jueves, 7 de agosto de 2014



LAS FECHAS SEÑALADAS

Las fechas señaladas vienen siempre cargadas de alegría o de dolor. Es por eso por lo que a nadie dejan indiferente. Las fechas señaladas nos traen indefectiblemente a la memoria a aquellos que partieron para siempre y cuyos huecos nunca volvieron a llenarse. O lo que es peor, a quienes decidieron marcharse de nuestras vidas y a los que sabemos lejos, inalcanzables y amados, ...habitantes de otros lugares y otras existencias.

Las fechas señaladas son hitos en el calendario, mojones del camino al lado de los cuales nos detenemos una vez al año para asomarnos al mirador del horizonte y constatar, como cuando uno se coloca frente al mar en le transcurso de un mediodía limpio, que la tierra no es plana. Son esas atalayas desde las que mirar al cielo es casi una experiencia mística que nos renueva y nos hace madurar a un tiempo, una metamorfosis cronológica durante la cual nos desprendemos de la vieja piel para enfundarnos otra nueva, a veces más brillante y otras más ajada, dependiendo de los reflejos que el sol despida esa mañana y de la luz con que ilumine nuestros corazones.

Las fechas señaladas son la constatación del estado de las heridas que la vida va abriendo y cerrando en el espíritu. Son el momento del reencuentro e incluso de la reconciliación, si no es posible con aquéllos que nos hirieron al menos con nosotros mismos. Son la esencia de la existencia, una inevitable entrevista con lo cotidiano, un combate sin prórroga mediante el cual nos enfrentamos a nuestros miedos y nuestras ambiciones; un espacio para el balance y para la reflexión; para la decepción y para el gozo; para la risa y para el llanto… Pero sobre todo para la purificación del alma; ya sea mediante la evocación de aquello que nunca más tendremos y que nos hizo tan felices o bien mediante la construcción de nuevos proyectos que llevar a cabo y que dibujarán una sonrisa en nuestros labios cuando llegue el momento de evocarlos, envueltos en el sedoso y fragante papel de la nostalgia, en el transcurso de las fechas señaladas que vendrán.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Sybile Art

miércoles, 6 de agosto de 2014



SIN SENTIDO

No quiero amor con miedo ni con desconfianza.
No quiero amor con posos de amores fracasados.
No quiero amor herido.
No quiero amor cobarde.

No quiero amor que beba de ayeres pesarosos.
No quiero amor que anuncie catástrofes futuras.
No quiero amor viciado.
No quiero amor vencido.

No quiero amor que marche pisando las cenizas,
con los pies ulcerados y el caminar cansino.
Quiero amor entusiasta.
Quiero amor renovado.

No quiero amor amargo que cargue a sus espaldas
la pesada mochila de antiguas decepciones.
Quiero amor sin pasado.
Quiero amor sin excusas.

No quiero amor furtivo que tenga que ocultarse
de miradas ajenas como lo hace un bandido.
Quiero amor sin cadenas.
Quiero amor sin mentiras.

No quiero, en fin, amor, como el amor se entiende
a mi edad: realista, sesudo y previsible.
Quiero amor sin sentido:
Amor enamorado.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 5 de agosto de 2014




MIS APASIONANTES CONVERSACIONES CON TELEFÓNICA O CÓMO REVIVIR LOS DIÁLOGOS DE LOS HERMANOS MARX EN PLENO SIGLO XXI
(Basado en hechos reales)

Domingo. Diez de la noche. Enciendo el televisor y en el monitor, impresa sobre fondo negro, aparece la frase “sin señal”. Un poco raro puesto que el aparato ha estado funcionando por tarde con normalidad. Presiono el botón “reset” del módem y lo intento de nuevo. Nada. Pantalla en negro. Desenchufo la instalación, espero unos minutos, conecto el módem y sólo se enciende la luz de “on”, mientras que las lamparitas que parpadean habitualmente permanecen apagadas. Presiono el botón de encendido del televisor y éste sigue sin recibir señal. Intento la táctica de supervivencia que me enseñó un técnico, esto es, desenchufar todo, resetear durante varios segundos tres veces consecutivas con un leve intervalo entre ellas, esperar un poco y volver a conectar el equipo.
Conjunto vacío.

Marco el 1004. Voz enlatada. Para hacer una consulta, puse uno; para averías, pulse dos; para contratar una línea, puse tres… y así hasta el infinito. Pulso la opción cuando por fin la metálica señorita me la dicta. Luego tecleo las nueve cifras del número de teléfono a que se refiere la consulta. Después, y en el momento oportuno, digo estúpidamente “No veo la tele”, sabiendo que nadie me escucha. Una dama cibernética me va guiando, paso por paso, para que efectúe todas las operaciones que ya había hecho con anterioridad (apagamódem-reiniciamódem-enciendetelevisor-noseve-vuelveareiniciar-vuelveaenecender-vuelveanoverse-vuelveaapagar…). Finalmente le dicen que van a entrar en mi línea, y yo contemplo aterrada cómo las luces del wifi se van y se vienen solas, como si mi casa hubiera sido invadida por los extraterrestres. Me quedo sin Internet (entonces sí que cunde el pánico) y al poco la engolada voz me dice: “Hemos pasado su incidencia al departamento técnico. Pulse el número de su teléfono móvil para que un operario se ponga en contacto con usted”

Lunes. Diez de la mañana. Voy por la calle. Suena el teléfono
Voz enlatada: “Buenos días, le llamamos del servicio técnico de MoviStar para comunicarle que su incidencia ha sido resuelta, Rogamos compruebe si el funcionamiento es correcto. Si la avería está solucionada, pulse uno. Si continúa teniendo problemas, pulse dos…”
Yo, insisto, estoy en la calle y por tanto no puedo hacer las comprobaciones pertinentes, pero cuando intento decírselo a la máquina esta me responde que disculpe-no-le-hemos-entendido. Así que cuelgo y llamo al 1004, momento en el que se inicia la conversación más apasionante de mi vida.

Piiiiiii….. Piiiiiiiii…. Piiiiiiii

Voz enlatada: “Bienvenido a MoviStar, patrocinador de Alicante, puerto de salida de la vuelta al mundo a vela. Si está usted interesado en información de nuestros servicios, manténgase a la espera. En caso contrario, pulse uno...”
Como ya me conozco la historia me mantengo a la espera, que si piensan que vas a comprar algo te ponen con un comercial, que al menos te escucha. Pasan unos minutos y al fin me atiende una operadora.

Operadora: “Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?”
Yo: “Pues mire, señorita, resulta que anoche llamé al 1004 porque no tengo señal en la televisión, hicimos las comprobaciones pertinentes y me dijeron que me iban a mandar a un técnico. Pero en vez de eso me acaban de llamar al móvil para decirme que el problema ya estaba solucionado y que por favor me asegurase de que mi equipo funciona correctamente. Lo que pasa es que yo no me hallaba en mi domicilio, de forma que me era imposible hacer la comprobación. Y que, además, y puesto que quien me llamaba era un robot, no era posible que yo le explicase que no podía hacer la comprobación por no hallarme en mi domicilio. ¿Me entiende usted?”
Operadora: “Sí.”
Yo: “Y otra cosa que quería comentarle. ¿Por qué nos hacen ustedes teclear opciones en el móvil en vez de decirlas…? Porque, a ver, si uno va por la calle con el teléfono, y teniendo en cuenta la morfología del ser humano, lo que ustedes proponen es como un número de circo. Me explico: Si la máquina me dice que teclee el dos, yo tengo que separar el teléfono de la oreja para ponérmelo delante de los ojos y abrir el teclado para teclear el dos mientras que la grabación sigue en marcha, con lo cual no es posible que teclee y escuche al mismo tiempo… o sea, que mientras tecleo no me entero de lo que me dice el ciberoperador y para cuando acabo y me vuelvo a poner el teléfono en la oreja ya no sé si tengo que darle a la arroba, a la almohadilla o al número de mi psiquiatra. ¿No han pensado nunca ustedes en que si te retiras el teléfono de la oreja para teclear la opción ya no oyes las opciones siguientes…?”

Silencio sepulcral

Operadora: “Le recuerdo que ese sistema se utiliza también para concertar citas en los servicios médicos de la seguridad social”
Yo: “Vale, pero… ¿No le parece a usted que tengo razón”
Operadora: “Sí”
Yo: “¿Y los diseñadores del sistema…? ¿No cree usted que a los diseñadores del sistema se les podría sugerir algo menos reñido con la morfología humana…? No sé, algo como dictar la opción de viva voz”
Operadora: “Pues a lo mejor, pero es que ese es el sistema que utiliza todo el mundo”
Yo: “Ya… pero si no es efectivo a lo mejor habría que pensar en mejorarlo, ¿no le parece a usted?”
Operadora: “Tal vez sí…”
Yo: “De acuerdo. ¿Y por qué no ser ustedes los pioneros de la mejora? Seguro que sus clientes estarían encantados… Por cierto, ¿están ustedes grabando la llamada?”
Operadora: “No”
Yo: “Pues es una pena, porque podría pasarle usted a su jefe mi sugerencia a ver si decidía simplificar un poco este sistema tan ilógico y tan reñido (yo a lo mío) con la morfología humana”
Operaria (ya un poco harta): “Mire, siento mucho no poder ayudarle. Le sugiero que, una vez llegue a su casa, compruebe el funcionamiento de su equipo y si este no es el correcto llame al 1004 para que ellos pasen su incidencia al servicio técnico. Que tenga un buen día y gracias por confiar en MoviStar”

Lunes. Doce del mediodía. Vuelvo a encender la televisión y sigue sin funcionar. Pulso de nuevo el 1004. Paso por el enojoso trámite de escuchar y teclear hasta que al fin me atiende otra operadora a la que explico que anoche no tenía señal, que llamé a averías, que reiniciamos el módem, que entraron en mi sistema, que seguía sin funcionar, que me dijeron que me iban a mandar a un técnico, que esta mañana me han llamado para pedirme que comprobase si ya funcionaba y no estaba en casa, que he llamado al 1004 para decirles que me habían llamado para pedirme que comprobase si ya funcionaba y no estaba en casa y que ellos me habían dicho que una vez en casa comprobase si la señal llegaba y que si no lo hacía los llamase para decirles que me mandasen al técnico…
Una vez he terminado mi discurso, la señorita me ha dicho que desconectase el módem porque íbamos a hacer unas comprobaciones. Yo le he contestado que todas las comprobaciones habían sido hechas y que no pensaba hacerlas de nuevo. Ella me ha insistido. Yo me he cabreado. Ella me ha dicho que era el protocolo habitual. Yo le he dicho que estaba hasta el moño de protocolos y de reseteos. Y le he asegurado, ya de muy mal café, que no pensaba desconectar nada y que por favor me mandasen al técnico de una puñetera vez. Y ella me ha dicho, justo antes de colgar, que iba a pasar mi incidencia al servicio de averías, pero que tuviera en cuenta que si la anomalía la había provocado yo, tendría que pagar la factura de la reparación. Y a mi me han venido a la cabeza, justo después de colgar, la imagen de la señorita aquella de la serie “Fama” que les decía a sus alumnos lo de que si querían la fama tendrían que pagar por ella, algunos de los diálogos de “El Padrino” y unas cuantas escenas de las pelis de los Hermanos Marx que, por cierto, estoy viendo de nuevo en dvd aprovechando que la tele no funciona.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 4 de agosto de 2014



LA CENA ESTÁ SERVIDA

Aquella relación se les iba de las manos por momentos. Y por si aún le quedaba alguna duda, el contenido del paquete se lo dejó bien claro.

Un delantal....
Monísimo, eso sí, pero un puto delantal de cocinera. Ese era el regalo que él le ofrecía con motivo de sus veinte años de casados. Claro que se aguantó las ganas de coger el mechero de flambear y de pegarle fuego porque lo mismo se dejaba llevar por la emoción del momento y lo socarraba también a él. Y lo quería demasiado como para hacerlo. Así que le dio un beso y después los dos se fueron al trabajo, citándose para la hora de cenar.

Él esperaba algo especial aquella noche, pero cuando abrió la puerta no olía a nada… a nada comestible quiero decir. Tan sólo se escuchaba una sugerente música de fondo que dulcificaba un poco el rugido de sus tripas, habituadas al encuentro con los ricos manjares que le aguardaban siempre al volver a casa en fechas señaladas.
Sin embargo, y cuando entró a la cocina, lo único que encontró fue a su mujer reclinada sobre la mesa, una copa de cava en cada mano y el delantal como sola vestimenta. Lo que ocurrió a continuación fue como una tormenta. Ella lo asaltó prácticamente, desarmando su gesto de sorpresa con un tórrido beso mediante el cual lo arrastró hasta el dormitorio mientras se apretaba contra él, sus manos empujando hacia arriba los glúteos del hombre, de forma que en cuestión de segundos él alcanzó una erección de proporciones memorables. Lo arrojó sobre la cama, arrancándole la ropa con los dientes, mientras él se dejaba hacer, perplejo y maravillado, conteniendo a duras penas los aullidos que con gusto hubiera dejado salir de su garganta y sin atreverse a pensar dónde había aprendido ella a hacer todo eso.

Una vez terminaron, y ya pasados los minutos de placidez que suceden a este tipo de encuentros, ella lo miró y le dijo, señalando al delantal, que descansaba hecho un ovillo a los pies de la cama:
“Creo que ya va siendo hora de que empieces a utilizarlo tú también”

#SafeCreative Mina Cb
Delantal diseñado y confeccionado por Romero Mayor

domingo, 3 de agosto de 2014



TEMPESTADES

Cuando ya nada importa
y el dolor se atenúa
y se convierte en rabia...
y los recuerdos ya no hieren,
y las heridas ya no sangran,
y todas las imágenes amadas
no son sino ráfagas,
tímidos flashbacks, vaguedades…

Es cuando la verdad se manifiesta
igual que un veredicto incuestionable
y nos deja embobados,
atónitos, perplejos,
incrédulos, frustrados,
asombrados de nuestra poquedad…

Y vemos sólo entonces el paisaje
yermo y ensombrecido
como tierra asolada por el fuego…

Un somero vistazo, una mirada,
un “pudiera haber sido”,
una lágrima gris y un pensamiento
que apacigua el espíritu:

“Luché… sé que lo hice:
luché hasta la agonía,
hasta la extenuación, hasta el desmayo
luché hasta no ser yo:
Todo era lucha…
Luché y tal vez perdí… No sé.
Ya nada importa.”

#SafeCreative Mina Cb
Imagen de Lumina Terris

sábado, 2 de agosto de 2014





A SORBOS

Vivo a sorbos y tú vives a tragos…

Dos planetas distintos:...
el tuyo, vertiginoso y trepidante,
ruidoso como un tren de mercancías,
pesado e imparable pero al tiempo
puntual y organizado,
igual que una locomotora japonesa
que sigue el recorrido
de acuerdo a los horarios
y a las necesidades.

Vivo a sorbos y tú vives a tragos…

Dos mundos alejados:
el mío, reflexivo y algo carca,
tal vez convencional, mas efectivo,
un Sherlock Holmes que observa, lupa en mano,
los ojos bien abiertos
el patio en el que, escena tras escena,
se desliza la vida…
Un cronista del mundo,
un “voyeur”… un don Nadie.

Vivo a sorbos y tú vives a tragos.
Cada cual su rutina:
la tuya los gentíos, el ruido, los aplausos…
la mía los silencios, las gentes, sus miradas…
Dos planetas… dos mundos:
dos visiones opuestas.

Vivo a sorbos y a sorbos he vivido…
No quieras que por ti trague la vida.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 1 de agosto de 2014




DUELE EL ADIÓS

Duele el ayer y sangran las mentiras
salpicando el espacio
que ocupaba la calma…...

Duelen aún las palabras engañosas,
las falaces miradas,
los besos mendigados…

Duele el pasado dulce e inocente,
desnudo de recelos,
henchido de esperanza…

Duelen los días cítricos y agudos
en que se desataron
los vientos de la duda…

Duelen los mil rencores amorosos
con que fuimos llenando
de piedras el camino…

Duele el adiós aun siendo inevitable:
Aun siendo redentor...
¡Dios…! ¡Cuánto duele!

#SafeCreative Mina Cb