jueves, 21 de agosto de 2014



ESTÁN AHÍ

Cae la noche. Hace tiempo se encendieron las farolas en las calles. La quietud se adueña de los edificios, cuyos rellanos huelen a sopa y a tortilla. Los niños duermen y las luces van apagándose tras las ventanas.

Es la hora de los solitarios. De los noctámbulos. De los desamparados. De los malqueridos. De los soñadores. De los abandonados. ...

De los ilusos…

Pero también la hora de los embusteros. De los embaucadores. De los delincuentes. De los ladrones de identidades, lobos con pieles de cordero al acecho de víctimas necesitadas de palabras dulces. Es la hora del engaño y la lisonja, del halago y el melindre, del cortejo y la persecución.

Es la hora en que los predadores aprovechan para tender sus trampas de frases almibaradas y canoras, para aproximarse con sigilo a aquellas presas a las que más tarde sacarán el corazón con el objeto de engullirlo de un bocado. Es la hora en que las mentiras se apropian de la atmósfera, una densa neblina granulosa que deja entrever la silueta de la luna llena por entre sus jirones. Es la hora en que los bandidos se apoderan de los restos del amor que otros despreciaron, patéticos despojos que las lágrimas convirtieron ya en papel mojado y que se aferran, ennegrecidos y pastosos, a las paredes del alma acongojada. Es la hora en que el villano asoma su colmillo de oro, sonrisa ladina e intrigante, y escupe más que silba una gastada melodía de arrullo y seducción. Es la hora en que el vampiro observa, suspendido del alféizar de la ventana del piso de arriba, la desnuda silueta de la nuca de sus víctimas, vulnerables y solitarias presas atrapadas por la actividad que se desliza tras la pantalla luminosa.

Ya no sirven de nada los postigos. Los candados. Los cerrojos…
Invadirán tu casa. Te harán que les rebeles tus secretos. Se apoderarán de tu intimidad sin necesidad de vigilantes o cámaras ocultas. Te robarán la paz y el equilibrio. Destruirán tu vida si les dejas.

Están ahí…
Y no existe un lugar donde esconderse.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 20 de agosto de 2014



MUESCAS

Tan sólo una muñeca en la vitrina,
una muesca en el cincho, otro capricho,
un puñado de fotos arrugadas...
que se hunden poco a poco en el cajón…

Tan sólo una presencia pasajera,
la pasión de una noche más bien larga,
un incómodo lastre en el bolsillo
que de alguna manera hay que soltar.

Tan sólo un corazón… No es para tanto,
si al fin y al cabo no se ha de parar…
Las heridas se curan con el tiempo
y nunca un mal duró más de cien años.

Tan sólo una presencia en el camino,
un puñado de frases que el viento se ha llevado,
un mísero segundo en el curso de la vida,
una nueva conquista… Tan sólo una mujer.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 19 de agosto de 2014



EL TIEMPO DORMIDO

Se quedó el tiempo dormido una madrugada, un tanto achispado, a la luz del farol. Era entonces este un barrio populoso plagado de comercios, un trasiego continuo de señoras con capazos cargados de verduras y carros de mano empujados por abaceros que nunca tenían prisa, y que no dudaban en detenerse unos minutos ante la puerta de un colmado para charlar con los vecinos.

Hubo act...ividad tras las ventanas y niños alborotando por las escaleras. Y miradas curiosas espiando a las parejas tras el cristal. Y cortinas rematadas con volantes y recogidas a los lados con cintas de raso. Y alfombras suspendidas del alféizar a la espera del fin del zafarrancho. Y macetas floridas. Y puede que hasta un transformador clavado al muro con dos escuadras, que convertía los 220 voltios en 125. Y escaleras de madera apoyadas en la pared cuando la fachada se desgajaba y había que aplicar pegotes de cemento para después pintarla. Y aprovechar ya de paso y cambiar los cables pelados por el sol y el frío, y barnizar los marcos exteriores de las ventanas. Y, por qué no, sacarle al operario la bota para que echase un trago de morapio fresco, porque en esos tiempos aún no se había inventado lo de si bebes no te subas a una escalera de cinco metros. Porque entonces los albañiles, los pintores de brocha gorda, los electricistas y los fontaneros almorzaban un bocadillo preparado por la parienta y un buen latigazo de tintorro. Y no se ponían arneses ni casco. Ni miraban al reloj continuamente. Ni trabajaban a destajo. Ni tenían prisa por terminar porque el plazo de entrega amenazaba con rascarles el bolsillo si no lo respetaban…

Se durmió el tiempo y se despertó décadas más tarde. Y la pintura estaba desconchada. Y los muros roídos por el cierzo y por la lluvia. Y ya no había cortinas tras los cristales, ni miradas vigilantes, ni niños alborotando en la escalera. Y unos extraños garabatos cubrían la fachada. Y ya no se veían repartidores con remolques de dos ruedas, ni abaceros charlando en los portales, ni señoras con capazos cargados de verduras. Sólo el farol seguía allí, intemporal, erguido y solitario, metálico resquicio de un ayer en el que la vida transcurría más despacio.

#SafeCreative Mina Cb
Foto de Joaquim Torrents Delgado

lunes, 18 de agosto de 2014



LA RED

Existe una red invisible que nos salva, como a los trapecistas, de precipitarnos al vacío. Una red resistente y elástica, capaz de soportar el peso de un cuerpo cargado de emociones. Una red envolvente y confortable, como una hamaca tendida entre dos árboles sobre la que podemos descansar al abrigo del sol y del viento. Una red tejida con los brazos de todos aquellos que nos quieren y para los que somos importantes. Una red cuya solidez depende de la generosidad de nuestro corazón. Y de la fuerza con que nuestros propios brazos hayan sido capaces, a su vez, de fundirse con otros brazos para formar otras redes que en su momento sirvieron de colchón para otros cuerpos fatigados que estuvieron un día a punto de deslizarse por el abrupto, oscuro, aparentemente inacabable abismo de la desesperación.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 17 de agosto de 2014



AL FIN…

No evocará una losa mi paso por el mundo
ni esculpirán mi nombre cinceles de canteros.
Me iré sin alharacas
y en soledad, cual vine,
y no seré hojarasca debajo de un ciprés.
Me iré como las aves
al llegar el invierno...
y el viento mis cenizas con el se llevará.

No quedarán resquicios, agónicos fantasmas
que asusten a los niños la noche de difuntos.
No veré marchitarse
los tallos de las flores
tras el vidrio empañado de un verduzco jarrón.
No honrarán mi memoria
con misas de difuntos
ni habrá falsos halagos en torno a mi ataúd.

No pesarán mi alma los ángeles del cielo.
No habrá dios que me juzgue, pues en paz marcharé.
No habrá ningún objeto
que guarde mi memoria,
ninguna urna siniestra junto al televisor.
Será la propia estela
que mi presencia deje
quien me lleve a los mares de la inmortalidad.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 16 de agosto de 2014



LOS VIEJOS CAMPANARIOS

Tienen las campanas algo de presencia del pasado en el ahora, una especie de voluntad de no querer marcharse, de empeñarse en continuar presentes cada día, desafiando al caos del frenetismo urbano, aéreas e imponentes, ajenas a las prisas y al sonar de las bocinas impacientes, ancladas en su intemporal mecanismo de cuerdas y poleas y badajos que esperan, macizos y marciales..., el paso atronador de las paredes con que se han de encontrar para crear ese sonido poderoso y envolvente que lo mismo anuncia júbilo que misa de difuntos.

Me gustan las campanas añejas y oxidadas en las que por las justas se distinguen, como leyendas rúnicas, las marcas del orfebre que templó sus cuerpos torneados. Me gustan los bronces nuevos, restaurados y brillantes como de oro. Me gustan incluso aquéllos que soportan con dignísimo estoicismo la granulosa pátina de polvo y excrementos de paloma, ese estuco blanquecino que te mancha la ropa al acercarte y que a los niños les encanta rascar con las uñas cuando sus padres no los miran.

Me gustan sus rústicos soportes de madera, esos astillados esqueletos que semejan mariposas agrietadas, gigantescos y arbóreos lepidópteros en torno a cuyo cuerpo el campanero clavó los armazones de los que suspender el bronce. Me gusta verlas entrar y salir de la oquedad del campanario, alegres y bailarinas, poderosas y solemnes, jugando al escondite con el sol de la mañana. Me gustan las campanas porque nos atan a nuestra historia, porque están ahí desde los tiempos en que no existían los relojes ni las prisas; los ficheros, los parquímetros, las farmacias de guardia o cualquiera de esos elementos que rompen nuestros ritmos naturales, que nos condenan a vivir de forma intemporal, desordenada e inhumana. Me gustan las campanas porque me recuerdan quién he sido. Porque son parte de mi vida. Porque son de las pocas cosas que siguen siendo igual que cuando yo era niña. Y que serán igual el día que me muera. Igual de sólidas, de intemporales, de entrañables.

De auténticas en fin…

#SafeCreative Mina Cb

(Campanario de la iglesia de San Nicolás en Tudela)

viernes, 15 de agosto de 2014



SER LLUVIA

Llegar al límite.
Encontrar al fin la meta.
Sentir que el cerebro no da más de si,...
que las paredes de la cavidad craneana
se estrechan y comprimen la sesera
y las sienes duelen
como si alguien apuntalara un clavo al otro lado:
un golpe y otro golpe, tac… tac… tac…
rítmicos,
secos,
contundentes…
Sentir que las palabras se agotaron,
que los gemidos no sirven para nada,
que las lágrimas son tan sólo un salado goteo inacabable
incapaz de arrastrar el sufrimiento
y llevárselo al mar de la tristeza;
ese agrisado piélago,
denso y plomizo, falto de oleaje
en el que al fin las penas se diluyen.

Querer gritar y ya no tener fuerzas...
Ser una masa informe,
sólo un ente…
Ser y no ser, dejar de ser acaso…
Abandonarse,
plegar la identidad en un ovillo
y dejar que el dolor se desvanezca,
que la angustia eche amarras, llegue a puerto…
Y el cerebro se hastíe,
se deshaga de todo contenido…
Y el cuerpo caiga a plomo sobre las frías losas:
inerte al fin, en paz,
sin duelos ni congojas…
Y la razón se escape, rauda y oportuna
por algún orificio
y se vaya muy lejos y nos deje
a merced de los vientos bonancibles
que arrastran nubarrones
preñados de locura.

Y dejarse llevar por la tormenta...
Y ser lluvia…

                  ...Y llover sobre uno mismo.

#SafeCreative Mina Cb