VIENNA, DE ULTRAVOX
El otro día estuve en un recital de Abraham Boba, el vocalista de León Benavente. El espectáculo llevaba por título “Algunos versos sueltos” y en el transcurso del mismo el artista iba leyendo textos a los que acompañaba con alguna melodía. Al finalizar la primera lectura, accionó los mandos de la mesa e identifiqué de inmediato los primeros compases de “Vienna”, de Ultravox. Y pensé, mientras lo escuchaba recitar, que todos tenemos alguna canción, que hace las veces de refugio, en cuyo interior podemos ovillarnos y olvidarnos del frío de la noche; una melodía a través de la cual escapar de la realidad durante tres minutos para dedicarnos a flotar por un idílico planeta inexplorado.
Yo la empecé a escuchar de jovencita. Y en maxi single, que era un formato que estaba muy de moda y permitía extender el tema para hacerlo más bailable. Y recuerdo que desde la primera escucha me estremecieron los rítmicos latidos que dan paso a las cuerdas vocales de John Foxx. No sé, esa canción tenía algo. Era, en un momento en el que apenas nos movíamos, una especie de viaje instrumental, una ensoñación que te transportaba en el tiempo y el espacio. Comenzaba con una cadencia suave y electrónica que iba deslizándose con placidez por los oídos para después irse acelerando poco a poco acompañada por el tono fantasmagórico recreado por los coros de fondo, los teclados a la fuga, la seca percusión y la señorial intervención de los violines al final. Creo que me gustaba porque era una especie de ensoñación más propia de las novelas fantásticas que acostumbraba a leer en aquel tiempo que de las canciones. Además del vídeo, tan bueno como la propia pieza. Y los menos de veinte que yo contaba entonces, circunstancia que influyó bastante en que esa joya quedase grabada en mi memoria para siempre con la particularidad de llevarme, cada vez que la oigo, hacia un lugar en el que nadie, salvo yo, puede instalarse.
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
sábado, 30 de agosto de 2025
viernes, 29 de agosto de 2025
SOLD OUT
Pon que no quedan plazas,
que está todo vendido,
que no hay entradas libres
que no resta ni un sitio.
Que no quedan vacantes,
que hay lleno a reventar,
que no hay un triste espacio
pue se pueda ocupar.
Di que ya no hay billetes,
que no hay localidades
que no se expiden pases,
que no hay lugar pa nadie
Pon hasta que está a tope,
que está hasta la bandera,
que se halla abarrotado,
que no cabe más peña.
Di, por ser campechano,
que no cabe ni dios.
Pero no des por culo
con el puto “sold out”.
#SafeCreative Mina Cb
jueves, 28 de agosto de 2025
EL RANCHO GRANDE
Ayer, al pasar por la Rúa, volví a ver los carteles de “Se vende” en los cristales. Lleva ya unos días y la verdad es que no me sorprende, porque meterse en fregados hosteleros es cosa de valientes. Los últimos fueron una familia de gitanos que no lo hacían mal y que montaban de vez en cuando conciertillos. Y que también, según me han dicho, tenían una cocinera que preparaba unas croquetas estupendas que, por cierto, me quedé sin probar.
Imagino que cerrarían por lo que cierran todos; esto es, que ni las croquetas ni los conciertos ni las cañas dan para la luz, el agua, los impuestos, el alquiler y los proveedores. Y así el local va pasando de mano en mano sin que, como dice la copla, ninguno se lo quede. Los tiempos difíciles que corren y el listón, que se quedó muy alto.
Los noventa fueron la década de San Jaime, que era una plaza que siempre había estado allí pero que apenas había tenido movimiento con el tema de la hostelería. De hecho, el Rancho llevaba allí desde que yo recuerdo, pero apenas entrábamos porque era un bar de viejos. Lo único que molaba era esa rueda de “Te juego el rolde”, que se presentaba como una interesante alternativa al juego de los chinos, al que en mi cuadrilla éramos bastante aficionados. Y luego, a ver, que cuando ya llevabas unos cuantos zuritos en el cuerpo se iban aminorando las exigencias y acababas entrando aunque aquello fuera un tugurio.
Hasta que lo arreglaron. Que igual fue Daniel porque de eso no me acuerdo, pero le lavaron la cara y lo dejaron chupi. Y luego ya abrieron San Jaime, la Fuente y el Josema y la zona se animó.
Claro que ninguno era como el Rancho en lo que al asunto culinario se refiere. Para empezar, tenía una vitrina bajo la ventana (cuánto me han gustado a mí siempre los bares con ventanita en la que pedir desde la calle) en la que exhibía el género que se había de servir a los clientes, de modo que te podías tomar la caña mientras le mirabas el ojo a la merluza o le contabas los tentáculos al pulpo al tiempo que saludabas a la parroquia que pasaba rumbo al Isidro. En ese rincón se podían echar horas de charla en el verano, sobre todo en las noches de fiestas, cuando Daniel (qué gran detalle) ofrecía un café a los currelas del camión de la basura.
Y luego, en las tardes de invierno, el personal se amontonaba a pie de barra mientras Titín y Julio despachaban a la clientela con una simpatía y una profesionalidad difíciles de olvidar. Tenían una campanilla que Titín solía accionar al grito de “Bote” mientras Dani pasaba por la plancha todo tipo de viandas con el solo auxilio de una aceitera, una paleta y una sartén negra a la que habían combado el mango vuelta del revés. Y volaban raciones y pinchos y vinos y cerveza. Y hasta algún descarado, como el tío de un novio que tuve, echaba mano una y otra vez a la bandeja de las patatas que tenían sobre el mostrador para montar las bravas hasta que el camarero le daba un pescozón.
Tenían además un empleado muy serio que falleció hace poco y que los sábados a la noche distribuía las mesas y te reñía (y con razón porque la lista de espera daba a veces para un par de consumiciones antes de sentarse) si tratabas de saltarte el turno. Y una cocinera bajita que de vez en cuando asomaba por el mostrador cargada de platos y bandejas y que, pese a lo aparente, era la dueña por herencia del negocio.
Y la ruleta de jugarse el rolde, que había sobrevivido a la reforma.
Porque hay detalles que resisten a la modernidad.
#SafeCreative Mina Cb
miércoles, 27 de agosto de 2025
PENSAR EN SINGULAR
Emprendí la travesía a mi interior
con toda la experiencia a mis espaldas.
Era un pesado fardo
que hube de aligerar poquito a poco.
Estaba al fondo el miedo,
ocupando varios compartimentos
(miedo a la soledad, al cambio, al tráfico…
a lo desconocido sobre todo)
y ejerciendo una casi insoportable
tracción gravitatoria
que lastraba el avance.
Luego estaba el pasado,
compartiendo un bolsillo lateral
con la dulce nostalgia.
Me llevó, la verdad,
un rato separarlos
ya que sólo quería guardarme la segunda
(pesa tanto el primero…)
Más tarde la emprendí
con el batiburrillo de rencores,
de atribución de culpas,
de sentimientos de autocompasión,
de expectativas…
de mierda emocional en suma.
Y finalmente
decidí desterrar para los restos
ese vicio enquistado
de no saber pensar en singular.
#SafeCreative Mina Cb
martes, 26 de agosto de 2025
EBROKAYAK
Se amontonan las medallas
y esto ya es un no parar.
No caben en el hangar,
las hay vayas donde vayas.
K2, K1, canoa,
alevín o veterano,
en invierno o en verano
de la popa hasta la proa
surcan las naves de Enhol
las aguas del río Ebro:
corazón, alma, cerebro
y muchas risas al sol.
De Asturias a Portugal,
de Mequinenza a Sevilla
va arrasando la escuadrilla
de esta flota sin igual.
Que, como ayer dijo un socio,
si se juntan la pasión
con las ganas y el tesón
no fracasará el negocio.
Y esta familia flotante
de todo eso va sobrada.
Amigos antes que nada,
que eso es lo más importante.
#SafeCreative Mina Cb
lunes, 25 de agosto de 2025
EXTRAESCOLAR
A lo mejor ese muete
que te ha desmontado el móvil
lleva dentro un Leonardo,
un Gaudí o un Bounarotti.
Tal vez esa niña inquieta
que suelta discursos raros
y a la que nadie comprende
encierra una Frida Kahlo.
¿Quién dice si ese chaval
que te ha suspendido siete
no responderá al estímulo
de un papel y un caballete?
¿O si esa inquieta chiquilla
que no para en ningún sitio
puede encerrar un talento
que todavía no has visto?
¿Te has creído de verdad
esa pamema infumable
de que la enseñanza acaba
en el inglés y las mates
o crees, por el contrario,
que es muchísimo mejor
que haga la gente menuda
volar la imaginación?
Con el pincel, con las manos,
con la pala matamoscas,
lápiz, tinta, colorines…
Todo vale, todo mola.
Belén se inventa una historia
cada tarde en su taller
y cada cual la interpreta
de la forma en que la ve.
Erizos de plastilina,
paisajes imaginarios,
ardillas, búhos, princesas,
brujas con pata de palo…
En el centro de Tudela
con experiencia probada.
No te lo pienses dos veces:
Todavía quedan plazas.
#SafeCreative Mina Cb
domingo, 24 de agosto de 2025
COSAS QUE SE PUEDEN HACER UN SÁBADO POR LA MAÑANA EN TUDELA
. Trabajar (si eres tonto o pobre).
. Acercarse a lo viejo para practicar el francés con los turistas.
. Tomarse un café en una terraza de la Plaza Nueva (la del Aragón no, que la han cerráo) y estarse un buen rato para amortizar la cuenta.
. Ir de rebajas, ahora que hay, por las pocas tiendas que van quedando abiertas.
. Sentarse en un banco a la sombra (igual aún queda alguno) que no esté roto a ser posible.
. Quitar mierda del Prao, que hay mucha.
. Ir al mercadillo.
. Coger el coche y liarse Carretera Zaragoza arriba, Carretera Zaragoza abajo.
. Montar con tus colegas un concierto callejero y esperar a los municipales.
. Asistir a dicho concierto con una una pancarta que diga “Cultura sin restricciones ¡¡ya!!” y una cámara pa grabarlo todo y después subirlo a redes.
. Irse a hacer footing por el Tarazonica.
. Bañarse en la fuente del Obispo (abajo) a ver si coges algo chungo.
. Echarse a la calle enarbolando una bandera palestina a ver si hay suerte y algún ultra te da un par de hostias (o lo intenta por lo menos).
. Recorrer al carril bici con un monopatín eléctrico.
. Ir al mercado de abastos a pasear entre los puestos cerrados.
. Ponerse a mirar obras, que alguna queda aunque no sea periodo electoral.
. Llegarse hasta la Plaza Vieja a mirar a las cigüeñas (las que haya, que de día se van al Culebrete).
. Llevar a los columpios a los nietos.
. Subir al Corazón de Jesús a hacerse un selfie al tiempo que se contempla el panorama.
. Ir a la piscina (si es verano y hay alguna abierta).
. Ver la exposición de la Forcada.
. Acercarse al puente para echar un ojo al río por si ves un tiburón, que dicen que hay.
. Dar la vuelta a la Mejana (sin saludar al hortelano, que se lo llevaron).
. Embelesarse con la exposición de mantillas del quiosco de la Plaza Nueva.
. Montar con la pandilla carreras de velocidad donde el chisme que hay en la enseñanza (ese que han puesto para que los usuarios del megapárking no atropellen estudiantes).
. Arreglarse en plan casual, con las pulseras de colores y el microfonito prendido de la abotonadura del polo con el escudo de Tudela (muy fan, ¿dónde lo habrá comprado?), bajarse a la puerta de Urgencias de Santa Ana con alguien que te sujete el móvil y liarte a defender a capa y espada los derechos sanitarios de tu pueblo al tiempo que aprovechas la coyuntura pa poner a caldo al PSN.
#SafeCreative Mina Cb
Pd: Os juro que yo hoy quería hablar de amor.