miércoles, 22 de diciembre de 2021


 

NUEVOS RICOS

No tengo cuerpo
de lotería
pero con poco
me arreglaría.

Pagar mis trampas,
cambiar de coche,
gastar los euros
a troche y moche.

Comer de pinchos
todos los días,
abrir un par de
cervecerías.

Comprarme un piso
cerca del mar,
no volver nunca
a trabajar.

Ir al mercado
en limusina
y que conduzca
Joaquín Sabina.

Lograr tan alta
notoriedad
que hasta me escriba
su Majestad

para decirle:
“Lo siento, chico.
Yo no me junto
con nuevos ricos.”

#SafeCreative Mina Cb

martes, 21 de diciembre de 2021


 

LOCURA

No negaré que el río me embelesa
y me tiene por siempre enamorada.
Contemplo su caudal, hipnotizada,
mientras voy desde el puente hasta la presa.

Lo venero, además, sin ser obsesa
el Sábado cuando hago la colada
o en esa ducha al fin de la jornada
o en la jarra del agua de la mesa.

Mas he de confesar al auditorio
que hay algo que ese amor me descoloca
y me quita las ganas de jolgorio.

Pues sabiendo que es ahora cuando toca
y que se trata de algo transitorio
esta niebla me está volviendo loca.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: José Miguel Jiménez

lunes, 20 de diciembre de 2021


 

CRITICAR ES OTRA COSA

Cada vez me gusta menos
criticar a los demás
o ir hablando por detrás
de los defectos ajenos.

Será que a años tan serenos
una anda ya a medio gas
o porque alterno quizás
sólo con amigos buenos.

Lo cual no es inhibitorio
para incidir, quisquillosa
en temas del consistorio.

Que para estar quejicosa
me basta su repertorio:
Criticar…
… Es otra cosa.



#SafeCreative Mina Cb

domingo, 19 de diciembre de 2021


 

QUE ME MATE LA VIDA

No he de vivir, y tengo la certeza
desde que abrí mi mente la razón
más allá de que pulso y corazón
sucumban al azar o a la flaqueza.

Mas aprecio la vida y su belleza,
y esta despierta en mí una tal pasión
que asumo con mortal resignación
los riesgos de tener mala cabeza.

Harta, pues, del discurso y de las poses
de esa grey aburrida e insufrible
que anda vaticinando los adioses

y ante tanta amenaza imprevisible
me he postrado a pedirles a los dioses
que me mate la vida…
si es posible.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 18 de diciembre de 2021


 

ALGUNOS TRUCOS PARA SECAR LA ROPA CUANDO HAY NIEBLA

Lo malo que tiene el río, aparte de las inundaciones, es la niebla, que en ciertas épocas del año, dificulta un huevo eso de secar la ropa.
Y es que una es antigua como las aceras. Y luego anda justa de sitio en la cocina y lo de la secadora, entre el cierzo y el sol, aquí como que no lo veo una inversión rentable. Por mucho que una amiga me diga que es el invento del siglo y que no sabe a qué estoy esperando para hacerme con una. Que no pienso, más que nada porque para mí, el invento del siglo, al menos en invierno, es el edredón de plumas. Y porque ella antes vivía al lado de Donosti.
Que allí necesitas la secadora todo el año.

Pero a lo que iba: que como la necesidad aguza el ingenio, me he ido haciendo con un pequeño catálogo de trucos para secar la ropa en periodos de humedad.

El primero, y sin duda conocido por todo el mundo, es el del tendedero de interior, que a veces, y si una tiene un balcón los suficientemente grande, se puede colocar al exterior, con lo cual la ropa queda resguardada de la lluvia pero no de la humedad, de modo que le cuesta secarse medio siglo (un siglo si le da por llover hacia el balcón cuando no estás pendiente y siglo y medio si al día de lluvia sigue otro de niebla). Es aconsejable, en cualquier caso e incluso aunque se utilice la versión astronauta, o sea colocar un plástico protegiendo el conjunto, utilizar pinzas para evitar que las bragas acaben esparcidas por la calle si se levanta viento, y desde luego que es muy recomendable dejar hacia el interior las indumentarias más indecentes o atrevidas.

Es también muy conocida, sobre todo en casos de relativa urgencia, la práctica de colocar las prendas sobre los radiadores, que hay a quien le da miedo por si arde la casa (yo no he conocido ningún caso), pero que te saca del apurro en un pispas a no ser que tengas gato, porque al menor descuido el pullover de angora acaba en el suelo sirviendo de mullido y cálido colchón a Mizifú. Y bueno, huelga decir que es necesario prestar especial atención a los calcetines finos, que pueden terminar rígidos, o a las piezas muy sintéticas, que tienden a desprender un olor desagradable al tiempo que se encogen hasta convertirse en un gurruño. Que más de uno ha utilizado este truquillo para deshacerse de algún que otro jersey horrendo.

Otro truco muy válido para las prendas de gran tamaño, como por ejemplo las sábanas, son las puertas. Eso sí, hay que limpiarlas primero por encima (ya sé que parece obvio pero por algo en el folleto de instrucciones de algunos microondas pone que no se deben utilizar para secar al hámster) y tener mucho cuidado con las manillas, que tienden a engancharse con las sábanas ajustables. Y hacerlo un día en que no tengas visitas porque la casa adquiere un cierto aire de zoco medieval.

Y para terminar, aunque segura de que me dejo en el tintero un montón de variantes, os voy a revelar el último de mis descubrimientos, que fue, en un momento de extrema urgencia en que precisaba secar una colada en pocas horas, meter el tendedero en la habitación más pequeña del piso, conectar un radiador eléctrico y cerrar la puerta. Claro que mi gozo en un pozo, porque la condensación fue tal que cuando abrí la puerta la ropa estaba medio seca, pero como esponjada. Una lástima, porque tenía el proyecto de, si funcionaba, poner un secadero de jamones en el baño.

Vamos, que no creo que repita, pero eso sí: cuando mi amiga la de la secadora lea esto me va a estar tomando el pelo hasta la primavera.

No sé… Lo mismo la bloqueo.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 17 de diciembre de 2021


 

MARA
(El gigante de papel)

El interior del tanque comenzó a burbujear ruidosamente, al tiempo que del agua brotaba una especie de rugido, como si algo enorme se moviese dentro. El líquido, es importante que se sepa, llevaba ya agitándose desde hacía unas semanas, concretamente desde el día del incidente

El empleado encargado del mantenimiento intentó asomarse, subiendo por la escalerilla adosada al hormigón, pero la vibración del pozo lo lanzó por los aires, haciéndole dibujar una parábola que lo llevó hasta el otro lado de la nave, donde cayó, inconsciente, mientras entre sus compañeros se desataba el pánico y se iniciaba una especie de estampida justo en el momento en que la bestia emergió. Era un coloso, un monstruo deforme compuesto de agua y pasta de papel, una sólida masa blanquecina que voceaba lastimeramente, como un niño grande y desvalido al que sus padres hubiesen abandonado en un portal. Salió de la tolva apoyando las manos en los bordes para dejar a la vista unas enormes piernas sobre las que se sostenía con relativa dificultad. Avanzaba con torpeza, provocando el pánico a su paso, casi a ciegas y sin parar de vocear. Los empleados corrían hacia el exterior, también gritando, y la bestia los seguía, más por desorientación que por ánimo de darles caza, sin parar de balbucir una palabra:

“Mara.”

La mañana en que el agua comenzó a agitarse había niebla. Una de las turbinas se había estropeado. La Navidad estaba próxima y el río, ubicado junto a la propia fábrica, que se abastecía del mismo para la elaboración del papel, amenazaba con una gran crecida. La empresa preparaba un pedido extraordinario al tiempo que aguardaba la visita de un grupo de auditores. Precisamente por eso el personal andaba un tanto inquieto, echando horas y doblando turnos mientras veían cómo el cauce aumentaba peligrosamente. Fue justo entonces, porque las cosas siempre suceden de ese modo, o sea cuando menos falta hace, cuando los inspectores se presentaron con sus portátiles y sus equipos de medida. Había una chica larguirucha y rubia con acento extranjero que parecía la jefa del equipo. Anduvo haciendo mediciones de un lado a otro hasta que, de repente, respondió a una llamada de teléfono y se puso como loca. Empezó a gritar y a correr de lado a lado de la nave sin que nadie pudiera saber qué le pasaba. Tan fuera de sí estaba que subió por la escala hasta lo alto de uno de los depósitos en donde el agua hervía y empezó a gritar un nombre. Iván, Iván… aullaba sin parar, como si alguien pudiera escucharla desde más allá de las entrañas dela poza . Finalmente, y tras casi media hora asomada a la boca de la tolva, se tranquilizó un poco y descendió.

Se la llevaron de inmediato. Después se supo que el tal Iván era su novio y que se habían conocido hacía unos meses. Llevaban dos semanas viviendo juntos y en esa llamada le dijeron que el chico, que era agente medioambiental, había sido arrastrado río arriba por el caudal con su vehículo.

La muchacha se llamaba Mara.

#SafeCreative Mina Cb 

jueves, 16 de diciembre de 2021


 

VERÓNICA

Llevo, como casi todo el mundo, un par de días dándole vueltas a lo tuyo. No vi el Master Chef, ni lo voy a hacer ahora, de modo que no entraré en el debate de buscar culpables para lo que te ha pasado. Más que nada porque me imagino que los hay y no los hay. Y que tú lo sabías, y obraste, seguramente, con la absoluta libertad que debería tener quien decide poner fin a su existencia.
He leído mucho acerca de lo tuyo. Frases y párrafos. Opiniones de gentes que piensan que la culpa fue de los otros. Por no hacerte caso. Cuando en realidad, y perdona que te lo diga, creo que fue tuya. Por ser frágil. Porque uno nace frágil porque sí. Y no hay ningún motivo que nos haga más vulnerables que a los demás. Uno nace frágil y a lo mejor las circunstancias le acentúan esa fragilidad, pero la condición viene de serie. Y luego ¿sabes? este mundo no es para la gente frágil. Porque si te quejas mucho los demás no quieren saber nada de ti. Porque ya lo dice Mister Wonderful, que hay que ser happy happy verihappy. Y que si no sabes cómo serlo pues te jodes y ya está. Porque los amigos te apoyan pero también tienen un límite. Y luego que cada cual lleva a cuestas lo suyo. Y que la gravedad de una dolencia emocional no es como un brazo en cabestrillo, que cuando vas al súper la cajera te mete las cosas en la bolsa y te ayuda con la cartera y las monedas. Y además, que lo del umbral del sufrimiento es muy relativo, y que lo que para unos es el Everest en pleno invierno para otros es un puñado de arena de la playa.

Pero ¿sabes? yo creo que lo peor de todo es la soledad. De hecho, cada vez tengo más claro que lo que puede hacer que alguien tire de la cadena para siempre es la soledad. Porque llega un momento en que la vida consiste en ir perdiendo gente. En más cosas, desde luego, pero ir perdiendo gente es una de ellas. Y que el paso de los años hace que nos vayamos echando carga a la espalda. Y que cuando no tienes a nadie que te lleve la mochila un rato todo es mucho peor. Es por eso por lo que me da la impresión de que muchos ancianos no quieren vivir. Porque ya no les queda casi nadie y la vida, vale , es maravillosa, pero si no puedes compartirla es una mierda. Y estoy hablando de lo bueno ¿eh? Que de lo malo ya sabías tú bastante. La vida es tan maravillosa que no se nos ocurre que alguien renuncie a ella voluntariamente. Y más cuando hay enfermos debatiéndose con la muerte que querrían seguir viviendo. Pero el destino es bastante hijoputa en eso de repartir las cartas. Y cada uno ve su sufrimiento. Por eso llama tanto la atención que eso le pase a alguien joven como tú. Y famosa. Y valorada por el público. Con esa cara y esa risa y ese pelo. Una actriz que salía por la tele y a la que veían miles de personas. Tiene narices. Miles de personas y te hallaron muerta sola. Y es que creo que es también un poco lo que les pasa a muchos personajes, que se les valora sólo por su faceta pública y al final se pueden acabar sintiendo un poco como monos de feria. Por eso un día deciden cerrar el chiringuito y se acabó. Y cuando son como tú, Verónica, la prensa se hace eco y el suicidio y la enfermedad mental salen del armario. Y todo el mundo dice que se podía haber hecho algo, pero me da que no. Que si alguien no quiere vivir no se puede hacer nada.

O al menos eso pienso yo.

#SafeCreative Mina Cb