YO, GATO
Que vale que será una moda pero ha llegado a mi bloque. El hijo de los vecinos, que llevaba un tiempo raro y al final se ha dado cuenta de que era eso. O sea que su mundo no es de este reino. Del humano digo. Ah, y después de pasar como por una docena de cambios de tendencia sexual, que menos mal que no lo hormonaron porque si no ahora mismo, con el par de tetas que quería, se le iban a reír todos los gatos del barrio.
Porque es gato. Quiero decir therian. Pero él se siente gato. Eso sí, de angora, que siempre ha sido un poco pijo. Se pega al día a cuatro patas por el pasillo, enfundado en una pelliza y lamiéndose los dedos. Y menos mal que está prácticamente calvo porque si no le hubiera llenado a su familia la casa de pelos.
Y maúlla. Muchísimo. Ahora sobre todo, que ha llegado el celo. Sale al balcón, que tiene terracita, se coloca en posición y nos da unas nochecitas toledanas. Y para colmo, la chica de los de enfrente, que se cree una sphynx (lo cual es una paradoja porque menuda pelambrera tiene) le sigue el juego del cortejo y nos tememos lo peor, o sea que el día menos pensado queden en un tejado de la zona y se nos caigan a la calle mientras le dan al ñaca ñaca.
Pero en fin, que en general, y salvo lo de las serenatas nocturnas, la cosa no parece grave. Salvo para mis vecinos, claro. Los padres quiero decir. Porque el chaval, economista con máster de carrera, ha dejado el curro y no piensa volver. Dice que atenta contra su identidad y que el director no le permite desplazarse por la oficina bancaria a cuatro patas ni mearse en las macetas porque espanta a los clientes y ha pedido la baja.
Y se la han dado. Y anda tramitando la incapacidad permanente con algún sindicato, no me preguntéis cual. Y mientras dale que te pego al galanteo con la sphynx. Y a mearse por todo. Y a no decir palabra. Que solo responde a los maullidos.
Así que su familia está fatal. En fin, sus padres sobre todo, que su hermana pasa. Pero su padre anda desesperado. Se ha comprado un manual del gato persa y se pega todo el tiempo que pasa en casa a gatas por el piso, maullándole al zagal. En cuanto a su madre, que es un pelín menos empática, ha donado toda su ropa, le ha tirado a la basura el móvil, las tarjetas de crédito y el ordenador, le ha desactivado el wifi, le ha comprado unos comederos donde le pone pienso y agua, lo tiene durmiendo en una cesta, está gestionando lo de la incapacitación judicial y ha pedido cita en el veterinario para cortarle los pilindinguis.
A ver si por lo menos ya no tiene celos y la deja dormir.
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
miércoles, 25 de febrero de 2026
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