martes, 29 de septiembre de 2026


 

“AYER COMÍ VERDURA”

Son las palabras mágicas. La coartada que desmonta cualquier argumento adverso. Por adverso que sea. El mantra que te protege de todas las desgracias. La oración que recitas ante cualquiera que te intente convencer de lo contario.

“Ayer comí verdura”.

Puedes ir a un banquete. A una boda real, incluso, aunque no creo que allí se coma mucho. Te puedes presentar a un concurso de vaciadores de cucuruchos de palomitas en el cine. A un certamen de devoradores de hamburguesas. A la final de bulímicos anónimos. Y todo con el colesterol a tope. Que si alguien te alerta del riesgo de esa práctica dirás:

“Ayer comí verdura”.

Puedes tener a la mañana siguiente vez con el endocrino. O cita para una analítica completa. O para el dentista. O ir a someterte a una gastroscopia. O a un tracto rectal. O hasta una rinoplastia. Si alguien osa vaticinar un resultado adverso le dirás:

“Ayer comí verdura”.

Puedes beberte hasta el mistol. Fumarte hasta el tronco de una encina. Meterte por la nariz los polvos de lavar la ropa. Inyectarte quitaesmalte con una jeringuilla sucia. Lanzarte al Ebro donde haya remolinos. Y a quien te advierta del peligro le dirás:

“Ayer comí verdura”.

Puede ser martes y trece y que te cases. Que estés en paro y vayas a pedir una hipoteca. Que te toque la declaración de Hacienda. Todo saldrá bien y será wonderful. Y cuando la peña alucine y te pregunté el por qué responderás:

“Ayer comí verdura”.

Puedes ir a 280 por la carretera de Murchante. Atracar un banco. Atropellar ancianas. Asesinar gatitos. Vender droga en la puerta de un colegio. Violar monjitas. Desnudarte en la calle. Invocar al demonio. Hacer descarrilar un tren. Hasta matar al Papa. Da lo mismo. Tú te pones ante el juez y dices:

“Ayer comí verdura”.

Y va y el tío y te absuelve.

#SafeCreative Mina Cb

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