martes, 2 de junio de 2026


 

PERICO

Viendo la vida pasar
sin prisa por ir al tajo
se exhibe el oso Perico
a quien quiera retratarlo.

Sobre el lomo del camello
del rey Baltasar llegó
hace ni se sabe cuanto
a un domicilio caló

y varias generaciones
de chiquillas y chiquillos
lo lavaron, lo tendieron,
le pasaron el cepillo,

le dieron besos, abrazos
y hasta algún tirón de orejas
bajo la atenta mirada
de madres, tíos o abuelas.

Llevó perico pañales,
vestidos de comunión,
camisetas del Athletic,
zapatos, bolso, reloj…

Compartió sueños y almohada
con los más peques del clan.
Bailó rumbas, seguidillas,
cantó alguna soleá

y se acurrucó, discreto,
aguantando la llantina
que causaba el mal de amores
en alguna gitanilla.

Y hoy, con todos ya mayores
o enganchados a la play
el pobrecillo Perico
no tiene nada que hacer

y es por eso que Azucena,
que a Baltasar lo encargó
le ha procurado al peluche
tan digna jubilación

y en su butaca de piel,
como si fuera un patriarca
lo deja tomando el sol
pegadito a la ventana.

#SafeCreative Mina Cb

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