jueves, 26 de febrero de 2026


 

EL CORTIJO DE LA CHE (PARTE DOS)

Así es como se ve la casa de compuertas desde el lado opuesto a la caída de la presa. Y hasta ahí llega la caminata desde el paseo del Prado, un oasis primaveral flanqueado por el río, los huertos y las primeras colzas que muestran sus flores amarillas.

Hasta hace un tiempo, más o menos un año creo, al llegar hasta aquí era posible pasar al otro lado y acercarse hasta el poblado. Ahora mismo es imposible. Una valla impide desde hace meses el acceso a la verja, que permanece cerrada de manera inexplicable de modo que a la otra zona solo se puede acceder por el camino que llega desde la carretera general. Aquí, sin embargo, un cartel prohibiendo el paso por peligro de desprendimientos presidió durante meses el acceso sin que hasta la fecha se haya hecho visible una grúa, un andamio o un mal carretillo con su obrero que indicasen que existía una intención de acometer la reforma. Es más, hasta el cartel ha desaparecido. De hecho, ahora mismo el acceso se halla vallado sin explicación alguna, actuación que pone en evidencia, una vez más, el empecinamiento de la CHE en restringir al público la entrada a su cortijo y absoluto desprecio que se gasta hacia quienes con sus impuestos lo mantienen.

No sé si estas líneas llegarán hasta algún responsable de la Confederación o hasta cualquier persona que pueda mediar en el asunto, pero la verdad es que resulta vergonzoso que los gestores del recinto se comporten como si hubieran pagado por su propiedad.

#SafeCreative Mina Cb

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