martes, 7 de abril de 2026


 

JUNTOS

Berta era muy mona pero también una auténtica salvaje y lo tenía frito. Todo eran golpes y tirones y maltrato. Bueno, si hasta una vez lo había sumergido en la bañera y luego se pegó tres días colgado del tendedor por las orejas, que se le reía todo el barrio. Pero era estoico y todo lo aguantaba. Hasta que llegó ella, con sus lacitos y su pelaje rosa. Y esa sonrisilla pícara que tanto le gustaba. Se enamoró perdidamente y ella de él. Y Berta, que no era tonta, se dio cuenta enseguida y procuraba separarlos para que lo pasasen mal. Y los golpeaba el uno contra el otro. Y un día hasta los ensartó a ambos en una cinta azul usando para ello la aguja de coser alpargatas de su abuela. Y a él se le partió el corazón la mañana en que sometió a su enamorada al mismo suplicio que él había sufrido de antemano, o sea sumergirla, esta vez en un barreño, hasta que el agua le chorreaba por cada poro y hubo de ser expuesta en el balcón a escarnio público.

De modo que no se lo pensó. Vio la ocasión de huir al alcance de la mano. Se escondió entre las sábanas y terminó en la lavadora. Y cuando el padre de Berta fue a tender lo vio y lo colgó, de nuevo, de las orejas en el tendedero. Y entonces él y ella comenzaron a agitarse y el propio peso de sus cuerpos aumentado por el agua los hizo desprenderse de la cuerda y huyeron, juntos, lejos para siempre de las garras de esa malvada niña malcriada.

#‎SafeCreative‬ Mina Cb

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