martes, 7 de abril de 2020






BAJAR LA GUARDIA

He observado en el trabajo 
que nos venimos arriba
con eso de que parece 
que están bajando las cifras
(tanto que puede llegar 
el indulto en 20 días).

Ya no hay ese miedo de antes, 
la gente está más tranquila;
por no haber, ya ni siquiera 
se ve tanta policía 
y sé de ilusos que sueñan
con la playa o la piscina
mientras los médicos curan
este mal con aspirinas. 

Ya he visto yo algún chiquillo 
(eso sí, con mascarilla) 
por la calle y a más de uno
calzado con zapatillas 
de trekking que, me imagino, 
no serán para la cinta 
de andar que sacó hace un mes 
del trastero o la buhardilla. 

Y hay también, o eso me rumio
quien más o menos cavila
cómo burlar los controles
para, estas fechas festivas
prepararse con su amor
secreto una escapadita.

En resumen, que ya estamos,
amiguitos y amiguitas
cansándonos de aplaudir
detrás de la barandilla
y nos vamos confiando
en que el virus se retira
y vamos haciendo “cosas”
que hasta ahora no se hacían.

¡Que no me seáis pardillos!
Seguid quietos en casica
que este bicho es muy cabrón
y si salís, nos la lía.

Que es mejor hacerlo bien,
aunque joda, y muchos días,
que hacerlo mal y que el virus
nos reviente la partida
y haga como en el Parchís:

A casa las cuatro fichas.

#SafeCreative Mina Cb

lunes, 6 de abril de 2020




CONSECUENCIAS

Lo mejor no ha sido que al fin el del tercero se haya lanzado a tocar en público y nos amenice cada noche el vermú de la cena. Ni que se haya intercambiado el teléfono con la del sexto A del bloque de enfrente, que iba siempre hecha unos zorros desde que rompió con el canalla de su y de repente ha empezado a pintarse los labios para el momento del aplauso. Ni siquiera que el del entresuelo, que parecía un amargado, haya empezado a reírse, como el resto, de los chistes del grupo de watshapp y además se haya ofrecido para hacerles la compra a los vecinos que lo necesiten.

Lo mejor es que el sátrapa del hijo de la del segundo, ese que se cargó un par de veces el ascensor por ir bando balonazos dentro, ha decidido, después de que su abuelo saliera el otro día de la UCI, que en vez de futbolista va a ser médico.

#SafeCreative Mina Cb
Imaginen: Mónica Carretero Ilustradora

domingo, 5 de abril de 2020




DOMINGO DE RAMOS

Son estos que hoy comenzamos
días de recogimiento:
de túnica y de lamento,
de tambores y de ramos.

Es momento de pasiones,
de velas y de cadenas,
de lágrimas nazarenas
aullando entre procesiones.

Ha llegado al fin... qué guay
la tan ansiada semana
y tú pegado al escay.

Entre palma y guirigay
hoy estrenarás pijama
desde el balcón... Es lo que hay.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 4 de abril de 2020




Cuando todo esto acabe

te llevaré a ver cisnes al desierto
y después abriremos
unas latas de Mahou en cualquier parque.

Cuando todo esto acabe

te abrazaré tan fuerte
que todos los temores que has tenido
desaparecerán

y trenzaré tu pelo,
moreno y ondulado,
como tú misma hiciste aquella noche

(¿la recuerdas?)

en que esta pesadilla comenzaba.

Cuando todo esto acabe

dejaremos de ser pantalla y letra

y la vida

será

definitivamente

otra.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Jose Miguel Jiménez Arcos

viernes, 3 de abril de 2020




“LA NORMALIDAD”

El otro día en el curro tuve uno de esos momentos en que no sabes si reírte o llorar. Un cliente de los que andan molestos por el adelantamiento de la hora de cierre, me dijo: 
“Parece que vamos a volver pronto a la normalidad”

Me quedé mirándolo, perpleja, intentando asegurarme de que no me estaba tomando el pelo y me encogí de hombros, irónica, diciéndole que para eso aún faltaba mucho. Se lo dije con ese tono de quien se ha resignado a vivir sin mirar hacia atrás ni hacia adelante. Sin expectativas ni recuerdos. Lo primero por lo incierto y lo segundo por lo doloroso en esta situación. Al fin, y bastante molesto, el tío me saltó.

“Cualquiera diría que te gusta vivir así”.

Pasé de darle explicaciones. Pasé de intentar decirle que para mí no hay nada más valioso que la libertad. Y que lo que más valoro, aparte de ella, es la naturaleza. Que los amigos están ahí, tras la pantalla, y una al final siempre puede llorar sola porque para llorar solo hacen falta lágrimas. Pero que el aroma y el tacto de una flor, los reflejos de los chopos sobre el río o el caprichoso aleteo multicolor de una mariposa son espectáculos a los que ningún soporte artificial puede hacer justicia. Y que intento no pensar en que llevo tres semanas privada del placer de pasear al aire libre o de tumbarme al sol sobre la hierba de los sotos o el arcilloso suelo de Bardenas. Que me angustian las cuatro paredes de mi casa y necesito los olores de la huerta. Que sufro al saber que las flores violetas de la tapia del camino de la Mejana ya habrán brotado y que este año no voy a contemplarlas. Y que me voy a perder las primeras golondrinas, y las mariquitas apareándose en la Negra, y el martinete, que seguro que ha venido ya. Que me muero de ganas, algunos días cuando me despierto pronto, de coger el bastón y perderme entre la noche que se esfuma, y ver amanecer desde lo alto de la cuesta de los labradores, cuando el cielo se desgarra en amarillos y violetas y hace que el olmo parezca uno de los árboles de “Memorias de África”. Y que se me llevan los demonios el domingo, tirada en el sofá mientras el agua corre por la presa del Bocal y otro atardecer se escapa sin que yo lo vea.

No quise detallárselo. No le quise contar que estoy renunciando a todo eso porque un puñado de amigos, aparte de un montón de personas a las que no conozco, se están dejando el tiempo y la salud en hospitales para hacer que este chorreo de muerte se detenga. No quise perder tiempo en explicarle que la normalidad es estar sano y además saber que tu salud no está en peligro. No traté de explicarle que la normalidad es poder llevar a tu padre de la mano hasta las puertas de la muerte. Y luego poder abrazar a tu familia. Y hacer un duelo para honrar su vida y su memoria.

Simplemente escaneé su compra mientras pensaba que esa persona no ha entendido nada.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 2 de abril de 2020




RESISTIRÉ

Estoy del Resistiré
hasta el mismo relicario
y te mandaré un sicario
si la cantas otra vez.

Que vale que la canción
te levanta la moral
mas si abusas, al final
te produce indigestión.

Y yo todo lo que quiero
es que se pase esta cosa
para ir a ver mariposas
y a gastarme los dineros.

Y no acabar, amiguetes
después de la cuarentena
gorda como una ballena
y atacada de diabetes.

Así que, tened más ojo
y en la próxima ocasión
ni Manolo ni Ramón:
Mandadme a los Barón Rojo.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 1 de abril de 2020




DE CABEZA MUY BIEN...


Querido diario:



Esta mañana cuando me he levantado para ir a trabajar nevaba. Me he acordado de Marquina, pobre hombre, qué mal tiene que llevar lo del encierro con lo que le gusta aldraguear con la cámara a cuestas. Bueno, y de los niños. Y de sus padres ciscándose en lo más barrido, mira que hay días para nevar en el año y tiene que ser ahora, que no pueden salir. Vaya batalla. Que no sé cómo no ha habido ya un infanticidio. O un fratricidio. O un parricidio. O cualquiera de esos cidios que se dan cuando a las familias se les cruza el cable. Que anda que no se les tiene que cruzar. Menuda suerte tengo yo, con mi gato. Lo he puesto a hacer cursillos y ya sabe jugar al ajedrez. Lo hace mejor que yo, de hecho. Y pasa el aspirador mientras estoy en el trabajo. Una joya de felino. Además que como no critica hasta he dejado de teñirme. Que entre eso y que en mi balcón no pega el sol voy a acabar como la Frozen. A él, sin embargo, se le está cayendo el pelo y lo malo es que la veterinaria está cerrada. A este paso, para cuando se acabe el confinamiento tendré un sphynx. Y casi mejor, porque este encierro me ha hecho descubrir un aspecto de nuestra relación que me había pasado inadvertido. Y es que igual soy alérgica. De lunes a viernes estoy bien pero el domingo a última hora se me carga un poco la cabeza , moqueo y estornudo. Al principio pensé que podía ser el virus pero no. Es él. Creo que por eso está perdiendo el pelo. Telequinesia. O adaptación. Como cuando eliges un novio cualquiera y luego lo transformas. Pero vamos, que me hace mucha compañía, ¿eh? Tenemos unas charlas.... Ahora le ha dado por los autores de la época de la revolución rusa y ni os cuento lo que estoy aprendiendo con él. Un poco aburrido, desde luego, en comparación con cuando empezó a leer a Quevedo, que a mí me gusta más. Pero oye, que el caso es sacar alguna enseñanza de este trance. Yo, no obstante, le insisto en que lea sobre ciencia, que con lo listo que es lo mismo le monto un laboratorio al lado de la caseta higiénica y me apaña una vacuna contra el bicho este. Tiempo tiene más que yo. E interés ni os cuento. Solo hay que ver lo fijamente que me mira cuando le cuento lo de lavarse las manos por arriba y por abajo. El otro día lo puse en el lavabo y lo hizo superbien. Y sin dejar caer una gota de agua al suelo. Lo que lleva fatal es lo de la mascarilla. Solo una vez he llegado a casa con ella y se me tiró a la cara como un tigre. No sé qué se creía. Que era una mercenaria o algo así. Ya ves. Una mercenaria yo. Y en estos tiempos. Que lo único que te dejan pedir a China es material sanitario, nada de Kalashnikoves ni cosas de esas. Y que están las calles de pasma que como para ponerse a competir. Cualquiera delinque. Lo único que te queda es hacer de francotirador, pero ya me dirás, menuda tontería. Como no salgas con el rifle al balcón a las ocho de la tarde... y no te iba a hacer nadie ni puñetero caso, que están todos ahí con las trompetas y los karaokes. Como mucho alguno pensaría que el AK 47 era un clarinete y te pedirían Paquito el chocolatero. Y ya tenías trauma de por vida.

Por no saber tocarlo.

#SafeCreative Mina Cb