarde
y todo se oscurece
y ya no queda un sitio adonde ir

y te quedas a solas
con las sombras del techo
desafiando al sueño que te esquiva

se hace el silencio…

Y tu conciencia toma la palabra.

#SafeCreative Mina Cb 

jueves, 13 de octubre de 2022


 

ÁNGELA

Tenerte de invitada en una cena
suponía sí o sí salir con hambre
pues siempre aparecía algún fiambre
en la primera o la segunda escena,
daba igual si era adviento o nochebuena.

Si llegabas, pongamos, a un congreso
de escritores del género sabueso
de pronto alguien gritaba en otra sala
mientras se oía el ruido de una bala
y desplomarse un cuerpo por su peso.

Da igual si el asesino o la asesina
poseía la astucia de un raposo
y había sido, pues, muy cuidadoso
de simular estar en la cocina
mientras era en el hall la escabechina.

Tú atabas cabos con tu gran olfato
y, evocando a menudo algún relato
de tu cosecha, cuando el homicida
pensaba que te dabas por vencida
lo acusabas… ¡voilà! de asesinato.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 12 de octubre de 2022


 

EN EL VIENTO
(carta de amor a un ángel)

Tú pesabas ocho kilos y Carbonilla dos y medio. Carbonilla era mi ex, la gata negra a la que tuve que dar el pasaporte porque más que gata era una pantera, menudo genio. Yo aún tenía la máquina de coser y recuerdo que cuando Vanessa y Hesu te sacaron del trasportín, la gata dio un bufido que te mandó al rincón, entre la pata de la máquina y la pared. Tanto que me olí que el trueque acordado no iba a producirse: “No os la lleváis ¿verdad?”- musité, mohína. “No- me respondieron- cuando coloques a la otra nos avisas”.
“La otra” fue derecha al huerto de mi tío y sólo entonces te instalaste en casa. Vane me había dicho que iba a ser como si tuviera un gato en cada habitación y no se equivocaba. Todo el día en los pies. Tanto que el día que me di el golpe en la cabeza y me salió un chichón en plan hombre elefante mi madre pensó que habías sido tú el culpable, con esa manía de ponerte siempre en medio. Mi madre, qué gracia, que cuando estuvo en casa con lo del hombro roto dormía en mi cama y, como no podía sacarte de debajo por las buenas (eran ya diez kilos, compañero) lo hacía agarrándote del rabo. Y tú ni te inmutabas.
Has tenido la solidez que tienen los enfermos crónicos. Ni un mal achaque en más de diez años con una inmunodeficiencia a cuestas, que ya es mérito. Has querido a todas las personas que han querido quererte, has asombrado a propios y extraños exhibiendo tu gatuna anatomía en el balcón (unos franceses hasta nos filmaron mientras te cepillaba) y has aguantado estoicamente fiestas, procesiones y conciertos sin soltar un maullido más alto que otro. Has tolerado mis ausencias sin un mal gesto y por hacer, hasta te has ido con la lluvia, como los más grandes.

Me dejas un arenero lleno, un frasco de jarabe recién abierto y los restos de ese pienso que costaba un riñón. Nos ha quedado pendiente, entre otras cosas, probar el arnés de Susi para pasear y que esa medicación antiepiléptica te hiciera algún efecto para poder tenerte algunos años más. Pero, por lo demás, has conocido a mi padre, a mi madre, a mis amigos y amigas, a los hombres a los que probablemente más he querido en esta vida, a mi hermana, a mi cuñado, a mis sobrinos y hasta a un loro cantajotas. No es mal balance, aunque de haber sabido lo que te esperaba anoche te hubiera dado un puñado de conos de bacon cuando me los pediste. Y hasta un trago de VollDamm.

Pero ¿sabes? De todo lo que hemos vivido, sin dudarlo, me quedo con la imagen de la otra mañana, cuando, tras tu aventura en busca de la libertad, te encontré, ante un portal, bebiéndote el sol de una radiante mañana de domingo.

Buen viaje, compañero. Nos encontraremos en el viento, cuando yo también sea cenizas.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 11 de octubre de 2022


 

PUENTE

Ay, amigo, que es miércoles mañana
y no martes ni jueves el festivo
y adoleces por tanto de ni motivo
para coche, gasofa, caravana
y efímera escapada hacia el nirvana.

Te toca esta vez pues, quedarte en frente,
más quemado que un mixto y obediente
de la triste cadena de montaje:
que el Pilar, por desgracia, y este viaje
cae fatal para que tengas puente.

#SafeCreative Mina Cb