domingo, 15 de marzo de 2020




¡QUE TE QUEDES EN CASA!

Te lo dice el presidente.
Te lo dicen los maestros.
Te lo dice el sanitario.
Te lo ha dicho el mundo entero.

No te mezcles con la gente
que este bicho es muy traidor
y te contagia cualquiera
aunque aún no tenga ni tos.

No te vayas a los bares
a tomar unas cañitas
porque pueden, no exagero,
costarte incluso la vida.

Haz la lista para el súper
y compra todo de golpe
porque cuanto menos vayas
menos veces que te expones

(eso sí, vé con cabeza
y no arrases los lineales
que tiene que haber comida
para los demás mortales)

No hagas deportes que puedan
ocasionarte un percance,
que ahora mismo las urgencias
están para lo importante.

No quedes con la cuadrilla
incluso si es en tu casa
por si alguno tiene el virus
y, sin querer, te lo pasa.

No te vayas con los críos
a los jardines o parques:
jugarán con otros niños
y podrían contagiarse

y pegarles luego al mal
a las abuelas y abuelos
que, son, lo sabes muy bien
los de más factor de riesgo.

No te muevas de tu pueblo
que esto es una cuarentena
y hay que impedir que el bicho este
nos siga de feria en feria.

No te líes, de momento
con los contactos del Tinder,
que follar está muy bien
pero no es imprescindible.

No llames al 112
si crees que lo has pillado
porque hay otra línea abierta
para este tipo de casos:

llama al 948
2-90-2-90
y mandarán a un doctor
para que en casa te vea

y decida si te llevan
al hospital, o mejor
te dejan en tu casita
con la recuperación.

Hacedme caso, amiguitos
porque esta vez hablo en serio,
y, cuarentenas aparte,
nos va la salud en ello.

#SafeCreative Mina Cb

sábado, 14 de marzo de 2020




CUANDO NOS DEN EL ALTA

Casi me extraña, con esta temporada que llevo que parece que me ha mirado un tuerto, no haber aceptado este año esa invitación a las Fallas que me hace siempre mi prima de Valencia. Aceptarla en condiciones, digo, en plan pedirme vacaciones y comprar billetes con antelación. Y luego irnos a Menorca en barco y despelotarnos en alguna playa bien untadas de crema de protección solar. 
Y digo que me extraña no haber aceptado precisamente porque se han suspendido. Y hubiera sido una faena haber preparado la excursión, con lo que a mí me gustan los petardos, y luego no ver arder a los muñecos. Claro que nos hubiera quedado la opción del despelote menorquín, siempre que hubiera funcionado el servicio de barcas y llevando unos guantes y unas mascarillas para la ocasión, que nunca sabe una si el portador del virus puede andar por allí disfrazado de Adán.

Aunque parece que las Fallas no van a ser lo único Se han suspendido las fiestas de la Magdalena y se habla de la Semana Santa, que ya veremos porque en España se puede tocar todo menos al Altísimo. Que, por cierto, como tiene plena potestad sobre la vida humana, ya habrá decidido de antemano quién se salva y quién no y por tanto los homenajes que se le profesen se hallan exentos de riesgo. Pero de lo demás, o sea de lo profano, me da que van a suspenderlo todo: fiestas, conciertos, exposiciones... todo aquello que suponga una congregación de aspirantes a infectados.

Así que miedo me da el día que nos den el alta a todos y se empiecen a programar los actos postergados porque esto va a ser un fiestón. Que ya me veo yo a los de los bombos por la calle Caldereros el 26 de Julio, con toda la carrapuchetería, viniendo en dirección contraria de la procesión de Santa Ana mientras los del Primero de Mayo van con las pancartas rumbo a la Plaza Nueva. Y los Sanfermines, que serán a la vez que la Feria de Abril y las Fallas, y no estarán más que los de Pamplona, y no todos porque una gran parte se habrán ido a Madrid a los conciertos o las exposiciones que se habían pospuesto. O a los partidos de la Champion, que también la han suspendido. Y los que habían retardado las bodas celebrándolas todos a la vez junto a las comuniones. Y los velatorios, que también están empezando a suprimirlos. Y pasará que irás al enlace de tu amiga Loli y a la vez comulgarán catorce niños y le darán el último adiós al primo de tu vecina Maricarmen, que lleva quince días enterrado por razones obvias pero aún no le habían hecho el funeral. Y se amontonarán las coronas con los ramos de azucenas y al final el cura repartirá las ostias a boleo y les echará incienso a nos novios y tirarán arroz encima del retrato del difunto y cuando salgas de allí lo mismo te confundes y sigues a los del funeral en vez de a los de la boda y acabas delante del nicho con un vestido de Chanel.

O en el chupinazo de Pamplona vestida de luto riguroso.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 13 de marzo de 2020




SI ME CUIDAS TE CUIDAS
(manual para ir al súper)

Hola:

Me llamo Inma y soy parte de uno de los colectivos que van a ocuparse de tu bienestar en los próximos días.

No. No soy doctora. Ni enfermera. Ni ATS. Ni siquiera policía o farmacéutica. No tengo estudios superiores ni llevo bata blanca ni chapa y gorra de plato ni me hablas de usted ni me pones el doña delante. De hecho, a veces incluso me ninguneas. O me insultas si se te cruza el cable y has tenido un mal día. O no respetas mis horarios y cuando estoy echando la persiana te me intentas colar porque a última hora estabas sentado ante la tele y te han apetecido unas patatas fritas.

¿Ya lo has adivinado?

Soy cajera. Aunque daría igual que fuera pescadera o charcutera o panadera. Da lo mismo. Porque ahora nuestro trabajo se ha vuelto importante: almaceneros, camioneros, manipuladores... todos nos hemos convertido en los amos del cotarro. En los que van a encargarse de que el país se alimente mientras lo demás está parado. En los que se van a mantener al pie del cañón, junto con los sanitarios, los farmacéuticos y los cuerpos de seguridad para que a nadie le falte de nada. 

Porque a nadie le va a faltar de nada.

De modo que tranquilo. No arrases los lineales del papel higiénico porque nadie te va a cortar el agua corriente si se te termina. No llenes el carro hasta los topes. No acapares e impidas así que otros se abastezcan. No te pongas nervioso. Esto es una cuarentena, no un apocalipsis zombi. No vamos a morir todos y los alimentos no se van a terminar. Así que tómatelo con calma. Si te has de quedar en casa disfruta de la vida. Organízate. Pero no te comportes como si esto fuera el fin del mundo porque nosotras vamos a seguir ahí. Sonriendo y atendiéndote. Así que cuídanos y cuídate. No es necesario que te pegues a nosotras para pedirnos algo. Te vamos a escuchar igual y así evitamos riesgos. No te metas el dinero ni las tarjetas en la boca. No abras botellines o latas de bebida y los vayas consumiendo porque cuando llegues a la caja los tenemos que tocar. Y llevan tu saliva. No la líes si hay colas. Ten paciencia. Nosotras lo hacemos lo mejor que sabemos. Lo mejor que podemos. Pero estos días no son como los demás. Y aparte, cada persona es diferente y con algunas hay que perder más tiempo. Porque son mayores. Porque no hablan nuestro idioma. Porque no se aclaran con los cambios o con las tarjetas... 
Y, sobre todo, mantén la mayor de las higienes. El dinero es una cosa sucia y mi mano ha tocado otras manos antes de la tuya. De modo que protégete. Yo me protejo pero si tú también lo haces el efecto es doble. Saca de una de esas toallitas húmedas que llevas en el bolso (lo sé porque habéis arrasado los lineales) y utilízala. Y usa los guantes, por favor. Esos que ponemos en los expendedores de bolsas de los productos a granel. Nunca están de adorno pero ahora menos aún. Utilízalos si lo deseas para protegerte mientras haces el resto de la compra. Pero no te los lleves a puñados a tu casa porque si se agotan no podremos proteger a otros clientes. No toques la fruta con las manos desnudas. No saques la bollería o el pan de los paquetes. Están abiertos para que no se enmohezca, no para que los saques. Y cuando llegues a los mostradores, no te agaches para acercar tu cara al género. Y no lo toques. Ni permitas que los niños lo hagan. A los niños los pescados les llaman mucho la atención y los tratan de tocar. No se lo permitas. Ni eso ni nada. Y de paso, aprovecha para concienciarlos.

Porque ganar esta guerra es responsabilidad de todos.

Y en ello estamos...

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 12 de marzo de 2020




DE JOTAS... Y ESO

Mira por dónde estaba equivocada
al pensar que a este ilustre ayuntamiento
no le gustaban nada los cantantes
y por eso acabó, casi al completo,
con conciertos en bares y locales
que hasta entonces habían venido haciendo
las delicias de todos los que amamos
el arte de casar música y versos.

Mas parece que a Suma sí le gusta
la canción, o de un tipo por lo menos
porque acaba el alcalde de poner
en marcha un riberísimo proyecto
consistente en dotar a muestra jota
del lugar que, parece, no le hacemos
dándole espacio en el conservatorio
junto a flauta, laúd y violonchelo.

No le quito valor al gorgorito
que a tantos emociona en este pueblo
ni diré nada en contra de un estilo
que tan bien plasma, dicen, lo ribero...
Pero existen escuelas especiales
para quien quiera interpretarlo, creo,
y yo agradecería que no se usen
para ensalzar la jota mis dineros,
como quisiera, dicho sea de paso,
que al equipo de escudo blanquinegro
no le salvase el cuello el muyilustre
con lo que pago yo con mis impuestos.

Pero en fin... que me voy de la materia
(es que yo con el fútbol me caliento)

Me parece estupendo que la jota
se fomente y se apoye, por supuesto,
pero no entiendo yo que se prohiban
como dije al principio, los conciertos,
(sobre todo si se hacen en la calle)
y pueda sin embargo algún sujeto
(o sujeta, porque las hay muy buenas)
marcarse un “De segar de los monegros”
a voz en grito tras cualquier esquina 
sin que un municipal le ponga veto
y no se pueda, a una hora respetable,
una tarde de abril, cuando hace bueno,
que un local amenice su terraza
con una guitarrita o un cuarteto.

Porque aquí, no me canso de decirlo,
nos sobran por arrobas el talento,
las ganas, la inquietud y los locales
que quieren acoger ciertos eventos
y que no los acogen porque, insisto,
no lo permite ya el ayuntamiento.

#SafeCreative Mina Cb

miércoles, 11 de marzo de 2020



CAUTIVERIO

Si hace falta me haré con unos guantes
con un snorkel y una mascarilla,
con Tenn con bioalcohol y una escobilla,
con Zotal, que es lo que se usaba antes.

Me untaré con algún desinfectante,
con aroma a azahar o manzanilla
y andaré con un par de zapatillas
de esas verdes, como de practicante.

Haré lo que me diga el ministerio:
no viajar, no toser, no ir al trabajo...
Todo vale si te ahorra el cementerio.

Que esto, dicen, se está poniendo serio
y vamos a morir, pero a destajo
si incumplimos la ley del cautiverio.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

martes, 10 de marzo de 2020




PAELLA

Es domingo y ha pasado la hora del vermú, que ha sido al sol con crema de protección total y una cerveza sin, que anoche ya tuve bastante y el alcohol mata lentamente. Tal vez por eso el cuerpo me pide hoy hidratos de carbono para reparar el estropicio y tengo antojo de paella. El caso es que echo un ojo al congelador y hay de todo. Congelado, pero de todo, de modo que saco la sartén. Que tengo que cambiarla porque está el teflón algo churruscado y dicen que eso es cancerígeno. Pongo la radio y hablas de la espantá italiana, que están todos huyendo como si en vez de la llegada de un virus de un 0,7 de mortandad se hubiera producido una erupción del Vesubio que fuera a sepultar todo el país. Preparo el sofrito con el pimiento y la cebolla y abro el paquete de almejas congeladas, que las compré el otro día porque una clienta me dijo que son extraordinarias. Y a lo mejor lo son, pero de momento tienen un reborde negro raro. Pero como lo tienen todas me digo que serán así. Ya me parecía a mí que el paquete era opaco y que el vacío era demasiado vacío, que parecía que los pobres moluscos se habían presentado a un concurso de Miss camiseta mojada. Yo, por si acaso, no tiro el envase que los de toxicología siempre dicen que si algo te sienta mal es mejor ir al hospital con una muestra. 
Sigo a lo mío, los mejillones, los gambones, el calamarcito en tiras que compré y congelé después, porque las anillas o las consumes rápido o empiezan a cantar a amoníaco que flipas porque a saber lo que les echan en alta mar para que se conserven... y el arroz el agua, que últimamente, con las lluvias, los de la potabilizadora han debido de subir la dosis de algo y sabe un pelín raro. Y una pastilla de caldo, que una cosa es que yo me venga arriba como cocinera y otra muy diferente que me ponga a hacer una fumet. Y la sal y el colorante y un poquito de perejil picado y una hoja de laurel. 
Me voy al salón. Sobre el escritorio están los sobres con las citaciones para la prevención de cáncer de colon y mama. Enciendo el ordenador y ojeo las noticias. Un artículo que habla del peligro de conducir mirando el móvil. Y más coronavirus, que ya nadie se acuerda de cuando el Ébola nos iba a matar a todos. O de la gripe aviar. O de las vacas locas, que ni el tato compraba ternera, vaya crisis. Y es que detrás de cada epidemia hay un bicho y alguien que se lo come o se lo folla, si es que al final los veganos van a tener razón.
Suena la alarma de la cocina. La verdad es que me ha quedado una paella que en la vida. Vamos, que si no fuera porque sé que la he hecho yo cualquiera pensaría que me la han traído los de Glovo. Cualquiera que sepa lo mal que guiso al menos. 
La pongo en el plato y meto el tenedor. Mmmmmmmmm... deliciosa. Pruebo las almejas de la cáscara blanquinegra, que lo mismo son mejillones cebra de los que veo cuando salgo a pasear junto al río. Se han abierto todas y están rellenitas de sabrosos granos. Ataco al mejillón y al calamar sin ningún remordimiento y al cabo agarro el enorme y tentador gambón y una duda me asalta:
¿Me pasará algo si chupo la cabeza?
Recuerdo esas recomendaciones prenavideñas acerca de la peligrosidad de chupar las cabezas de los crustáceos y el vello se me eriza. Y miro su testa puntiaguda y sus bigotes y me digo. ¡Qué diablos! Mejor morir de esto que de una accidente laboral. Y me la meto en la boca sin ningún temor. Que si estuviera comiendo marisco a todas horas pues a ver, pero por dos gambones... malo será que, aparte de las pruebas del colon y la mama, me vaya a salir un tumor por dos gambones. Y además ese sabor... yo creo que es la pastilla de caldo, que antes solo utilizaba las de carne pero desde hace poco empecé a emplear también las de pescado, que a saber qué llevarán también, pero mira, más riesgo corre un camionero y ahí los tenemos, recorriendo el país a todas horas.

Termino de comer y, tras fregar los cacharros, me planteo qué me apetece más: si los polvorones o el helado de chocolate. Hay que elegir porque ya voy sobrada de colesterol con la paella y las cerves de anoche y una va teniendo una edad, que no confesaré pero que es como para que te pueda dar un patatús. Me decanto por el helado y me voy al sofá a ver qué hay en la tele, esquivando esos noticiarios del mundo se va a la mierda, la economía se hunde y aquí no va a salvarse ni el apuntador. Me pongo un programa de esos de aventureros saltando desde puentes y lanzándose en paracaídas y haciendo cosas así y en esto que me acabo el helado y me apetecen los polvorones. Que no me convienen pero me levanto y me los como. Con mala conciencia pero me los como. Y luego ya cojo un trozo de chocolate y el Benecol para rematar la fiesta. Y me adormezco mirando las imágenes de toda esa gente que salta al vacío, felices ante el cielo azul y conscientes de que esa actividad puede matarles. Lo mismo que la radiación solar, las pastillas de caldo, el alcohol, el cáncer de colon o de mama, un accidente laboral, la carne de pollo o de ternera, las cabezas de las gambas, el teflón churruscado, las almejas, el coronavirus, los dulces, el agua potable, los calamarcitos en tiras, conducir mirando el móvil o el colesterol...

Entre otras muchas cosas.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

lunes, 9 de marzo de 2020




SOBLA Y LORRACHA

Aunque ya se haya pasado
el día de la mujer
no quiero que se me escape
algo de lo que no hablé.

Es ese eslogan tan fino
que dice “sola y borracha
(ambas cosas respetables)
quiero yo llegar a casa.

Y no cabe duda alguna
de que es cierto que no deben 
acosar a una mujer
si va por ahí haciendo eses

o si va sola de noche
por un callejón oscuro
y además, con un pedal
de padre y muy señor suyo.

Desde luego que razón
no le falta al ministerio,
pero me da que esta vez
se han pasado varios pueblos.

Porque si las feministas
no teníamos bastante
con lidiar con esa fama
de marimachos y cafres

y estábamos, ya era hora
metiendo en la cabecita
del mundo que es compatible
feminista y femenina

ahora, y con la frasecita
de la citada campaña
hemos quedado (a mi juicio)
como un hatajo de zafias.

A veeeer... señora ministra:
que el súmmum del albedrío
no es llegar a casa sola
y con un ciego supino

(aunque pueda darse el caso
-que me ha llegado a pasar
hasta el punto de ir tras mío
un guardia municipal-)

sino hacer lo que una quiere
sin que nadie se lo impida
o aproveche la ocasión
para arrancarle la liga.

Pero me da, a mí que soy
un poco mujer de letras
que el mismo mensaje puede
lanzarse de otra manera.

Porque si estamos pidiendo
a los hombres corrección
seamos también correctas,
que cuesta poco... ¡Copón!

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: María Parra