LOS DÍAS DEL GINGORO
“Que no te cierren el bar de la esquina”
(Joaquín Sabina)
Todavía se me encoge el corazón cuando paso por delante. Y son ya muchos meses varias veces cada día. Es más, hay ocasiones en que durante el estival paseo vespertino aún me sorprende la necesidad de la cerveza en jarra helada de la vuelta. Y sentarme en la puerta, sola, la espalda apoyada en la pared, y mirar hacia arriba para ver a los vencejos volar haciendo círculos a la caída de la tarde. Y esperar. Esperar a que el recipiente se vacíe o a que llegue alguien con quien compartir líquido y charla.
Era un lugar hermoso. Un refugio en el que siempre hallabas tu lugar. Un antro acogedor y friki que Kule regentaba con su dispar humor, ora eufórico, ora furibundo, haciendo un hueco con su amistosa hosquedad a todo el mundo. Fue por excelencia el nido, junto con Letras a la Taza, de los breves y dorados tiempos de la bohème tudelana. Allí corrían de mano en mano vasos y guitarras y allí aprendimos a mezclarnos, a respetarnos y a querernos. Tanto, que las amistades aún perduran y a veces, al encontramos, evocamos con nostalgia aquellas noches largas preñadas de abrazos y de acordes.
Nunca fuimos tan felices ni tan libres. Nunca estuvimos tan a salvo de la vulgaridad. Nunca un lugar fue tan plural y tan distinto. Nunca tanta inquietud coincidió en un mismo espacio.
Nunca Tudela fue tan fascinante como entonces.
Pero nada es eterno, y el triunfo de la intolerancia cultural, sumado a la crisis del coronavirus, fueron acabando poco a poco con toda esa bohemia floreciente. Y cesaron los coros de payos y gitanos. Y el panorama creativo se fue difuminando poco a poco. Y las multas cayeron como grises misiles. Y finalmente el miedo a la sanción y el cierre acabó por dar sus frutos. Y todo enmudeció. Y un mal día don Miguel Ángel Martín Martín metió en una maleta su esencia, su generosidad y sus cuatro propiedades y puso rumbo a su lejana Extremadura, echando así el cerrojo triste y definitivamente a la etapa más inolvidable de las vidas de muchos de nosotros.
Lo cual, por cierto y pese a todo, no es un mal legado.
#SafeCreative Mina Cb
Cuentos, poemas, historias... Soy Inma y os propongo que hagamos un club de cuentistas. Con imaginación. Con ilusión. Con esperanza. Un club donde pasar el tiempo, donde evadirse... Donde jugar a ser otro.
jueves, 16 de julio de 2026
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